Entre editoras nos entendemos: reseña de “El peso específico del amor”

¡Muy buenos días, queridos lectores y cuchurrumís de Si no le gusta no lea!

Un mes que despedimos y uno que recibimos con la angustia de saber que el año se nos empieza a acabar y con la esperanza de saber que todavía podemos cumplir algunas metas y concretar uno que otro sueño pendiente por ahí.

Hablando de sueños pendientes, estoy muuuuy feliz de poder compartir un nuevo miércoles de libros con todos ustedes, de hecho, acabo de darme cuenta de que llevamos unas cuantas semanitas juiciosos con reseñitas de libros todos los miércoles, ¡yippy yay yay!

El libro de hoy llegó a mí gracias a nuestros amigos de Ediciones Urano, que distribuyen en Colombia el sello Umbriel al que pertenece la novela de hoy, llamada “El peso específico del amor” así que sin más introducciones, comencemos:

El peso específic

Si un día de estos les preguntara en qué consiste el oficio de nosotros los editores, ¿qué me responderían?, ¿que leemos por montones?, ¿que trabajamos con autores? Las respuestas son muchísimas, y para Francesca, nuestra protagonista de hoy, su trabajo como editora es el centro de su vida. Entrada en sus 30’s, los días de Fra transcurren entre manuscritos, autores egocéntricos, reuniones poco provechosas, un director editorial histérico y una rutina que, si bien la mantiene ocupada 25/8, no está del todo mal, si hasta tiene una relación estable con su compañero de apartamento, Edoardo.

En apariencia, la vida de Fra es muy normal, pero cuando llega la noche, todo cambia: su cocina se llena de aromas, ingredientes y sabores, y es que nuestra protagonista casi nunca pega el ojo. Detrás de su vida rutinaria y predecible, Fra está lidiando con un problema familiar bastante complicado, y la monotonía en que ha caído su relación con Edoardo la ha llevado a pasar las noches enteras horneando todo tipo de recetas con tal de evitar estar sola con sus pensamientos.

Como si todo esto fuera poco, un encargo de su jefe pondrá a Fra entre la espada y la pared, porque ¿qué puede pasar cuando te asignan editar la próxima gran novela de la literatura italiana, cuyo autor es un divo de primera categoría? Leonardo Calamandrei, rompecorazones y dueño de los afectos de todas las librerías y editores italianos, es la bestia que Fra tendrá que domar en una carrera contra el reloj para publicar su próxima novela, la cual bien puede salvar o condenar a la editorial en que trabaja, y de paso, su carrera.

Leonardo, acostumbrado a que nadie le diga que no y a escribir cuando le dé la gana, sin seguir consejo o pauta alguna, será la cereza que necesite el pastel de Fra para quemarse, y nuestra protagonista terminará enfrentando un sinfín de situaciones que la llevarán a preguntarse por sus planes de vida, sus sentimientos para con Edoardo, y ¿por qué no? por los límites del amor a la hora de entregarse en una relación, pues si hay algo que nos enseña este libro, es que no porque eres editor de novelas románticas significa que tu vida sea una. 

¿Podrán Fra y Leonardo publicar su novela? ¿Cuántas recetas aprenderemos en el proceso? Estas son tan solo algunas de las preguntas que resolverán si se animan a leer esta novela de la autora italiana Federica Bosco, que con un estilo muy personal y cercano termina por presentarnos con algo de humor las carreras de la vida editorial, combinadas con las distintas vidas de sus trabajadores.

Tal vez, el hecho de ser editora fue lo que me permitió conectar de inmediato con la novela, pues ponerse en los zapatos de Fra resultó sencillísimo para mí, en ocasiones me sentía en sus reuniones editoriales o en sus carreras por terminar un proyecto a tiempo, ¡son cosas que pasan todo el tiempo!

Ahora, al entrar en su cabeza nos topamos con un personaje tremendamente herido, con muchas cosas de su pasado que deben ser sanadas, y una necesidad profunda de encontrar el amor verdadero, pero no el de los cuentos de hadas, sino ese que te acepta rota y despeinada, con tus manías y defectos, que toma el control de las situaciones cuando sientes que el mundo se te viene encima y que ya no puedes sola con todo, y eso fue algo que me gustó muchísimo de esta novela,  pues me recordó que, en ocasiones, la simpleza de la vida cotidiana es un material igual de válido y provechoso para crear una historia llena de altibajos emocionales y uno que otro giro inesperado. Eso sí, respiren profundo y llénense de paciencia a la hora de leer los capítulos finales, ¡ya verán por qué!

