Leyendo por primera vez a Carolina Andújar: reseña de “El despertar de la sirena”

Muuuuy buenas noches a todos, ¿cómo se encuentran en este miércoles de ombligo de semana y de mes? espero que muy bien, que estén tranquilitos y felices, a fin de cuentas, el año es todavía muy joven para que dictaminemos si será un horror o una maravilla, un-paso-a la vez. Precisamente, muy a paso de tortuga pero con todas las ganas del caso heme aquí, tratando de retomar los miércoles de libros con todos ustedes, así que sin más preámbulos, a lo que vinimos:

El librito del que les quiero hablar en la noche de hoy llegó a mis manos luego de un arduo debate sobre si sí debía darle una oportunidad o no, y lo cierto es que me alegra el haber aceptado este “desafío” (ya les explicaré el porqué del término). Se trata de El despertar de la sirena, de la autora colombiana Carolina Andújar, editado en Colombia por Penguin Random House.

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Me refiero a esta experiencia de lectura como un “desafío” por la sencilla razón de que, llevándole la contraria a un buen número de lectores colombianos, a mis modestos 24 años de edad nunca me había dado a la tarea de leer algo de esta autora caleña que a tantos corazones ha logrado llegar, sacando la cara por Colombia en el ámbito internacional de la literatura juvenil en español y llegando a cada vez más y más personas. Aún así, el nombre de Carolina no era nuevo para mí, recuerdo hace unos años cuando Editorial Norma publicó Vampyr, y bueno, el resto fue historia, su trilogía “Carmina Nocturna” llegó para quedarse, esta vez de la mano editorial de Penguin.

No habiendo leído esa primera saga de Carolina, sentí cierta curiosidad por su nueva novela, que muy oportunamente vio la luz en vísperas de Halloween, sobre todo por la mitología marítima de la que iba a hablar, reforzada con una carátula bellísima (consejo desde mi experiencia como lectora y editora: NUNCA subestimen el poder de comunicación que tiene una buena portada), así que decidí saltar al agua, en un sentido casi literal tratándose de esta novela, y acompañar a la protagonista de la historia en sus conflictos y aventuras.

Hablamos de Casandra, una joven hogareña y dulce que viaja desde Francia hasta Finlandia para acompañar en el trayecto de regreso a casa a su abuela quien recientemente enviudó y no se siente en condiciones de hacer dicha travesía por el mar en solitario (su esposo falleció en altamar). Durante su estadía en el frío país, conoceremos la pureza del corazón de Casandra, para quien el amor tomará forma en la persona de Reijo, un joven entregado a su trabajo como guardián del viejo faro. Conforme avanza su romance, una oscura amenaza se cernirá en el horizonte de la feliz pareja, gracias a una antigua leyenda de odios y rencores encarnados en la Sirena Jurate, una criatura mitad pez y mitad humana, que dista bastante del imaginario que nos ofreció la clásica película de Disney, y que más se acerca a la Sirena de la Odisea de Homero, esa figura de espanto causante de infinitas tragedias para aquellos que se interponen en su camino y a quienes atrapa gracias a su capacidad para cautivar con su canto.

Conforme avanzan los capítulos de las 136 páginas que componen el libro, la leyenda sobre Jurate parece querer hacerse realidad en las turbias aguas del océano finlandés, y cuando el amor de Casandra y Reijo sea puesto a prueba, nuestra protagonista tendrá que buscar en su interior las respuestas que su enceguecido corazón se niega a ver. ¿Puede realmente el amor superarlo todo? ¿Qué es peor, la soledad o intentar juntar las piezas de un corazón con el que se ha jugado? estas, son tan solo algunas de las muchas preguntas que Carolina responde en esta novela sobre los alcances de la entrega desinteresada y el compromiso que se asume al amar, y por qué no, sobre las heridas que esa entrega incondicional puede abrir en el alma, pero también sanar, sobre todo si se tiene al océano como testigo y a una historia que nos dé las respuestas para salir adelante.

Un primer aspecto que me gustó bastante de este libro y que en verdad me marcó, fue la riqueza lexical de la historia: es realmente de admirar el vocabulario tan amplio y nutrido que maneja Carolina, lo que hace de la lectura de este libro un ejercicio de aprendizaje continuo, y como literata que soy me encantó poder toparme con tanta variedad de expresiones. Esto, se complementa perfectamente con otro elemento clave dentro de la obra y es su trasfondo mitológico, que evidencia  un trabajo serio y dedicado de investigación y apropiación de las mitologías nórdicas para llegar a su construcción del personaje de la sirena como ese ser maldito, que encuentra en el agua su castigo pero también su redención y su futuro.

Los personajes, pese a ser un poco ingenuos al comienzo de la trama (en particular el de Casandra, a quien en ocasiones quería ahorcar por inocente) terminan por transformarse, y solo leyendo el libro podrán apreciar lo que el destino le depara a cada uno de ellos, ¡vale la pena darle una oportunidad!

En resumidas cuentas, debo reconocer que disfruté leyendo El despertar de la sirena mucho más de lo que hubiera esperado cuando abrí el libro por primera vez, y para alguien que teme leer historias de terror, admito que quedé con la curiosidad alborotada por saber qué viene más adelante para esta autora y sus ya consagrados lectores. Yo por mi parte, espero poder conocer a Carolina en Filbo y pedirle una firmita en mi ejemplar. No estaría mal poder volver a escucharla también, sobre todo si recordamos esa BOMBA de conversatorio que sostuvo junto con Elizabeth Eulberg y Leonardo Patrignani el año pasado, ¡ya quiero ver lo que nos depara esta edición de Filbo 2017!

Espero que no se hayan congelado mucho mientras leían esta reseñita de miércoles, lo mejor que podemos hacer para pasarla bien es ponernos dos pares de medias y acompañarnos de buenos libros y buenos amigos, ¡la receta no falla!

Les recuerdo que estamos en Facebook y Twitter para leerlos siempre, así que a tomar una tacita de leche con miel y a soñar un poco más 🙂

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Grita más fuerte, Hannah: reseña de “Por trece razones”, de Jay Asher

¡Hoooolaaaaaaa a todos!

No saben la dicha que me da poder retomar las reseñitas literarias de los miércoles, ¡por fin siento que poco a poco vuelvo a la normalidad!

Luego de una breve autoevaluación sobre lo mejor y lo peor del 2016, me alegra mucho poder presentarles el libro de hoy, que llega a mis manos cortesía de Ediciones Urano, y que sin duda vale la pena.

