Del papel a la pantalla: hablemos de “13 Reasons Why”

Muuuuy buenas tardes a todos mis queridos lectores de Si No Le Gusta No Lea, ¡bienveniiidos de regreso luego de este breve descansito! Espero me hayan extrañado tanto como yo a ustedes, en verdad que han sido unos meses de locura mientras intento encontrar un equilibrio entre mi nuevo empleo y mis actividades fuera de él, ¡pero ahí vamos, lo prometo!

Como parte de este receso, tuve muuucho tiempo para reflexionar sobre un tema que viene de estar en boca de muchos y que no me parecía pertinente reseñar en el “calor del momento”, por el contrario, quería tomármelo con calma para ser objetiva y poder presentar las dos caras de la moneda, así que pónganse cómodos y prepárense para un post que, ajeno a mis habituales tendencias, SÍ tendrá spoilers, así que por favor, no lean este post si están intentando evitar spoilers de la serie de hoy. Vamos con el tráiler:

Pooor supuesto que se trata de “13 Reasons Why” (en español, “Por trece razones“), un fenómeno al que hay que acercarse con toda la calma del caso y con una mente más bien abierta, así que antes de entrar en materia, quisiera hacer dos salvedades:

  1. De NINGUNA manera, un libro o un post como este que tengo para hoy pueden llegar a reemplazar al acompañamiento oportuno de un profesional de la salud mental, formado y preparado para ayudarnos con nuestras cabezas. Si sienten que todo está mal muy mal o temen que pueden hacerse daño, por favor, busquen ayuda de las personas indicadas.
  2. Una vez más, reitero: este post tendrá spoilers detallados de lo que ocurre tanto en el libro de “Por trece razones” como de la serie, así que es su última oportunidad para retirarse…

¿Estamos listos? bueno, comencemos.

No es la primera vez que me refiero a esta obra de Jay Asher, hace unos meses reseñé la novela editada por Ediciones Urano Colombia y que muy posiblemente, creería que puede ser de los más vendidos en la ya cercana Filbo. ¿Por qué? simple, el efecto Netflix. Si viste algo y te gustó, de pronto querrás leer en lo que se basó.

Desde su estreno en la plataforma de streaming el pasado 31 de marzo de este año, no ha habido un día en que no vea en redes sociales toda índole de posts asociados a la serie de “13 Reasons Why“, que protagonizada por Katherine Langford y Dylan Minnette en los papeles de Hannah Baker y Clay Jensen nos presenta un debate en el que, aparentemente, o amas la serie, o la odias, no hay zonas intermedias.

Vamos por partes:

Generalidades varias

La serie, que siendo fiel a su título se compone de trece episodios, cada uno de 50-52 minutos de duración más o menos, le da vida a lo que muchos habíamos leído en su momento en la novela de Asher que este año cumple 10 años de su publicación en Estados Unidos: tras una serie de sucesos que dejan profundas cicatrices emocionales y físicas, la joven Hannah Baker decide terminar con su vida y dejar a manera de testamento/lección una serie de cintas de audio en las que explica las trece razones por las que decide suicidarse. Dichas cintas terminarán en manos de su compañero de trabajo y de colegio, Clay Jensen, para quien escuchar una vez más la voz de Hannah será tan solo el comienzo de un viaje introspectivo que busca identificar su rol en todo esto.

Aciertos y desaciertos

Mucho se ha dicho sobre los impactos tanto positivos como negativos de la serie. Empecemos por lo que me gustó:

La selección de un elenco diverso y que cubre todo el “espectro” promedio de lo que pueden ser algunos “estereotipos” en la preparatoria: la niña perfecta, el atleta orgulloso, el bromista, el relegado, la siempre sonriente, el geek/stalker, etc.