Sin entrar en más detalles, pues vale la pena que lo lean, quiero cerrar invitándolos a que, como Francesca, reflexionen por un momento en todas esas cosas que hacen de su vida algo especial y único, en esas personas que les recuerdan que los malos momentos de alguna manera tienen que pasar, y que nada puede ser tan malo si tienes algo de chocolate y vainilla a la mano, ¡así que no se olviden de ellas!

Les recuerdo que siempre estamos en Facebook y Twitter para leernos y comentar esas lecturas que nos endulzan o salan la vida, ¡así que los espero por allá!

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Anuncios

Lucha. Ama. Sobrevive: cinco claves express para entender las Sagas “Rebelión” y “TGM”

¡Muy buenas tardes, queridos lectores y cuchurrumís de Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo están en este miércoles algo frío pero con pequeños atisbos de solecito? ¿Preparados para morir viendo Stranger Things el viernes? Espero que sí 😀

Hoy, vengo con un miércoles de libros algo flash pero no por ello menos divertido, así que prepárense para viajar unos añitos en el futuro y adentrarse en las sagas Rebelión y TGM (Tercera Guerra Mundial), escritas por la talentosísima Anna K. Franco y editadas por Ediciones B con el sello Blok (que, recordemos, ahora hace parte de la familia Penguin Random House).

1) Un sistema político digno de las buenas distopías

Rebelión

Ya sea que empiecen sus lecturas por Bios, 2023 o por Rebelión, Alienación y Abdicación,  el común denominador en todas estas novelas es el caos reinante en una sociedad para la que la Tercera Guerra Mundial es/ha sido inevitable. Ya sea antes o después de dicho conflicto, lo realmente importante es que los gobiernos continúan tan ciegos y hambrientos de poder como en la actualidad. Contrario a lo que cabría esperarse, el futuro no es tan esperanzador como podría pensarse, así que prepárense para experimentar el caos y la violencia de una sociedad que sacará lo mejor y lo peor de sí con tal de sobrevivir. Sean bienvenidos al Nuevo Mundo…

2) Personajes para todos los gustos

25775526

Nahier, Lenah, Annie, Alexander, Mike y Kate, son tan solo algunos de los nombres de los valientes y encantadores personajes que encontrarán conforme avancen en sus lecturas.  No planeo hacerles spoiler y decirles en qué libro(s) aparece cada uno, solo sepan que no estarán solos en sus lecturas, por el contrario, se encontrarán con personas tan humanas, sensibles y frágiles como ustedes o como yo. La chispa está en el modo en que dichas debilidades serán usadas a favor o en contra cuando el mundo parezca venirse abajo, y es su misión como lectores abrirles las puertas del corazón a todos ellos y acompañarlos en sus errores y aciertos, en sus miedos y esperanzas.

3) Acostumbrémonos a ver doble

images

Los mundos de las sagas Rebelión y TGM están marcados por algunos de los tópicos más conocidos de la ciencia ficción, que recordemos, se pregunta por el futuro y el alcance de los avances científicos y tecnológicos. Por supuesto, estos avances no necesariamente han de traducirse en progreso y avance para todos, de allí que hablemos de distopías, es decir, de sociedades imperfectas pese a su gran despliegue tecnológico y aparente orden social. Temas como la clonación humana, el control mediante agentes químicos y el uso de seres humanos como juguetes militares son algunos de los tópicos que encontrarán en sus páginas.

4) Ohhhh el amor

BIOS

No porque el mundo se esté acabando significa que no tengamos tiempo para buscar a esa persona que nos haga ser mejores cada día y luchar contra nuestros demonios. En este caso, el amor será un tema transversal en todas las novelas, una gran base para que todas las acciones y decisiones que se tomen. Una de las grandes lecciones que me dejaron estos libros fue precisamente esa, que gracias al amor se vencen los miedos, se sanan las heridas y se sale adelante, un día a la vez.

A pesar de tener momentos románticos y muchas frases que llegan justo al corazón, más allá de caer en clichés o convencionalismos, las relaciones amorosas que conoceremos en estas sagas son mucho más complejas, pues tanto héroes como heroínas tendrán que aprender a poner en una balanza sus sentimientos y los sacrificios que la guerra les demanda, ¡nada es tan sencillo como parece!

5) Talento de Argentina para el mundo

2023

Por último, pero no menos importante, quisiera preguntarles, ¿cuál fue el último autor o autora latinoamericano que leyeron? Es muy significativo para mí el hecho de que tengamos a autoras como a Anna K. Franco o Romina Russell apuntándole a este tipo de narrativas tan bien estructuradas y complejas, alejándose del estigma de que América Latina no produce literatura juvenil de calidad, ¡todo lo contrario! sagas como RebeliónTGM y Zodíaco no tienen nada que envidiarle a otras distopías nortamericanas como Los Juegos del Hambre y Amanecer Rojo, así que démosle una oportunidad a nuestro querido continente, yo lo hice y salí gratamente sorprendida.