Antes de empezar, quisiera ponerlos un poco en contexto sobre la importancia de leer novelas como esta en la actualidad. Por “novelas como esta”, me refiero a esas historias que nos exponen temas “espinosos” pero necesarios, como lo son la salud mental, la diversidad sexual y lo tremendamente difícil que es ser un adolescente en un mundo como el nuestro, que nos pide ocupar un lugar en el mundo, cuando ni siquiera nosotros mismos sabemos con certeza cuál es ese lugar.

Años atrás, hubiera sido tabú hablar de esas voces en la cabeza que muchos de nosotros escuchamos cuando las cosas se ponen feas, que nos dicen que todo está mal, que la única solución es hacernos daño, que por mucho que intentemos no le importamos a nadie, y mucho menos hubiéramos podido pedir /y recibir/ ayuda profesional al respecto. Por fortuna para todos, los tiempos han cambiado y hay muchas alternativas para lidiar con lo que sea que pase por nuestras lindas cabecitas.

¿Qué es una enfermedad mental para ustedes? ¿es acaso una forma de llamar la atención? ¿una cuestión de hormonas? ¿un problema real? Las respuestas a esta pregunta pueden ser tan variadas como las historias que presenta este libro. Se trata de “Por trece razones“, del autor californiano Jay Asher. Veamos de qué se trata:

Clay Jensen es un adolescente “normal”. Siente que no tiene mayores enemigos y su vida escolar aparentemente transcurre sin problemas, pero todo eso cambia el día en que recibe en su casa una misteriosa caja de zapatos con trece cintas de audio en su interior y una carta con instrucciones muy precisas: le guste o no, Clay debe escuchar lo que contienen estas cintas, y una vez haya terminado, debe reenviarlas a la siguiente persona de la lista.

¿Qué lista? la lista de razones por las que Hannah Baker decidió suicidarse.

Así es, señoras y señores, alisten sus pañuelos y pelotitas anti-estrés, están próximos a entrar en la cabeza de una persona muerta.

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Desde el momento en que Clay comienza a escuchar las grabaciones, debe lidiar con la voz de una persona que pensó que nunca volvería a oír. Conforme avanzan las cintas, nuestro protagonista se siente más y más desesperado y temeroso del momento en que su nombre aparezca en todo este embrollo, porque poco a poco se dará cuenta de que lo que para muchos era simplemente una broma escolar o un chisme en apariencia inofensivo, para Hannah fueron más y más razones más para tomar la nefasta decisión de acabar con su vida. ¿Por qué escuchar atentamente los pensamientos agobiados y desesperados de una suicida? Porque en el fondo, Clay sabe que se lo debe. Todos se lo deben.

No quiero entrar en detalles sobre  aquello en lo que consisten las trece historias que Hannah tiene para nosotros, o por qué Clay termina involucrado en todo esto; sería algo brusco, considerando que cada cinta es una tragedia más, una reflexión sobre el dolor, la soledad, la desesperación y la angustia de querer buscar ayuda y no encontrarla. Por el contrario, solo les diré que en verdad hay gente muy mala allí afuera, y a veces, el silencio de una persona puede ser tan solo una señal de los gritos que llenan su mente. Hay que saber identificar esos gritos, y no esperar a que una tragedia suceda para decir “Lo siento”, y esa es una de las principales lecciones de este libro. ¿Están dispuestos a acompañar a Clay a explorar los recuerdos de los últimos días de vida de Hannah?

Los capítulos, por lo general cortos, están escritos de un modo que atrapa, logrando que los lectores pasemos de la mente de Clay a la mente de Hannah en un instante, y así podamos conocer ambas caras de la moneda. Gracias al vocabulario fluido y juvenil del autor, la trama se llena de matices reales, de expresiones cercanas al público juvenil al que está dedicada la novela, y todo esto nos ayuda a identificarnos y a entender aún más lo complejo de la situación. Digo, ¿cuánto dolor pudo caber en una joven para que decidiera acabar con su vida? y peor aún, ¿cuánta ceguera se necesitó para pretender que todo estaba bien en el colegio y que nadie le estaba arruinando la vida a nadie?

El formato del libro hace que la lectura sea rápida, con una tipografía pertinente y un juego de colores que gracias a los toques sutiles de rojo en cada página  transmite muy bien el sentir colectivo del lector, que con el paso de las páginas aumenta la tensión y su frustración: todos somos Hannah, y aunque sabemos que ya no está, resulta inevitable desear que de repente haya un giro inesperado que pueda salvarla. ¿Serán estas cintas su redención o su forma de cambiar para siempre la vida de esas personas que tanto daño le hicieron? solo leyendo el libro lo sabrán.

Bonus: Netflix está trabajando en una serie basada en la novela, así que los reto a leer el libro primero, así cuando salga el show podemos tertuliar 🙂

Por trece razones” es un libro para comentar, e incluso para trabajar en clase, pues propicia el debate sobre el modo en que muchas veces decidimos callar ante las injusticias en lugar de tomar cartas en el asunto, y ciertamente deja pensando sobre las pequeñas señales de alarma que pueden indicarnos que alguien cercano a nosotros puede estar necesitando ayuda. Estemos siempre alerta por favor…

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Y bien, quiero finalizar dándoles las gracias por acompañarme en este regreso de los miércoles de libros a Si no le gusta no lea, sepan que para mí fue durísimo escribir esta reseña, ¡pero me alegra mucho el haberlo hecho, siento que lo necesitaba!

Pooor supuesto, les recuerdo que todas sus percepciones y comentarios son más que bienvenidos a nuestro Facebook y Twitter, ¡allí estamos siempre para ustedes!

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Unedited con Shannon Kirk: diálogos sobre El Método 15/33

¡Hola hola, todo el mundo!

¿Cómo están en este miércoles de libros? espero estar tomándolos por sorpresa, a fin de cuentas, llevaba un bueeeeen tiempo sin publicar nada los miércoles, y sé que no ha excusa para ello, pero supongo que algún día retomaré el control de mi vida y de mi tiempo… Espero.

Hoy quisiera compartir con ustedes algo de lo que fue el detrás de escena de la entrevista a Shannon Kirk, autora del libro “El Método 15/33”, para el periódico nacional El Tiempo hace unas semanas. La historia detrás de la entrevista empezó con una invitación de Ediciones B Colombia y El Tiempo para que juntos indagáramos un poco sobre lo llamativo del libro y pudiéramos compartir un poco con su autora vía Skype.