Una de las mayores expectativas que tenía al momento de ver esta adaptación televisiva de la novela era el manejo que darían a las diversas historias detrás de cada razón, que en el libro se introducían de forma ligera, pero que por fortuna en la serie se desarrollan y profundizan: cada episodio indaga un poco más en la vida de la persona señalada por Hannah, de ahí que pudiéramos conocer más de casos como el de Justin, Alex, Courtney y Zach. A pesar de mantener la esencia de varios personajes, tuvimos cambios como el del personaje de Jenny Kurtz, quien es reemplazada por Sheri Holland, (aunque en esencia sus acciones son muy similares a las del libro), o la introducción de Jeff Atkins, de quien solo diré que MERECÍA ALGO MEJOR. Sniff sniff.

En conclusión, me pareció muy necesario que mostraran que este tipo de problemáticas puede afectar a cualquiera, puede cambiarle la vida a cualquiera.

Se arriesgaron a hablar sin tapujos sobre temas que para muchos caen en el tabú y en lo incómodo. Sabían que apostarle a algo tan doloroso como lo es el suicidio muuuy probablemente generaría todo tipo de reacciones, más aún si se estaban valiendo de una plataforma masiva de streaming como lo es Netflix. Requiere coraje asumir un proyecto como este, y es importantísimo que se sigan haciendo este tipo de producciones, eso sí, sieeeeempre validando sus contenidos con profesionales en la materia a tratar

La banda sonora. Suena cliché, pero siempre he creído que el acompañamiento musical puede darle más o menos fuerza a determinadas escenas, y no podemos negar que fue una jugada interesante que la productora ejecutiva Selena Gómez participara con una canción original. Si no la han escuchado completita, aquí se las dejo:

-Clay Jensen: una curita en la frente para el corazón roto. Sin duda, mi personaje favorito de todo esto, realmente esperaba MUCHO de él, y quedé bastante satisfecha con la actuación de Dylan Minnette. Contrario al libro, Clay se toma su buen tiempo para escuchar cada cinta, lo que refuerza esa agonía que siente nuestro protagonista conforme se adentra en la siguiente razón, cada vez más temeroso de entender su papel en todo esto. Aunque en el libro su aparición se da en la cinta 9, me pareció mucho más impactante que en la serie lo hiciera en la cinta 11, cuando en verdad explota esa frustración que siente por no haber hecho “algo más” por Hannah (lloré en la escena en que Hannah le dice “¿Por qué no me dijiste todo esto cuando estaba viva?”), y lo cierto es que no lo culpo. De hecho, me encantó ese giro del final, que contrario a la sensación de impotencia que nos deja el libro, (porque la verdad sea dicha, no creo que el inútil del señor Porter hiciera mayor cosa al respecto), las acciones de Clay en la serie sí nos dan un poco de “esperanza” y “justicia”, ante la posibilidad de castigo para Bryce Walker, no olvidemos que en la serie los padres de Hannah son MUCHO más activos, tanto así que demandan el colegio.

Con su curita en la frente y sus propias enfermedades mentales que lidiar, Clay es un personaje que impacta por sus complejidades, y todavía no sé muy bien si me agrada la posibilidad de ver a Clay en un futuro con Skye o con Sheri, ¿ustedes qué opinan?

Quedan cosas por hacer: se ha hablado mucho del detalle de la fecha en los vídeos de entrevistas/interrogatorios a los distintos “sospechosos” de tener algo que ver en la muerte de Hannah. Verán que estos vídeos datan de noviembre de 2017, es decir, que siguiendo ese orden de ideas, al día de hoy, Hannah seguiría viva. Si la intención era dejarnos pálidos y pensando, pues sí, lo lograron. Este mensaje se enfatiza aún más con el personaje de Skye, del que no me queda muy claro si estaba pensando en suicidarse también, o si simplemente estaba molesta con Clay por haber tomado distancia. En fin, tanto la serie como el libro recalcan a esta chica algo extravagante y “darks” como una nueva oportunidad que Clay tendrá para validar sus emociones y no quedarse callado, a fin de cuentas, parte de su sentimiento de impotencia/culpa recae en haberse reservado sus sentimientos hacia Hannah y no haberlos puesto del todo sobre la mesa. Tal vez con Skye sí lo logre…

Ahora, vamos con lo que no me gustó de la serie, o mejor dicho, lo que requiere un poco de cuidado.