Espero se animen a conocer estas sagas, a leerlas y comentarlas siempre que deseen en nuestro Facebook y Twitter, ¡aquí estamos siempre para ustedes!

Ojalá estén teniendo una semana muy bonita y productiva, ¡ya pasamos la mitad, sí se puede, sí se puede!

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Está bien no estar bien: reseña de “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”

¡Muy buenos días, cuchurrumís! ¿Cómo amanecen en este ombligo de semana? Yo siento que casi no me ha rendido, la ventaja de los festivos es que uno descansa montones, pero después hay que hacer en cuatro días el trabajo que sueles hacer en cinco días, ¿no les pasa algo similar?

Hoy, me emociona muchísimo poder compartir con ustedes una reseñita de un libro que llegó a mis manos gracias a Editorial Planeta, y que viene muy bien en este mes en que hablamos de brujas, arañas, zombies y demás cosas que nos “asustan”. Se trata de “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”, de la autora colombiana Amalia Andrade, y en verdad me alegra MUCHO que me acompañen el día de hoy a hablar de esto.

Para empezar, quisiera contarles que tuve el gusto de ver un par de clases con Amalia cuando estudiábamos en la Javeriana. Era un grupo de alumnos bastante interesante, del que salieron nombres bien conocidos en las letras colombianas actuales, como es el caso de la propia Amalia o de su gran amiga y también autora publicada, Alejandra Algorta.

¿Sabía en ese entonces que en el futuro estaría reseñando sus libros? Posiblemente no, pero sí que recuerdo a Amalia como una mujer decidida, muy participativa y creativa. Precisamente, todas estas cualidades salen a flote en su libro, segundo que publica con Planeta (el primero es “Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor, o por otra vida”), y primero que me animaba a leer.

La expectativa era enorme, pues recuerdo las largas filas para sus firmas en Filbo, así como sus tweets sobre Meryl Streep, de manera que una noche, al llegar a casa después de una jornada particularmente estresante en mi oficina, decidí empezar a leer, y lo cierto es que casi no puedo parar. Pero basta de mí, hablemos de nuestro libro de hoy:

DJZnGdIW4AAvRfR

Amalia Andrade con su libro.

¿Qué es el miedo? ¿Es acaso una proyección de eso que callamos y reprimimos conforme crecemos? ¿O es eso que sentimos cuando vamos al cine cuasi obligados a ver una película que sabemos que NO nos va a dejar dormir en paz esa noche? ¿O tal vez, es esa sensación de querer hacerse bolita al llegar del trabajo porque sentimos que la vida es demasiado caótica para nosotros?

Pues bien, en su libro Amalia nos habla sobre el miedo en todas sus formas, partiendo de la humildad de quien ha pasado por momentos bastante duros en su vida, y aun así, en lugar de dejarse ganar por sus temores, prefiere apelar a la escritura como un ejercicio de sanación y de hacerle frente a esos miedos que todos hemos experimentado en algún momento de la vida.

Apoyándose en referentes científicos, pero nunca cayendo en un tratamiento ladrilludo del tema, esta autora nos habla de las distintas clases de miedo, de sus posibles explicaciones, orígenes y formas de afrontarlo, utilizando ese tono dialógico y ameno que tan bien le funciona, y acompañando sus pensamientos y reflexiones de divertidos dibujos (SELENA <3) que más que caer en la parodia, terminan por lograr que todos sus lectores nos identifiquemos con siquiera uno de los temas que desarrolla en sus capítulos.

El libro no solo se queda en teorías o anécdotas de la autora, sino que también cuenta con distintas actividades que nos ponen a pensar en nuestros propios miedos, a dialogar con ellos, de manera que logremos entender si realmente le tememos a las culebras por ejemplo, y no a lo que estas representan (el dolor físico, que nos tengan que amputar un brazo, la muerte).

DHzJPlQXcAAOlS-

Debo reconocer que al comienzo sentí miedo de tener que dibujar o escribir mis miedos de la infancia o de la actualidad. Era como volver a vivir esas noches de llanto y sacudidas nerviosas por temor a que el payaso de It viniera a matarme mientras dormía (cosa que sigo pensando la verdad), pero poco a poco decidí darme la oportunidad de intentar sanar algunas de esas heridas, y aunque sigo negando rotundamente que me inviten a ver la nueva de It, siento que, tal vez, en el futuro podré hablar de todos mis miedos sin tener una crisis nerviosa.