Con los nervios a flor de piel y unas cuantas preguntas anotadas en mi libreta, me puse cita con Shannon en una fría tarde de domingo, y poco a poco descubrí que más allá de su rol como abogada y docente, Mrs Kirk es en realidad una mujer divertidísima, apasionada y multifacética.

Por primera vez, y sin más rodeos, aquí la versión inédita y completica de lo que fue esta charla de autora a editora, espero la disfruten muchísimo y me cuenten sus comentarios al respecto en Facebook y Twitter:

¿Quién es Shannon Kirk?

Bueno, soy abogada, ese es mi “empleo de día”, estoy casada, soy mamá, he ejercido como abogada por 18 años, y  hace unos 5 años decidí que también quería ser escritora, siempre he leído, pero quise ponerle disciplina y todo mi empeño en ello, así que empecé a escribir y trabajar en mi novela a la par de mi labor como abogada.

¿Cómo encontraste ese balance entre tu trabajo como abogada y tu faceta de escritora?

Wow, todavía sigo trabajando en encontrar ese balance, algunos días me va muy bien, otros pierdo el control, pero por lo general trato de levantarme muy temprano, y escribo de 5:00 am a 7:00 am, y mi trabajo queda en Boston, Massachusetts  así que tengo una hora y media en el tren para escribir.

¿Cómo fue el proceso de creación de una historia tan compleja como El Método 15/33?

Fue algo bizarro para mí, había estado trabajando en la historia desde 2008, pero era una versión diferente, tenía muchos puntos de vista y facetas, y no fue hasta 2010 que empezó a tomar la forma de lo que hoy es El Método 15/33, y en realidad para mí ha sido un proceso bastante divertido, y es un poco loco porque había leído este libro de no ficción llamado “The Sociopath next door” (El sociópata de la puerta de al lado), y pensé en lo mucho que me gustaría hacer un libro sobre una sociópata, y fue muy fácil, en cierta medida todas las piezas de la historia encajaron y sentía que estaba llevando la historia del modo correcto, y siento que la historia fluyó y salió bien fue porque me divertí haciéndola.

Hablando de “El Método 15/33, a lo largo de la novela vemos ciertas referencias literarias interesantes, en particular a “Cien años de Soledad”…

Gabriel García Márquez es mi autor favorito, mi número uno, y pienso que, al tener un referente y un gusto profundo por García Márquez, por el Realismo Mágico, significa que como autora quise que hubiera algo poético en la obra, buscar llegar a tener la presencia de ciertas cosas que no necesariamente tengan sentido en medio de un mundo en extremo realista, y en cualquier libro que escriba, buscaré siempre tener elementos literarios pero también científicos, como ocurre en Método. Por ejemplo, una de las preguntas más interesantes sobre El Método 15/33 me la hizo una estudiante de secundaria, que me dijo “Hay algo que no entiendo de tu libro, tu personaje (Lisa) es una persona muy literal, científica, pero en algunos episodios del libro habla de Dios, y de un ángel que le envía en forma de mariposa negra ¿no debería ser atea al ser una científica?” Y fue la mejor pregunta, porque le dije “No, ese es mi punto, mi punto con este libro es que nadie se reduce a un estereotipo, todo el mundo es complicado, complejo y contradictorio a su manera, y en Método 15/33 tenemos a esta persona tremendamente científica pero que ve elementos de realismo mágico, así que esa ha sido mi mayor influencia.

Lo cual es genial, pues Lisa acaba por ser todo menos el estereotipo de adolescente, por el contrario, se empodera de su amor maternal y rechaza por completo la posibilidad de ser débil o de asumir un rol de damisela en apuros, es compleja y madura para su edad, y eso se refleja en su relación con su madre, que pese a intentar demostrar que no tiene nada en común con ella, en realidad terminan siendo dos personas muy parecidas en cuanto al modo en que viven y reflejan sus emociones…

Es cierto, siento que la mamá de Lisa desearía poder controlar sus emociones del modo en que su hija lo hace, de hecho es una mujer fría, que pone todo su ser en el trabajo, y no le da calor maternal a Lisa, lo que la convierte en uno de los causales de las actitudes sociópatas de Lisa. Durante mi investigación para este libro supe que la sociopatía puede darse por traumas externos o por factores biológicos de nacimiento, y en el caso de Lisa se cumplen ambas condiciones, ella nació así y creció en una casa en donde su madre por alguna razón es distante, fría, y se enfoca solamente en su trabajo. La diferencia aquí está en que, debajo de todo eso, la madre de Lisa es una mujer que sí siente emociones, que sí siente dolor, y parte de su evolución está en abrirse a Lisa, en decirle “¿Sabes? No llores por mí, no muestres emociones por mí, porque sé que es doloroso, así que yo lo haré por las dos,  yo lidiaré con esto.”

Y es genial que tengamos aquí a un personaje listo para crecer y luchar por la relación que sostiene con su madre, a pesar de que en realidad no debería estar lista para lidiar con todo eso,  ¡apenas tiene dieciséis años!

Pienso que subestimamos mucho a los jóvenes, y no pensamos que a veces los jóvenes se encuentran a situaciones en las que madurar es la única salida, y en el caso de Lisa, tuvo que ser de ese modo, no tuvo la libertad de elegir, fue quien tuvo que ser ante las adversidades, y esa madurez fue la que le permitió encontrar una solución a su cautiverio.

En tu libro hay cierta intencionalidad con los nombres de los personajes…

El apellido de Lisa (Yyland) es intencional, representa la imposibilidad de tener dos cromosomas YY,  quise jugar con el carácter científico del personaje y en el modo en que desafía lo imposible con su mente. De hecho, eres la primera persona que me pregunta por lo que hay detrás de los nombres.

¡Oh yay!

La mente y su infinidad de posibilidades es uno de los temas centrales del libro, hablamos de una protagonista con la habilidad de encender o apagar los “interruptores” de sus emociones a voluntad. Si pudieras apagar el interruptor de alguna emoción a nivel mundial y no volver a encenderlo jamás, ¿cuál sería?

La ira y el enfado.

¿Qué consejo le darías a jóvenes que por diversas razones se han encontrado en situaciones de peligro como las que describes en tu libro?

Oh cielos, pensar en el secuestro es algo terrible, lo que sugeriría en primer lugar es estar siempre preparado e ir un paso adelante, por ejemplo, en internet hay videos de yujitsu, duran como 5 minutos y te enseñan defensa personal, a salir de autos si has sido raptada, a cómo usar un cinturón de seguridad como elemento de defensa. El segundo consejo es: si estás en un lugar desconocido, debes controlar tus emociones, para así procesar con cabeza fría lo que está sucediendo y hallar una salida, un plan. Otros dos consejos para cerrar: 1) Nunca nunca NUNCA entres al carro de un desconocido por muy guapo que sea. 2) Lo aprendí en Oprah: si piensas que te están siguiendo, actúa como alguien loco, y eso hice una vez, estaba en un autobús en NY, y juro que este sujeto estaba siguiéndome, observándome, así que me puse de pie y empecé a hablar para mis adentros, hasta que me bajé del autobús y salí corriendo.

