Los alcances de la fe: 3 razones para ver “Hasta el último hombre”

¡Hola de nuevo! Avanzan las horas, y con ellas mis deditos sobre las teclas, ¡lo que significa que es hora de una reseña más para disfrutar!

Algunas personas me preguntarán el porqué de mi idea de reseñar la mayor cantidad de nominadas posibles /antes/ de los Premios Oscar, y la respuesta es simple: siempre he creído que la buena crítica debe hacerse con conocimiento de causa y argumentos, y cuando hablamos de cine, la mejor forma de comentar es, precisamente, yendo a las salas y aprovechando al máximo la cartelera, así que bueno, hemos aquí.

Hace unas horitas tuve la dicha de poder hablarles de “Un camino a casa“, y ahora seguimos con ooootra película de Diamond Films, solo que a diferencia del drama contemporáneo que nos ofreció nuestra reseñada de esta mañana, ahora viajaremos en el tiempo de regreso a los duros años de la Segunda Guerra Mundial, así que prepárense para algo de sangre y sentimientos, en esto que se llama “Hasta el último hombre“:

Ahora que hemos visto el tráiler, vamos con tres razones por las que vale la pena ir a cine a ver esta cinta. ¿Preparados? comencemos:

1) El poder de las convicciones

Desmond Doss, protagonista de esta historia (basada en hechos reales), es un hombre de fe, perteneciente a la Iglesia Adventista del Séptimo día. Pese a tener un padre endurecido por las secuelas de la guerra y con fuertes tendencias violentas, para Desmond el mandamiento de No matarás es el más sagrado de todos, y precisamente esa creencia lo llevará a alistarse en el ejército bajo la figura de objetor de conciencia, es decir, que no cree en el uso de armas o el recurso de la violencia como una salida real al problema de la guerra. Por el contrario, para Doss, el mejor modo de ayudar es sirviendo como médico de campaña, salvando vidas cuando todos intentan arrebatarlas.

El problema para Desmond está en el contexto de su enlistamiento: cuando el patriotismo y el valor se miden en el número de soldados japoneses que asesinas en batalla, resulta difícil que tus compañeros de pelotón acepten que no quieras cargar un fusil. A pesar de no tener armas físicas consigo, cuando las cosas se pongan en verdad feas nuestro protagonista tendrá que decidir entre hacer lo fácil y hacer lo correcto en el campo de batalla, y su perseverancia y coraje lo llevarán al límite junto con todos los espectadores de la película que lo acompañen en su travesía.

Esta lucha por mantenerse firme en sus convicciones y creencias hasta las últimas consecuencias es a mi parecer el factor más emotivo de la cinta, y con juuuuusta, justísima razón le valió a Andrew Garfield la nominación al Oscar a mejor actor por su papel como Desmond Doss. ¿Logrará llevarse la estatuilla? solo diré que su actuación me convenció por encima de la de Casey Affleck en Manchester by the sea. Fin.

2)Una oda al caboom

Como buena película de Mel Gibson, deben estar preparados para lidiar con largas secuencias de sangre, explosiones y ruido. Es un aspecto que destaco porque la cinta no teme ahondar en la crudeza y brutalidad de la guerra, lo que refuerza la angustia que siente nuestro protagonista ante tan vil escenario. A Gibson no le tiembla la mano para darnos planos de cuerpos desmembrados y mutilados, así que si les impacta la sangre y el gore, imaginen cómo se debió sentir el pobre Desmond. Mis respetos.

3) Chico bueno conoce a chica buena

La verdad sea dicha: esta línea de la “ficción histórica” no es nueva en el cine, y que lo digan cintas como Operación Monumento, American Snipper, e incluso mis queridas damas de Talentos Ocultos, así que es muy valioso que en esta película decidieran apostar por un héroe que a punta de ingenio y cierta inocencia logró brillar en el campo de batalla, sin necesidad de buscar la redención en sus acciones, simplemente es quien es y ya será tarea del resto del mundo aceptarlo como es.

Lo bonito de la situación, es que en medio de tanta violencia sigue habiendo un espacio para el amor y la esperanza, pues como todo buen héroe norteamericano, a Doss no podía faltarle el apoyo incondicional y dulce de su chica Dorothy Schutte (interpretada por Teresa Palmer) para alentarlo en las buenas y en las malas, y siento que este toque de romance es un respiro necesario dentro de la trama, casi que un recordatorio sobre la importancia de esos momentos de amor y vida en medio de las circunstancias más dolorosas y oscuras de la historia. Si se tiene fe y se tiene amor, todo saldrá bien, y esa es una de las reflexiones más bonitas que nos deja esta cinta.

El reloj sigue corriendo, y en menos de una semana sabremos si “Hasta el último hombre” se lleva alguna (¿o todas?) las estatuillas de las seis categorías en que está nominada, incluyendo mejor actor, mejor película, mejor director y mejor edición. ¡Solo el tiempo lo dirá, así que vayan a verla y me cuentan qué tal!

Espero que se hayan divertido con esta doble carga de reseñas para empezar la semana, ¡de ser por mí iría a diario a cine de aquí al domingo! pero bueno, quienes sean subordinados laborales como yo entenderán que a veces las obligaciones se sobreponen a las pasiones, así que lo que nos queda por hacer es dar lo mejor de nosotros y saber apreciar esos pequeños pero valiosos momentos de esparcimiento, arte y cultura que podamos permitirnos ocasionalmente, ¿les parece?

Me despido por hoy, recordándoles que en nuestro Facebook y Twitter estamos en permanente fangirleo pre-Oscar, así que son más que bienvenidos a unirse a la conversación.

Buen inicio de semana para todos 🙂

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

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