En definitiva, Amalia nos abre el corazón y la mente para contarnos el modo en que distintas fobias la llevaron a negarse algunas oportunidades, y apoyada por los ejemplos de fobias de varios de sus amigos, nos recuerda la importancia de hablar sin penas o tapujos acerca de enfermedades mentales como la ansiedad y la depresión, pues en muchas ocasiones puede suceder que nuestras mentes nos jueguen malas pasadas, y solo hablando del tema y buscando ayuda de profesionales podremos dar una batalla justa a esas voces que a veces nos dicen que nuestros miedos son más grandes que nosotros.

Llegué a este libro con mucha curiosidad y me quedo con la satisfacción de haber disfrutado y reído con muchas páginas, pero también el haber llorado y tenido que parar en algunas otras, y siento que esa era precisamente la idea, el sacar un ratico para uno mismo y poder enfrentarse a esos cajoncitos ocultos en lo más profundo de nuestras cabezas.

En verdad espero que este libro ayude a muchas personas del modo en que sé que ayudó a Malita y me ayudó a mí, además que trae varias cosillas para enriquecer la experiencia de lectura, y unas gomitas de-li-cio-sas.

Si quieren saber más de Amalia, pueden visitarla en sus redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram) y participar del proyecto #MiedoAlMiedo, subiendo a sus redes las fotos de su experiencia de lectura. Aquí va una mía:

22154720_1803322453223558_3235921597726723088_n

Espero que se hayan divertido en este miércoles de libros, y ya saben, siempre estamos en Facebook y Twitter para todos ustedes.

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Un miércoles de libros especial: cinco libros para celebrar el Día Internacional de la Niña

¡Bueeeeeeeeenas noches, mis cuchurrumís!

¿Cómo se encuentran en este congelado ombligo de semana? Espero que justo ahora puedan leerme desde la comodidad de sus cobijas, o al menos, que ya no tengan puestos unos zapatos empapados cortesía de la temporada de invierno que parece que llegó para quedarse.

Pero bueno, para hacerle el quite a este clima de locos, me pareció muy bonito hacer un miércoles de libros express con motivo del Día Internacional de la Niña, una celebración establecida por las Naciones Unidas en el año 2011, y que desde entonces ha tenido por objetivo  “formentar cada año el reconocimiento de los derechos de las niñas y dar a conocer a la opinión pública los problemas excepcionales que afrontan en todo el mundo” (pueden leer la Resolución oficial aquí).

No podemos negar que, como mujeres, hemos tenido que recorrer un camino bien largo y empinado, pero por fortuna para muchas de nosotras, la literatura ha sido un medio para canalizar todas esas desigualdades y denuncias que tantas veces hemos visto en los medios en todas partes del mundo, y aún así, sentido como propias.

Por esta razón, me di a la labor de repasar un poco mis lecturas pasadas y recientes para presentarles cinco títulos que, a mi parecer, nos brindan ejemplos muy bonitos de lo que es ser niña, ser mujer, y el modo en el que dia a día podemos hallar inspiración en cada una de ellas, ¿me acompañan?

Mujercitas” de Louise May Alcott

9788499083537

Algunas puristas del tema podrán decir que este es un título contradictorio, que el uso de diminutivo es señal de debilidad, pero lo cierto es que, a modo personal, puedo afirmar que Jo March fue de los primeros personajes femeninos que dejó huella en mí por su tenacidad, terquedad y valor para luchar por sus sueños e ideales, sin importarle en absoluto las presiones de su época o si se veía o no femenina. Es una novela bellísima que nos pone a reflexionar sobre la importancia de sentir, de confiar en el instinto y de atreverse a ser sensible en un mundo que a veces te pide no serlo.

“Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Elena Favilli y Francesca Cavallo

9788408176640

Este es el tipo de libros que, sin exagerar, puede cambiar una sociedad para bien. Si todos los niños y niñas se atrevieran a soñar en grande, al igual que las protagonistas de estos mini-relatos biográficos, muy posiblemente estaríamos en un mejor lugar. Basta con ver toda la historia detrás del proyecto para saber que 1) no estamos solas, y 2) todo es posible con algo de perseverancia, paciencia y unión de muchos corazones. Lo mejor de todo es que esto apenas comienza, ¡ya hay un volumen 2 en marcha!

“La ladrona de libros” de Markus Zusak

EH419866

Hablar del modo en que Liesel cambió mi vida daría para un post entero. En medio de la adversidad y el dolor, esta lectora por excelencia pudo encontrar una luz y una razón para seguir buscando la bondad y la esperanza en quienes la rodeaban. Liesel es un gran ejemplo de la niña que reconoce sus miedos y dudas y los canaliza en algo hermoso: historias para alumbrar la oscura realidad de la guerra. Si no han leído esta novela, por favor, POR FAVOR, háganlo.

