Lo genial que es ir a cine sin pareja besucona al lado.

Me gusta ir a cine, no es algo que pueda negar en absoluto, pero no porque afirme que me gusta ir a cine significa que me guste tener que ir cuando cae sobre mí un karma innecesario que consiste en hacerme merecedora de una adorable y besucona pareja sentada en las sillas junto a la mía y que en realidad no ven el 99.9% de la película por estar ocupados intercambiando fluídos corporales.

Por fortuna para mí y para el maravilloso cine francés, no tuve una pareja besucona al lado cuando por cosas del destino recibí una invitación para asistir a la premier en Bogotá de “La Familia Bélier” a inicios de esta semana, y ciertamente agradezco que un producto cultural como este no se viera entorpecido por personas ridículas que no tienen para una noche de hotel y en cambio se deciden por el matiné de 5000.

Volviendo a la película, una vez vi lo que contenía el bonito sobre color verde manzana que tan amablemente hicieron llegar hasta mi casa no lo pensé dos veces antes de ir e invité a un amigo mío que comparte mis gustos por el buen cine y las ganas de arrojar palomitas a la gente en exceso ruidosa en las salas, la pregunta clave era ¿de dónde sacar tiempo y esfuerzo para ir a cine un martes en la noche en una temporada en que trabajar resulta más difícil que de costumbre por aquello de venir mal acostumbrados del caos decembrino? pues bien, si había algo de lo que era consciente, es que tristemente en Colombia una película como esta no siempre cuenta con un público tan sólido que garantice su permanencia en las carteleras de cine del país por más de dos semanas, tres a lo sumo, así que cuanto antes la viera, mejor, sobre todo si tenemos en cuenta que ya me había llevado un par de fiascos postponiendo ir a ver “Interstellar” y “El Gran Hotel Budapest” hasta el punto de perderme la oportunidad de verlas en cine, y definitivamente no quería que la historia se repitiera, no después de ver lo bien que le fue a los Bélier en la taquilla francesa con tan solo dos semanas de exhibición. Era una película que /debía/ ver, ¿y por qué no?, mi muy oxidado francés también me pedía a gritos un poco de “pratique” aparte de mis ya conocidos playlists de Eurovisión y Alizée.

¿Qué qué esperaba de la película? lágrimas, más aún de las que derramé viendo el trailer (debo reconocer que fue una buena idea esa de proyectarlo en todas las funciones sin importar la película o el horario, aunque siendo honestos, no es que el trailer fuera muy propicio para el público de “Grandes Héroes” pero bueeeeno.)

No soy crítica de cine ni mucho menos, amaría serlo pero eso se lo dejo a cuentas de cine como Séptimo Arte o la siempre brillante Pía Barragán, yo solo hablo como la romántica empedernida que soy y que no se avergüenza de ir al cine a llorar y pasar un rato emotivo, así que si sigue leyendo es bajo su estricta responsabilidad, tiene mientras ve el trailer para decidir si continúa o no:

¿Sigue por aquí? muy bien, gracias por continuar conmigo. De regreso en La Familia Bélier, la historia en sí es sencilla, apela a una usualmente mal llamada “discapacidad” del ser humano (el ser sordo-mudo) para presentar una comedia familiar sobre lo difícil de crecer y de emprender el vuelo no necesariamente en la dirección que nuestras familias esperan que hagamos. Me llamó mucho la atención que pese a ser una película en la que la mayoría de los personajes principales son sordo-mudos (aplaudo el gran trabajo de los actores para ponerse en los zapatos de una persona que no puede escuchar) el juego sonoro de la película fue muy interesante, dándole al silencio ciertos “espacios” que ayudaron a poner al espectador aún más en la perspectiva de la familia de Paula, quien por cierto, es la protagonista y única integrante de la familia Bélier con capacidad auditiva y un don casi oculto para el canto.

Precisamente, buena parte de la trama se enfoca en el talento vocal de Paula, y quién mejor que la bella Louane Emera (ganadora de la segunda temporada del reality “The Voice” France en el 2012) para dar el toque justo de sarcasmo y de notas altísimas al personaje, y lo digo literalmente, la voz de esta mujer es algo especial.

La Familia Bélier es una película para quien desea perderse en lo simple y bonito de la cotidianidad, ya que no encontrará grandes efectos especiales ni secuencias de acción, pero sí algo de humor, romance y música. Oh sí, y francés, muuuuucho francés, de ese que endulza los oídos y llega a lo más profundo del alma, ¿o será que soy la única cautivada por dicho idioma? quién sabe, por lo general no suelo pensar mucho en eso, ¿usted sí?

Lo cierto es que esta película es una gran forma de iniciar el calendario cinéfilo del año, y de verdad espero que ayude a que las empresas locales le apuesten a seguir trayendo sin muchas demoras este tipo de contenidos culturales de cine alternativo al país.

Gracias por tomarse el tiempo de leer este comentario, y ya sabe, si no le gusta no lea. 

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