 

¿Cuál fue el último libro que leíste?

“I found you” de Lisa Jewell.

En tu segundo libro (The Extraordinary Journey of Vivienne Marshall) hablas sobre las distintas ideas del cielo, ciertamente te distanciaste del drama del secuestro y la desaparición…

En cierta medida pensaba en ambos proyectos como luz y oscuridad, de hecho, empecé a escribirlo antes del Método 15/33, pero Método consiguió un contrato de publicación 6 primero. Es un proyecto que me emociona mucho, en Estados Unidos se publicó el 6 de septiembre, y en español, ya veremos…

Tú haces parte de organizaciones como “International Thriller Writers” y “Mistery Writers of America”. ¿Cómo funcionan estas agrupaciones?

Básicamente son organizaciones de autores publicados que te permiten establecer vínculos dentro del gremio, dar a conocer tu trabajo y dar y recibir apoyo de colegas. “Mistery Writers of America” se reúne una vez al mes, e “International Thriller Writers” tiene una gran convención anual, en la que también se entregan premios y e incentivos a los distintos integrantes. Como autora, fue es gran estímulo poder contar con espacios como esos.

Hablando de premios, fuiste la ganadora del premio National Indie Excellence a la mejor novela suspense del 2015. ¿Lo esperabas?

En absoluto, fue una gran sorpresa y nos dio una mayor motivación para poder seguir luchando por él.

¿Qué viene para Shannon Kirk?

Estoy trabajando en un segundo libro de Método 15/33, y también vendimos los derechos cinematográficos del primer libro. Los productores querían mucho más del personaje de Lisa, y yo tengo varias cosas que contar, así que esperen mucho más de ella en camino. De hecho es bastante interesante, porque la carátula de la versión en español me gusta muchísimo, siento que representa a la perfección la esencia de lo que es el personaje de Lisa, es más, si pudiera votar por alguien para interpretar a Lisa en la película, en definitiva votaría por esta chica de la portada.

¿Hay alguna fecha tentativa para la publicación de este libro? Sé que me odiarás por preguntar esto, pero como editora que soy, ya me acostumbré a que me odien por preguntar por plazos de entrega…

Justo ahora tengo unas ¾ partes del libro, esperaría tenerlo terminado para navidad, ya quiero que todos lo puedan leer.

¿Veremos más del Agente Liu y de Lola? El mundo necesita más Lolas…

(Risas) ¡Eres genial! Totalmente, veremos más de ellos.

¿Cómo ha sido la recepción de tu novela en el público latinoamericano y en particular de Colombia?

Los lectores colombianos han sido maravillosos, en general he recibido muy buenos comentarios de Método 15/33, sería genial poder visitarlos algún día.

Cruzaré mis dedos para que eso suceda, eres más que bienvenida a nuestra Feria Internacional del Libro de Bogotá…

¡Muchísimas gracias, yo también cruzaré mis dedos desde aquí!

Bien, creo que eso es todo por esta noche, muchas gracias por tu tiempo, y la mejor de las suertes en tu carrera literaria, ¡espero sigamos en contacto!

De seguro así será, ¡gracias a ti!

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Una foto para el recuerdo

Si no le gusta, no lea, y si le gusta ¡comparta!

Libérate, ten el valor de hacerlo: “Historia del futuro según Glory O’Brien”

¡Bienvenidos a un nuevo miércoles de libros en Si no le gusta no lea!

Estoy muy feliz de poder volver con una reseñita literaria para todos ustedes, pienso que así es como debemos empezar un nuevo mes de aventuras juntos, ¿no les parece? así que bueno, ya veremos qué nos depara el señor junio.

Hoy vengo con un recomendado que desde Filbo he estado compartiendo con muchos de ustedes (por ahí hay un videito y todo, lo mío no son las cámaras, fin) y no podía quedarme sin reseñarlo en el blog, porque ha sido de los mejores libros de lo que va de mi 2016, y me muero por conocer sus opiniones y comentarios al respecto, se trata de “Historia del futuro según Glory O’Brien” de la autora estadounidense A.S King.

Para entrar a hablar del recomendado de hoy, les sugiero que se envuelvan en una cobija calentita, que le avisen a su novio/novia que no están disponibles y que se acompañen de una tacita de café, té o chocolate caliente, porque hoy hablaremos de literatura juvenil vista desde una perspectiva bien particular, pero que a la vez ya es tradicional para quienes solemos leer este género.

La novela, que llegó a Colombia gracias a nuestros amigos de Ediciones Urano Colombia nos presenta la historia de Glory, una adolescente callada y algo introvertida que pasa sus días entre fotografías y momentos sencillos que ella ama capturar desde que era muy pequeña. Vive con su padre en una casa pequeña que grita por algo de pintura, junto a una comuna que oscila entre lo Amish y lo Hippie, ya el lector decide a qué lado apuntar. En esa comuna vive Ellie, la mejor amiga de Glory y eterna compañera de formalismos adolescentes y sesiones de quejas y reclamos.  Aparentemente nos enfrentamos al relato de una típica vida de adolescente, pero no todo es tan sencillo para Glory: su mamá, Darla, acabó con su vida metiendo la cabeza en un horno cuando Glory era tan sólo una niña pequeña. Oops.

Con el paso de los años, tanto la joven como su padre han decidido no hablar del tema, pese a que la presencia de su madre sigue latente en los lugares más peculiares de su hogar, incluyendo su cuarto oscuro en el que pasaba horas y horas revelando sus fotografías. Así es, fue de su madre que Glory heredó el talento para capturar imágenes que cuentan historias, y ahora que la graduación de la preparatoria está a la vuelta de la esquina, nuestra protagonista se siente llamada a conectarse con su pasado y con un episodio que, pese a fingir que no pasó, sigue doliéndole en el alma. ¿Acaso está predestinada a seguir todos los pasos de su madre y a meter su propia cabeza en un horno?