Pippi Longstocking” de Astrid Lindgren

81yC3NhDfJL

Pippi volvió a mi memoria cortesía de mi clase de Historia de la Literatura Infantil y Juvenil, cosa que en verdad que lo agradezco, pues esta pequeña rebelde de medias alocadas y andar confiado es un ejemplo genial del modo en que una autora pudo reflejar en sus personajes la manera en que veía y entendía el mundo. Astrid Lindgren, ganadora del Hans Christian Andersen en el año 1958, además de escritora y editora fue una abogada por los derechos de los niños y activista por los derechos de los animales. Ambos aspectos se evidencian muchísimo en su obra, pues Pippi es una niña libre, segura de sí misma, valiente y empoderada, que a pesar de las dificultades de su pasado sigue permitiéndose soñar, jugar y divertirse, de la mano de su mascota, un monito llamado Señor Nelson, y su caballo. Un clásico que vale la pena retomar.

Matilda” de Roald Dahl

9788491221364

No podía cerrar esta selección sin mencionar a esta niña lectora que tanto nos ha hecho reír con el paso de las años. Ya fuera gracias al libro o a su película, lo cierto es que Matilda nos recordó que la vida podía ser muy llevadera e incluso divertida si la enfrentabas con un buen libro debajo del brazo, y si algún día llego a tener una hija, en verdad desearé que pueda soñar y sonreírle a la vida del modo en que esta pequeña lo hace.

Y bien, espero que estas niñas que les he presentado el día de hoy los animen a leer sus historias, ¿y por qué no? a recomendarme muchas otras, para eso los estaré leyendo muuuuy juiciosa en nuestro Twitter y Facebook

De todo corazón espero que, si son mujeres y están leyendo esto, sepan que ya sean niñas, jóvenes o adultas, no están solas, y si ya son adultas como yo, por favor intenten escuchar con más frecuencia a la niña que aún está en su interior, verán cómo les volverá a emocionar el sonido de un ave que canta en las mañanas, o el sencillo placer de disfrutar un chocolatico caliente al llegar del trabajo. Si son hombres, pues bien, gracias por apoyarnos y soñar con nosotras. Hay mucho por hacer, pero para eso somos un equipo.

Sé que es un mundo de locos, pero siempre habrá algo que nos pueda ayudar, una razón para sonreír, para mirar hacia adelante, solo hay que saber buscar.

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Entendiendo la angustia de la página en blanco: 5 consejos contra el bloqueo del escritor

¡Muy buenos días, queridos lectores de Si no le gusta no lea!

Me disculpo por haber estado tan perdida del blog últimamente, espero que el post de hoy pueda explicar un poco la situación y, tal vez, ayudar un poco a quienes en algún momento se hayan sentido en esta misma etapa con sus escritos, así que aquí vamos.

¿Les ha pasado alguna vez que han deseado sentarse a escribir, ya sea ficción o no ficción, y simplemente no se hallan? Si la respuesta es sí, posiblemente estén lidiando con uno o varios episodios de Bloqueo del escritor.

Contrario a la creencia popular sobre esto siendo un simple “berrinche creativo”, el término es tan válido como cualquier otro proceso neurológico o psicológico, y fue acuñado por primera vez en el año de 1947 por el psicoanalista Edmund Bergler.

El bloqueo del escritor puede deberse a distintas razones, tanto físicas (una mala postura, fatiga ocular), como emocionales (un duelo reciente, estrés, depresión), y ligado a ese bloqueo puede darse una situación particular, llamada el “Síndrome de la página en blanco”, aquel en el que ver una hoja (o archivo Word) en blanco se generan altos niveles de ansiedad, angustia e incluso terror.

¿Qué nos puede llevar a temerle tanto a un simple pedazo de papel o a un procesador de texto en blanco? ¿Es acaso la presión editorial que nos dice que debemos terminar nuestros escritos para tal o cual fecha, o incluso nosotros mismos que tememos empezar a escribir y no ser lo suficientemente buenos? No pretendo que me respondan, creo que somos tan diversos como la literatura misma, y ciertamente no podemos encasillar nuestros hábitos de escritura, pero si sienten que algo de esto que escribo les aplica, pues genial, ¡aquí los escucho!

En mi caso particular, han sido infinitas las ocasiones en que he abierto WordPress, dispuesta a escribir un nuevo post literario o de cine, y en cuanto tecleo el posible título, ¡BAM! se van las palabras como si de la nada se oprimiera en mi cerebro una tecla misteriosa que pareciera querer bloquear que las palabras fluyan y las ideas formen un texto, ¡joder!