Advertencias light. Buena parte del boom mediático se ha enfocado en las posibles consecuencias de ver un producto audiovisual como este, que si bien se “cuida en salud” advirtiendo al inicio de ciertos capítulos sobre lo explícito de distintas escenas alusivas al sexo, el consumo de sustancias, el abuso sexual y el suicidio, se queda corto en asesorar al espectador sobre las posibles medidas a tomar ante estas situaciones, es decir, se habla de imágenes fuertes, pero NO se remite una página para visitar en caso de sentir impulsos suicidas, NO se brinda una línea telefónica a la que se pueda llamar si las cosas se ponen feas, todo se reduce al documental de “Behind the Reasons”, pero que no todos deciden/llegan a ver. Por si acaso, aquí se los dejo:

Too much info. Aunque el mini detrás de escenas de “Behind the Reasons” busca en cierta medida “justificar” el proceder del equipo de producción a la hora de hacer ciertas escenas, apoyándose con entrevistas a varios expertos, sigo encontrando cuestionable el drástico manejo que le dieron al suicidio de Hannah: en primer lugar, en el libro no se quita la vida cortándose las venas, sino ingiriendo un frasco de pastillas. ¿A qué se debe que decidieran mostrar un método tan doloroso y sangriento? No lo entiendo, tal vez sea por apelar al gore del asunto para generar mayor impacto visual, cosa que me lleva a un segundo problema, y es que encuentro peligroso que apelando a la crudeza del suicidio, terminen enseñando de forma tan explícita la manera “efectiva” de hacerse daño. No hay una forma “menos mala” de hacerse daño, punto.

Alargar la tortura. Cuando padeces ansiedad, depresión o alguna otra enfermedad mental, ver series como “13 Reasons Why” es un arma de doble filo, y lo digo por experiencia, pues básicamente puedes sentirte muy identificado con alguno o varios de los personajes y rescatar el mensaje positivo de la serie, ese de motivarte a salir adelante, a seguir luchando contra tus demonios, a buscar ayuda en momentos difíciles, pero también puedes sentirte culpable por tus emociones, por ver que Hannah la tuvo fea y tú no la has tenido tan fea pero aún así te sientes mal, por eso hay que tener mucha prudencia con el modo en que vemos este tipo de series, y más cuando día a día crecen los rumores de una posible segunda temporada, pues aunque narrativamente el último episodio de la primera temporada deja suficientes interrogantes para resolverse en una nueva serie de episodios (digo, ¿ALEX sigue vivo o?, ¿realmente intentó suicidarse o fue un intento de alguien más por silenciarlo?) me pregunto si no es alargar la tensión y el sufrimiento de los personajes y de los valientes espectadores que vimos la serie en una sentada.

Supongo que el tiempo nos dirá si el mundo de Hannah y todos en Liberty High continúa o no, pero en lo personal quisiera creer que lo más sensato es dejar hasta aquí, ¿qué opinan ustedes?

En definitiva, “13 Reasons Why” es una serie tan compleja como el libro en que se basó, que pese a sus altos y bajos, terminó por cumplir un objetivo general: ponernos. A hablar. Sobre el suicidio. Si lo hizo de un modo correcto o no, ya lo dejo a decisión de todos ustedes, por eso los espero 24/7 en mi Facebook y Twitter, ¡me encantaría conocer sus percepciones al respecto!

Muchíiiiisimas gracias por acompañarme en este regreso a los post del blog, en verdad espero retomar el rumbo de todo y seguir compartiendo mis palabras con ustedes, ¿y por qué no? que ustedes también me compartan las suyas, aquí estoy 🙂

Por cierto, para aprender más sobre el diálogo sin miedo y la prevención del suicidio, no dejen de visitar el proyecto Todo Mejora, ¡podría ayudar a muchos!

Gracias por leerme, ¡espero verlos en Filbo!

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

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