La pregunta parece responderse al inicio de la historia, cuando Glory y Ellie deciden hacer algo más bien estúpido: en casa de Ellie hay un murciélago que lleva días-meses-años-quién sabe, colgado del techo en una pose casi estática. Algo tan perfecto debe ser dios, tiene que serlo. Tras molestar a la momia- murciélago- dios hasta derribarlo del techo y ponerlo en un jarrón de vidrio, por razones bizarras el pobre bicho termina por hacerse polvo y a las dos jóvenes no se les ocurre nada mejor que mezclar los restos del murciélago con cerveza y bebérselos en medio de una noche de divagues sobre lo que les depara el futuro y lo patéticas  que son sus vidas. Ahora son uno con dios.

Lo que ni Ellie ni Glory esperan, es que beberse a dios hace que veas el mundo con nuevos ojos: desde ese día, las chicas podrán ver el futuro, y no necesariamente será un futuro bonito.

Imaginen por un segundo que pueden mirar a una persona cualquiera a los ojos, y que en cuanto entablan contacto visual comienzan a “ver” cosas de esa persona, como cuántos hijos tendrá, cómo lucirán sus bisnietos, ¿y por qué no? la participación de su tataranieto en la tremenda guerra civil que dividirá a los Estados Unidos al mejor estilo de la guerra de Secesión de 1861.

Ante tantos horrores juntos, Glory decide comenzar a escribir la “Historia del futuro según Glory O’Brien”, en un afán por prevenir el caos que podría ocurrir, y la historia de lo que ve va más o menos así (esto es tan sólo un 0.00001% de lo que ocurre en la trama, el resto lo desarrolla genialmente el libro que, EN SERIO, espero que lean): Estados Unidos amenaza con convertirse en un régimen en el que las mujeres son forzadas a dejar sus empleos y a volver a sus roles de hogar exclusivamente, incluso algunas de ellas están siendo reclutadas para campos destinados a la reproducción sistematizada. Tanto revuelo se genera que los estados se dividen e inicia una nueva guerra entre los que apoyan y los que se oponen a las nuevas leyes regresionistas.

Sólo un movimiento rebelde podrá detener la inmimente destrucción del país, y es con esa esperanza de redención que Glory intentará encontrar un equilibrio entre el futuro que ve y que desea cambiar a toda costa, su caótico presente con la graduación esperándola, un padre en estado permanente de negación y un chico guapo que desea invitarla a almorzar,  todo ello mezclado con las huellas que dejó para siempre en su vida el suicidio de su madre  y un secreto que podría cambiar para siempre el modo en que ve a su mejor amiga Ellie. ¿Logrará Glory aceptar su pasado, disfrutar su presente y salvar su futuro? sólo leyendo el libro lo sabrán, es demasiado bueno para contarles el final por aquí.

Como les decía al inicio de la reseña, al comenzar la lectura uno pensaría que la trama es más bien sencilla, pero conforme avanzan los capítulos vemos que esta es mucho más compleja, pues se alternan los dramas típicos del adolescente que termina una etapa y no sabe muy bien qué hacer con la siguiente, pero alternándolos con una interesante reflexión que bien podría catalogarse como distópica, pues digo, ¿quién se hubiera imaginado que los Estados Unidos volverían a caer en una Guerra Civil? Lo interesante de la historia es el modo en que A.S King nos va contando estas dos historias en simultánea, pasando del caos totalitario de los Nuevos Estados Unidos del futuro, a las soledades y angustias que padece Glory conforme descubre más y más del pasado turbulento de sus padres.

La narrativa de esta autora de Pennsylvania está realmente bien lograda, porque pese a manejar pocos personajes en el libro, los ha construido muy bien, les ha dado un propósito y una intención totalmente definidos dentro de la historia, y al final deja una sensación de cierre que hace mucho que no encontraba en un buen libro, ese saber que todos los cabos han quedado atados pero que a la vez es inevitable para el lector no pensar en lo que le depara a Glory ese futuro que nos describe la autora.

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Por si fuera poco, ahí donde lo ven, este libro se ha llevado /los/ premios de literatura juvenil, como lo son aparecer en el listado de los mejores libros YA del 2014 según Publishers Weekly, o ser seleccionado como el mejor libro YA para recomendar en colegios según la American Library Association. 

La invitación es a que le den una oportunidad a este libro, que desde la perspectiva de una joven no muy convencional nos pone a pensar en cuestiones políticas, emocionales y tremendamente humanas, muy oportunas para una tarde de lluvia en que quieran leer algo diferente y bien escrito, ¡así que anímense y me cuentan qué tal les parece! mi Facebook y Twitter siempre está ahí para ustedes.

Espero se hayan divertido con esta reseña perfecta para divagar un poco en esta tarde de miércoles, recuerden que me encanta leer sus comentarios y opiniones, así vemos crecer poco a poco este proyecto, ¡lo que importa es la calidad, no siempre la cantidad! 😉

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Diarios de Filbo 2016: ¡Ahí viene la Nobel!

 

Muy buenas noches queridos cuchurrumís, ¿cómo los trata la vida? Espero que muy bien, luego de que tuviéramos un festivo para descansar, consentir a mamá y leer mucho. Hablando de mamá, ¿le regalaron libros? Yo sí, le conseguí el libro del Papa Francisco y se puso feliz y dichosa…

Pasando a lo que nos concierne, les cuento que esta pequeña colección de posts alusivos a mis aventuras en Filbo venía haciéndose esperar en un rinconcito de mi escritorio, y días y días abría los archivitos y les daba vueltas, porque la verdad es que no tenía idea de por dónde empezar a escribir, así que dije “Bueno, que sea en orden cronológico pues”, lo que nos trae al primer día de los varios que tuve la suerte de pasar en Filbo, ese evento tan sagrado para muchos, satanizado por otros, y es que algo es cierto: esta Feria nos dejó con muuuucho en qué pensar.

Esta primera entrada se la quiero dedicar a la Nobel de Literatura 2015, Svetlana Alexiévich, quien nos honró con su visita desde Bielorrusia. Luego de perder la batalla contra mi jefe y no poder asistir al conversatorio del jueves 21 en la Filbo a propósito de su libro “La guerra no tiene rostro de mujer”, mi última oportunidad estaba en su conversatorio con Martha Ruiz el sábado 23 en la Biblioteca Pública Virgilio Barco con motivo de la celebración de los 15 años de la Red de Bibliotecas públicas Biblored. Viviendo a dos cuadras de dicha biblioteca, era ahora o nunca, y pensaba “así me evito el caos con Germán y llego más tardecito a Corferias”, porque sí, me olía el caos que habría con Germán, pero ya hablaremos de ello más adelante.