Investigar sobre el tema me ha hecho sentir un poco más tranquila, hasta el punto de poder estar aquí hoy, tratando de retomar un poco las cosas y con la esperanza de “reconectar”. A continuación les comparto unos truquitos que he ido poniendo en práctica y que me han ayudado bastante, sobre todo ahora que he vuelto a escribir cosillas académicas para la U, así que bueno, empecemos.

  1. No te obligues a escribir: así muchos afirmen que escribir es una labor de disciplina y rigor, también es cierto que no hay un tiempo estricto para desarrollar una idea. Si tienes que dejar descansar un texto y retomarlo después de un descanso, así sea de un día para otro, posiblemente lo abordarás mejor. Ahora, caso contrario ocurre si te dormiste sobre los laureles y tienes encima todas tus fechas de entrega, ahí sí, ¡escribe, escribe, escribeeeeee!
  2. No cuentes palabras o caracteres: en ocasiones sentimos que nunca llegaremos a esa meta de 3 a 5 páginas que piden los profesores, o ese capítulo de tu novela que prometiste escribir cada semana; las ideas tomarán lo que tengan que tomar, y si las reduces a una cifra, posiblemente estarás coartando tu propio potencial creativo. Últimamente he evitado a toda costa mi contador de WordPress, porque no quiero pensar en si el post será más largo o más corto que otros posts que he hecho: diré lo que tenga que decir y ya está.
  3. No pienses que eres un fracaso porque tu producción se detiene: muchos escritores como Orwell, Fitzgerald o Pullman han reflexionado al respecto, y la angustia que supone un bloqueo ya sea al iniciar o continuar un texto es en realidad un llamado a respirar, tomar una pequeña pausa e indagar un poco en aquello que puede estarnos bloqueando al escribir. Si es una emoción conflictiva, validémosla, hablemos de ella, o mejor aún, escribamos cualquier otra cosa que nos ayude a descargar la mente, así sea palabras o ideas sueltas. A veces, nos callamos tantas cosas que terminamos callando lo bueno también, y creámoslo o no, ese problema que tuvimos en la oficina o esa noticia inesperada que recibimos llegando a casa por la noche pueden desviarnos del diálogo que llevábamos con nuestros personajes e historias. No hay nada malo en tener un día difícil que luego termina convirtiéndose en una escena triste de un escrito,  incluso, puedes volcar esas emociones en tu historia, haciendo catarsis hasta el punto de decir “hey, mi día fue una mierda, démosle a este personaje una aventura menos miserable que me aparte de todo esto”. A veces, viajar con ellos puede alejarnos un poco de nuestros propios demonios.
  4. Intenta cambiar de formato: este experimento lo realicé varias veces en la Universidad, cuando me pedían que escribiera poesía (género que siempre me ha dado durísimo), y pasaba horas y horas sentadas frente al computador. Un buen día, mi compañera Susana me dijo “siente el papel”, así que apagué el computador y empecé a garabatear en uno de mis cuadernos. Las palabras salieron disparadas de mi esfero, y desde entonces casi siempre boceto ideas en esfero y papel si el computador no me ayuda. Sé que en MUCHOS posts han hablado de lo genial que es llevar siempre contigo una libretica de ideas y lápiz o esfero. Coincido con ellos, no dejemos que las ideas se nos vayan solo porque no tenemos un computador o tablet a mano.
  5. El ambiente cuenta: ¿tienes frío? ¿hambre? todos estos impulsos biológicos pueden distraernos más de lo que creeríamos posible, basta con hallar un lugar cómodo, con música agradable, un buen chocolatito que nos motive y respirar profundo para que poco a poco nos sintamos listos y preparados para escribir.

Espero que estos truquitos les sirvan a la hora de enfrentar ese terror que puede darnos el empezar o retomar un escrito. Ante todo, recordemos que, si escribimos, es para nosotros, no en pro de aplausos colectivos o alabanzas. Si estas vienen, magnífico, y si no, también: lo realmente importante es que nosotros estemos bien con nuestras ideas.

No están solos, sepan que somos muchos en este caminar de plasmar ideas y sueños en palabras, y solo un poquito de esperanza puede hacer la diferencia.

Ojalá se hayan entretenido siquiera una pizca en esta mañana de obligo de semana, cualquier cosa, sepan que estamos en Twitter y Facebook para compartir y opinar 24/7, ¡así que los espero por allá!

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Mi regreso a la poesía: reseña de “Te amo, y no es metáfora” de Jarhat Pacheco

¡Muy buenas tardes, queridos lectores y lectoras de Si no le gusta no lea!