Fue así que a las 8:00 am llegué a la Virgilio, con mis ejemplares de “La guerra no tiene rostro de mujer” y “Los muchachos de zinc”, (editados y distribuidos en Colombia por Penguin Random House Mondadori), y aunque el evento no empezaba hasta las  11 de la mañana, no sabía a qué tipo de público atenerme, así que preferí llegar con tiempo. Al llegar me encontré con los estudiantes de grado once del Instituto Educativo Distrital Sevilla, que habían llegado a las 5:00 de la mañana para “quedar de primeros y poder hacer la tarea de literatura”, así que no estaría sola conforme esperaba a que el tiempo pasara. La incertidumbre era total, ¿llegaría mucha gente?, ¿firmaría ejemplares? A esa hora ya se había anunciado la cancelación de la firma de libros de la autora en Feria por cuestiones de salud, así tal vez esta fuera la única opción. Mis sospechas sobre una posible sobrepoblación de lectores-con-ganas-de-Nobel se confirmaron cuando empezaron a llegar buses provenientes de las otras Bibliotecas Mayores de la red (Tunal, Tintal, Julio Mario Santo Domingo), y en ellos cientos de lectores ávidos por celebrar los quince años de la red y por supuesto de escuchar a la Nobel. ¿Adivinen a quiénes dejaron entrar de últimas? Yep, a nosotros, fieles madrugadores de la Virgilio. Al momento de entrar al auditorio, cuya capacidad era de 400-500 personas, el recinto ya estaba lleno en más del 70- 80%. Hubiera llegado más tarde y no habría clasificado a cupo, fin. Aun así, la expectativa era total, y las horas de espera se vieron justificadas cuando con manos temblorosas y el corazón a toda marcha vi hacer su entrada a Svetlana.

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Svetlana Alexiévich y la periodista Marta Ruiz.

 

Ahí donde la ven, esta mujer de contextura pequeña y mirada infinitamente triste, tiene en su haber una infinidad de anécdotas y mensajes valiosos para compartir, y sabía por boca de otros compañeros que la habían podido ver en sus demás conferencias que escucharla era una experiencia fascinante, así que con papel y lápiz en mano me dispuse a abrir la mente y el corazón para lo que Alexiévich tuviera que decirle a su audiencia colombiana. Las frases eran muchas, los sentimientos aún más, así que en lugar de parafrasear lo que pude anotar ese día, prefiero transcribirlo de forma literal, intentando seguir el orden que tuvo la conversación ese día, así que aquí vamos:

“Cada persona es una nueva visión del mundo, un nuevo entendimiento.”

“El hecho de haber nacido en un pueblo pequeño me permitió tener una mirada justa de lo que sucede.”

“No se puede imponer una idea por más bonita que sea…”

“La sociedad debe evolucionar, pero con evolución, no con imposición.”

“La libertad es un camino largo.”

“Putin es el resultado de muchas guerras, pero no la persona, la idea.”

“La guerra sigue, no va a terminar pronto, Rusia quiere ser un gran imperio todavía.”

“La causa profunda de la catástrofe de Chernóbil fue que las personas no estuvieron a la altura de las tecnologías que habían inventado.”

“Mientras más avanzamos y progresamos, mayor es el peligro atómico…”

“Las nubes de Chernóbil llegaron a África, nosotros en Bielorrusia tuvimos este viento de Chernóbil por cuatro años.”

“Cualquier dictadura es un poder de poca cultura.”

“Los bielorrusos somos cajas negras que guardamos la información para otras personas.”

“No se puede llenar a una persona de sólo historias trágicas y terribles. Quiero que mi lector entienda el horror pero el amor y la belleza son herramientas para poder procesar todo esto, para aprender de esto.”

“Cada persona cuenta su verdad y de allí surge su imagen del tiempo.”

“Necesitamos tener una vela prendida en nuestra alma para conservar esa humanidad que nos queda.”

“El hombre es víctima y preso de la cultura de la guerra, cree que es algo normal (…) la mujer, pese a ir al frente, no le era agradable matar…”

“Hay que matar las ideas, no las personas…”

“Nosotros los escritores no somos nada especial, es mi profesión y trato de vivirla de manera honesta.”

“Yo no hago una entrevista, yo escucho sobre la vida.”

“Yo amo a las personas, pero a veces me dan miedo las personas.”

“Mi relación con el poder desde el Nobel no ha cambiado.”

“Las voces son textos.”

“-Cuando se enteró del Nobel, estaba planchando… ¿Cómo cambió su vida?

-¡Sigo planchando igual!”

 Resulta difícil no sentir algo conforme avanza la conversación y afloran temas a los que como colombianos ya nos hemos acostumbrado: el dolor, la muerte, la guerra, pero también la fe, la esperanza y el perdón. Para alguien que ha estado en las ruinas de Chernóbil, en Afganistán,  y que ha enfrentado varios procesos legales por supuesta calumnia y difamación, sorprende el amor profundo que Alexiévich manifiesta sentir por la especie humana y por la vida. Su llamado es a buscar dentro de cada uno de nosotros la humanidad que nos queda, a mantener vivo lo mejor de nuestro ser, y a confiar en que, de algún modo, el mundo que verán nuestros sucesores será mucho mejor que ese en que hemos estado viviendo.

Como literata, esta experiencia resultó conmovedora en más de un sentido. En cierta medida me identificaba con esta mujer, con su deseo de honrar nuestra profesión y nuestro quehacer literario de buscar la belleza y la verdad en lo más oscuro y recóndito del ser humano. Como dije en un post de Facebook de esa misma fecha, la palabra es la tinta del libro de la vida, y recae en cada uno la responsabilidad de lo que hagamos con ella.

Contra todo deseo, el tiempo pasó y cuando menos me esperaba, la conversación fue llegando a su fin, y en medio de una ovación de pie que aplaudía frenéticamente, Alexiévich se retiró del auditorio rodeada de un dispositivo de seguridad bastante amplio y, la verdad sea dicha, algo paranóico.

Saliendo de la charla supe que la visita de la Nobel por la Biblioteca continuaba, y junto a otras  6 personas intentamos acercarnos a la sala VIP en donde estaba tomando unos pasabocas, sin grandes cámaras ni alardeos, sólo con nuestros libros y los dedos cruzados esperando un milagro. La policía y trabajadores de la biblioteca nos vieron, y muy campantemente cerraron las puertas y cortinas para que no pudiéramos ver nada. Por supuesto, a madame Diana Uribe sí la dejaron entrar, renombre llama renombre, c’est la vie.

Sin firma en mis libros pero con muchos pensamientos revoloteando en mi cabeza me fui de la Virgilio, sabiendo que no olvidaría jamás la mañana en que pude escuchar a una Nobel de Literatura.

La velada no acababa ahí, desde temprano me esperaba en la Feria mi mejor amiga de la oficina para entrar juntas al conversatorio con Nanette Blitz, quien fuera amiga de Ana Frank. Dicho conversatorio tuvo lugar en el pabellón de Holanda, simplemente maravilloso.

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Resultaba difícil sollozar conforme la señora Nanette entró a describir el modo en que su vida dio un giro espantoso hasta convertirse en una pesadilla, en la que por supuesto, no faltaron las menciones a Ana, la joven cuyo Diario fue el primer acercamiento de muchos de nosotros a la tragedia del Genocidio Nazi y la Segunda Guerra Mundial. Aunque el Diario lo leí hace muchos años, fue inevitable no llorar cuando Nanette dijo “Ana empezó a escribir en la escuela y siguió en su refugio. Tenía una opinión, una opinión del mundo, hubiera sido una gran escritora.”

Joder, a veces me pregunto por qué la gente buena como ella muere y la gente porquería sigue por ahí…

No los culpo si lloran, yo lo hice en su momento, porque a pesar de lo corta de la conversación, fue latente su invitación a no olvidar jamás ese episodio, pero siempre guardando la esperanza de que nuestros sueños y planes nos lleven hacia un futuro mejor, en el que jamás se repita un horror como ese.

En definitiva, otro momento para atesorar por siempre, y bueno, ya les contaré cómo me va con el libro de Nanette, que por fortuna me pudo firmar después de la charla…

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Habiendo cumplido con mis metas del día, llegó el turno para enfrentar la dura realidad: Corferias estaba imposible, y no era mucho lo que se pudiera hacer salvo huir despavorida. Por fortuna para mí, me encontré con unos amigos con quienes acabé comiendo pizza y arreglando el país.

¿Esperaba caos al llegar a Corferias? Sí. ¿Esperaba que se hubieran agotado las boletas y que Corferias colapsara de modo apocalíptico dejando por fuera a miles de personas? No, en definitiva no.

Aquí quiero decir algo: sí, duele que muchos prefieran ver en vivo a un Youtuber que conocer de primera mano el testimonio de una sobreviviente del Holocausto Nazi, pero sin entrar en polémicas, el problema mayor estuvo en que Corferias no brindó de modo alguno las garantías para que tanto los que iban por un Youtuber como los que iban por otro tipo de eventos y autores pudieran disfrutar de la Feria, y para muchas personas fue el fin de su tradición de ir a la Feria, porque no todos tienen la paciencia para ir al mismo lugar más de una vez y hacer las filas eternas con santa paciencia, todo para enterarse de que el aforo ya no da más y que deben volver otro día.

¿Acaso a futuro se desplazará a autores de mayor trayectoria para dejarle todo el espacio a las nuevas generaciones mediáticas? Aunque todas las generalizaciones suelen terminar mal, no niego que me inquieta un poco el preguntarnos para dónde va la Feria, y si realmente es o no el espacio pertinente para estos jóvenes cuyas “memorias” lideran las listas de más vendidos y llenan de dinero los bolsillos de la cada vez más diversa industria editorial. ¿Es rentable que todo Corferias se llene casi que exclusivamente con el público de un único libro de una única editorial en un día clave para el mercado como lo es un sábado? Ahí les dejo la inquietud para que reflexionemos juntos sobre lo que está pasando…

Este primer acercamiento a Filbo 2016 fue un abrebocas de lo que vendría en días posteriores: muchas emociones, encuentros inesperados y libros, muchos libros para recomendar, así que no se despeguen de Si No Le Gusta No Lea, que esto apenas comienza…

Gracias por compartir esta noche conmigo, recuerden que siempre estoy en Facebook y Twitter para leerlos en vivo y en directo y seguir recorriendo juntos esta autopista salvaje llamada vida. ¡Muchos ánimos que esta semana es cortica!

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Puestas en abismo: reseña de “Del fuego, el humo” de Carolina María Rudas

¡Hola hola queridos lectores y lectoras! sean más que bienvenidos a una noche de libros en Si No Le Gusta No Lea, ¡yay!

Hoy quisiera dedicarle unas breves palabras a un libro que terminé recientemente y que me devolvió a mis días de universidad, cuando términos como “arte poética”, “spleen” y “ennui”no me eran ajenos, y entre copias y copias abría los ojos y la mente a las historias de otros.

Precisamente, volver a este tipo de novelas, esas que dejan pensando, que plantean misterios y distintas voces, resultó liberador y desafiante para mí, porque tuve que ponerme de nuevo el “chip” literario que a veces suelo dejar en término medio y no en full por adentrarme en tramas sencillas, relajadas en cierta medida, que pese a ser mis favoritas, a veces también requieren una pausa para volver a ser apreciadas. Así que con el chip literario en modo full, me adentré en “Del fuego, el humo“, de la colombiana Carolina María Rudas, y debo decir que la experiencia en sí fue cautivadora.

La historia, producto de un proceso de danza y meditación que practica la autora llamado “Los 5 Ritmos”, nos presenta una narración en primera persona, en la voz de Tomás Quijano, un periodista adicto al licor, al cigarrillo y que hace varios años creyó haber perdido su capacidad para escribir novelas y artículos. En una de sus reuniones de Alcóholicos anónimos, Tomás conoce a Sara Mora, una mujer con cabello como fuego, pecas en el rostro y labios que invitan a ser besados; Sara parece tener mejores asuntos y cosas para pensar que las reuniones de AA, así que le pide a Tomás que le ayude a escribir la historia de su vida y su viaje a La Isla, un lugar paradisíaco y al mismo tiempo sumido en la más podrida corrupción, ahogado en el humo del abandono y de los cigarrillos de clavo, y que la protagonista tuvo la oportunidad de conocer mientras trabajaba con Naciones Unidas.

Esta labor de re-escribir su historia será de gran importancia para la joven Sara, pues al parecer su mente le está jugando una oscura pasada, y puede que escribir su historia le ayude a Tomás a regresar a su mundo como autor consagrado. Lo que él desconoce, es que este viaje narrativo podría traerle más sufrimientos y sorpresas de los que podría imaginar. ¿Qué se esconde detrás de las muchas anotaciones y cartas enviadas por Sara durante su estadía en La Isla?, ¿es coincidencia que autor y narradora se encuentren de la nada y juntos revivan la historia de un país olvidado y desconocido por muchos?, ¿se puede amar en medio del dolor causado por la guerra y la destrucción, o pr el contrario se está condenado a la soledad?  esas son tan sólo algunas de las preguntas que Carolina María Rudas logra resolver conforme avanza la trama de su libro, rico en vocabulario y con uno que otro giro psicológico interesante.