¿Cómo van en este inicio de semana? Espero que no muy sorprendidos de verme por aquí, de antemano me disculpo por todas las ausencias, pero si han estado pendientes de nuestro fanpage en Facebook sabrán que Comic Con Cuchurrumí se llevó todo mi tiempo y atención en estas últimas semanas, y no niego que tengo la nostalgia alborotada, es como despertar de un bellísimo sueño y no saber muy bien qué hacer ahora de regreso en la realidad, pero bueno, así es la vida, se justifica en momentos de total alegría y éxtasis, así que no hay mejor forma de retomar mis labores habituales que iniciando esta semana con una reseñita literaria para motivarlos a que lean y comiencen con pie derecho sus actividades para despedir este mes que termina.

El libro de hoy se llama Te amo, y no es metáfora, y llegó a mí en medio de un revuelo tremendo en mis redes sociales, cuando poco a poco el nombre de Jarhat Pacheco empezó a tomarse los listados de libros más vendidos en la categoría de poesía en Amazon, hazaña nada despreciable para el poco tiempo que llevaba su libro a la venta en dicha plataforma, y que además es el fruto de un trabajo constante y muy bien hecho, así que estoy emocionada de poder compartirles mi experiencia con él.

20264937_1779059578983179_8173819650707080601_n

Jarhat es de esas bloggers que no necesita de grandes acrobacias para enamorar a sus seguidores: sus palabras han sido más que suficientes para enamorar y merecer los preciados likes de los más de 98.000 seguidores de su fanpage en Facebook, en el que empezó publicando distintas frases y pensamientos que hoy toman forma y secuencia en su antología poética.

El libro, dividido en 5 grandes bloques, abarca emociones que todos hemos experimentado en algún momento de la vida, tales como el amor, el desamor, la depresión y la alegría, así como las ganas de contar al mundo el impacto que determinadas personas ejercen sobre nosotros, y esos sentimientos son los que tan bien logra presentar Jarhat valiéndose de versos sonoros, dulces y con un muy buen uso del lenguaje. En cada bloque la autora nos acompaña en un recorrido por sus pensamientos y su forma de ver el mundo, mostrándonos esa sensibilidad tan importante y necesaria a la hora de escribir poesía.

Este libro me impactó mucho porque marcó mi regreso a la poesía, género que no leía desde hacía años, y me alegra que fuera esta antología la que me devolviera a ese mundo lleno de musicalidad y pasión como lo es la lírica.

Escribir poesía es bien difícil, ya que no siempre se logra un equilibrio entre las palabras, la música que esperamos obtener de ellas y los límites que en ocasiones nos dan las palabras que usamos en cada verso (no por nada Octavio Paz llamaba a la poesía la “Erotización del lenguaje”), de ahí que escribir poesía sea un ejercicio de desgarrar el alma, y leer poesía sea un ejercicio de abrir el alma.

En definitiva, este es un libro que, como les dije en días anteriores en mi Facebook, vale la pena leerlo con calma, subrayando las frases que más nos hayan gustado y disfrutando de cada momento, de cada emoción.

No sé si leer poesía nos haga mejores o peores personas, pero sí creo que en las palabras hay un maravilloso poder para conquistar corazones y abrir puertas, ¡así que usémoslas!

Para los curiosos del tema, pueden comprar el libro de Jarhat aquí.

Espero esta mini reseñita sea una pausa bonita en sus actividades cotidianas, y que se animen a leer un poco de esta autora, que por cierto, ya prepara su primera novela, llamada Emanuela. Yo por mi parte planeo seguir muy de cerca sus obras, pues es muy bonito ver esta nueva “camada” de autoras colombianas que poco a poco van refrescando las temáticas y lecturas de nuestras estanterías, así que apoyemos la causa <3.

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

#LaVueltaAlMundoConBooktube: Carta de un adulto a Lewis Carroll, Roald Dahl y Dr. Seuss

Como todos los lunes, una taza de café caliente recibe al empleado en su oficina. Un día más de rutina, sin huevos verdes con jamón o un poco de té para amenizar la velada, solo el conocimiento de que cada día que pasa pareciera alejarlo más y más de las aventuras que soñaba vivir y que había leído de niño. Tras limpiar sus lentes y encender la computadora, el empleado decidió abrir el correo y empezar a escribir frenéticamente mientras ignoraba las amenazas de memorando de su jefe o las preguntas de su asistente sobre si deseaba saber los indicadores económicos para esa mañana. Su carta tal vez no solucionara nada, pero al menos lo mantendría ocupado mientras llegaba la hora del almuerzo. Tras un último sorbo de café, el empleado se aclaró la garganta y empezó a escribir:

Señores Lewis Carroll, Roald Dahl y Dr. Seuss

Escribo con el peso de mis años y de una hipoteca que todavía no sé cómo pagar. Escribo, porque básicamente ustedes me han hecho quien soy hoy, y he llegado a la conclusión de que tal vez eso no sea algo de lo que deba sentirme orgulloso. Empecemos por usted , Señor Carroll, y sus juegos del lenguaje que tanto me impactaron. Todos fuimos Alicia, y juntos caímos por el agujero del conejo blanco. Gracias a usted, he aceptado que no soy el mismo que era antes, y que cada paso que doy puede ser una jugada para derrotar a la Vida, digo, a la Reina Roja. Fotógrafo de vocación, usted me obligó a ver la vida con los lentes de alguien para quien los niños eran todavía un sinónimo de esperanza, de travesura y curiosidad, y me aterra pensar que pudiera hallarme rodeado de ellos algún día, de hecho, preferiría un Gato Sonriente que me recuerde que llorar no siempre soluciona las cosas, o una Oruga que a mis cuarenta y tantos siguiera preguntándome por quién demonios soy, ¡que me corten la cabeza si osara olvidar al bendito Gato y a la Oruga! pero a quién engaño, cualquiera diría que intentar explicar la locura del mundo llevándonos al País de las Maravillas es un sinsentido, pero a veces me sorprendo deseando ir a él. Se me hace tarde, y así como la Liebre y el Sombrerero están atorados para siempre en su fiesta del té, tal vez yo esté atorado para siempre en este escritorio. Sonría para la cámara, señor Dodgson. 

Es su turno, señor Doahl. El otro día me estrellé contra algo invisible, y mi niño interior brincó de alegría al pensar que tal vez me había encontrado el ascensor de cristal de Willy Wonka, y que por fin podría visitar su hotel en el espacio, pero en realidad se trataba de una puerta de Transmilenio, y yo estaba demasiado dormido para percibirlo, ¡maldición! No hay chocolate lo suficientemente dulce para explicar el modo en que sus osadas palabras denunciaron los excesos y caprichos de los niños de su época, ¿o quién no se sintió culpable de encender el televisor sin sentirse Mike Teavee o pedirle algo a sus padres y tener un momento Veruca Salt? Algunos deseamos ser Charlie para tener la fábrica de chocolates más espectacular del mundo. Yo por mi parte desearía volver a las épocas en que un caramelo podía solucionar cualquier cosa (excepto, tal vez, las malditas hipotecas). Al igual que el Señor Wonka, no tengo idea de lo que la gente dice la mayor parte del tiempo, pero creo que es mejor así. Tal vez la respuesta a mis problemas esté en cambiar los chocolates por el durazno gigante de Jim, o el Pepinasco del BAG. Mis triglicéridos lo agradecerían.

Para finalizar, llego con usted, Dr. Seuss. ¿Por qué escribir de criaturitas amigables en un mundo en el que casi nadie lo es? Intenté preguntarle a mi gato y solo me arañó la cara mientras luchaba por quitarse el sombrero rojo que le había puesto gracias a usted. En un mundo de grises (y no lo digo solamente por mi corbata), usted me enseñó que había espacio para los desayunos poco convencionales, y me habló de muchos lugares a los que podría ir, pero sepa que NO he ido a ellos… No despierto al menos. Quise ser como el Lorax, y terminé imprimiendo hojas por una sola cara. Quise tener a mis Cosas #1 y #2 y solo obtuve a un gato y un hámster con complejo de canario…. 

El empleado tuvo que cambiar el café por el agua y tomarse un break de su carta. Las manos le temblaban y su corazón parecía acelarado. ¿Por qué no lograba tranquilizarse? Su carta llegaría a oídos de tan nobles señores y quizá sirviera para darle por fin un poco de orden a su patética vida. ¿De eso se trataba, verdad? De orden, no de caos; de madurar, no de tener nostalgia. En verdad odiaba a estos señores, y era hora de ponerle un fin a tan nociva relación. Sí señor, eso haría. De regreso en su escritorio, y luego de una parada técnica, el empleado respiró profundo y estiró los nudillos antes de volver a acariciar las teclas.

Señores Carroll, Dahl y Seuss: tras pensarlo seriamente, llegué a una nueva conclusión, una que merece llegar hasta ustedes por todos los medios posibles. Quise odiarlos por prometerme una vida fabulosa, pero terminé amándolos por darme una infancia que me llevara a ella. 

Dejando caer su máscara de rudeza por unos cuantos segundos más, el empleado se fingió ocupado y profesional, mientras enviaba la carta y silbaba para sus adentros.

Ese día, mientras entraba al cuarto comité de la tarde, nadie se dio cuenta de las medias de colores que asomaban bajo el gris de su traje, o de la colección de libros infantiles que cargaba en su portafolio muy a pesar de sí mismo: Alicia en el País de las Maravillas, Charlie y la Fábrica de Chocolate y Huevos verdes con jamón.

Fin.