De la mano de Tomás sabremos que Sara terminó en La Isla en un intento por escapar de un muy doloroso pasado de conflicto armado en Colombia que dejó fuertes secuelas emocionales en ella desde niña, pero la realidad de ese país perdido en medio del mar al que ella huye buscando un nuevo comienzo no será tan diferente de aquella de la que viene escapando. Colombia y La Isla combaten muchos demonios en común, y los lectores de esta novela podemos dar fe de ello.

Lo que comienza siendo un reto periodístico para Tomás, con el pasar de las páginas se convertirá en algo más profundo, más personal: cada carta de Sara, cada expedición a La Isla, a los lugares de sus aventuras e historias, cada memoria que parece no apuntar a ningún lado serán pequeños pasos hacia un temido reencuentro de Tomás con su verdadera esencia: tendrá que abrazar su soledad, reconocer el dolor, aceptar que el tiempo le ha pasado por el lado, siendo así que la historia de Sara será la suya también, cargada de odios, pasiones y sorpresas inesperadas, y ese cruce de personalidades y psicologías es a lo que nos solemos referir los Literatos cuando hablamos de “puestas en abismo”, (de ahí el lindo título del post),  esa sensación con que nombramos a las historias que cobijan historias dentro de sí mismas, en las que el autor quiere decirnos algo más allá de un inicio, un nudo y un desenlace. En las puestas en abismo, la realidad pareciera reflejarse a sí misma, y aquí veremos cómo las vidas de Tomás y Sara son reflejo de las vidas de muchos. Incluso, de las nuestras.

No puedo contarles si Tomás logra terminar la historia de Sara, o si la joven logra combatir su pérdida de memoria. Lo que sí puedo decirles, es que “Del fuego, el humo” es un reto literario, con un final nada predecible y que requiere de una lectura atenta y cuidadosa de los detalles, las palabras y los nombres de los capítulos. Su formato es muuuy bonito, con una tapa dura maravillosa y un tamaño de letra mega práctico, genial para llevar a todas partes. Lo edita Panamericana Editorial, así que ya saben en dónde encontrarlo (duh).

Los invito a que se animen a leer este tipo de literatura, a que lo hagan despacio, con calma, saboreando cada palabra y cada frase como si de un baile se tratase. Uno lento, que poco a poco sube de intensidad y llega al fondo del alma.

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“Escritura en movimiento” es una de las consignas de los 5 Ritmos, técnica utilizada por Carolina María Rudas para la escritura de “Del fuego, el humo.” Escribes mientras bailas, genial, ¿no?

Ojalá le den una oportunidad a esta colombiana, única maestra de la técnica de los 5 Ritmos en Colombia, y que acompañen a Tomás y Sara a las salvajes hogueras de La Isla. Recuerden que mi Facebook y mi Twitter los esperan a ustedes y a sus comentarios e ideas, esto es de todos 🙂

Dulces sueños para todos, y que nunca falten los buenos libros en sus mesitas de noche.

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Problemas del lector: la importancia de leer sagas

¡Buenas noches a todos!

Sean más que bienvenidos a un nuevo miércoles de libros aquí en Si No Le Gusta No Lea.

Como sabrán, para mí los miércoles de libros van más allá de sòlo quedarme en reseñarles algún libro que haya disfrutado o que merezca un espacio en este blog. A veces, si la ocasión lo amerita, también me gusta dedicar unos pocos párrafos a pequeñas reflexiones sobre el quehacer literario y algunas cuestiones que me ponen a pensar de forma impulsiva mientras voy apiñuscada en el bus camino a casa, o incluso cuando practico algunos acordes de guitarra, que por cierto, no me suena nada bien, pero igual me gusta.

Todo empezó con motivo del mega anuncio de hoy, cuando J.K Rowling confirmó en sus redes sociales que el libreto-guion en que se inspira la obra teatral de “Harry Potter and the Cursed Child” también se publicaría como libro, dícese una OCTAVA HISTORIA DEL MUNDO DE HARRY POTTER, 19 AÑOS DESPUÉS.

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Creo que necesito un momento.

Y un poco de ron.

Pun intended.

La cuestión es que esa emoción, ese sentimiento de expectativa por un nuevo libro de una autora a la que básicamente le debo el haber estudiado lo que estudié y ser una comelibros en potencia, esa felicidad que se siente al saber que sigue expandiéndose un mundo al que deseas llevar algún día a tus hijos y/o al amor de tu vida, y que una vez más estás a la espera de una nueva historia, todo esto resulta difícil de plasmar en palabras, es una sensación tan bonita que terminé preguntándome cómo algunos lo ven como simple lectura comercial y poco profunda.  ¿Por qué diablos leer sagas?

Antes de comenzar, quiero aclarar que nada de lo que digo aquí está escrito sobre piedra, si precisamente lo escribo en /mi/ blog es porque de algún modo refleja lo que pasa por mi cabeza, mas no necesariamente es una ley natural que aplique para todos. De hecho, no niego sentir algo de temor por el que mis palabras se malinterpreten o tergiversen, creería que ya tenemos bastante de ello en el diario vivir, con tantos chismes y mafias de las letras clamando ser amos y dueños de la última verdad sobre la Literatura. Pamplinas. Habiendo hecho la claridad, procedo:

  1. Las sagas (las buenas- sagas) son sistemas complejos, requiere pantalones entenderlas: leer una saga es un ejercicio de aprendizaje, y el autor da las reglas de juego, a veces te da una geografía determinada, con sus propios territorios, espacios y fronteras. No necesariamente es un espacio real, es más, muchas veces el encanto de las sagas está en sus lugares imposibles de ver pero latentes en las páginas de una novela. En otras ocasiones, el autor propone una mitología definida, con sus limitaciones y alcances: si te hacen runas y eres Mundano te mueres; si eres Muggle, no verás el  mundo mágico; si eres un dios y tienes un romance con un humano, tu hijo será un semi-dios; sólo puede haber un Vencedor de cada edición de los Juegos. La lista sigue y sigue, y no necesariamente es una cuestión contemporánea, ya en la Edad Media hacía se alusión a sagas como la de Kórmak (muuuy recomendada) o la de los Volsungos (gracias Islandia).
  2. Las sagas ayudan a ejercitar la paciencia: usted puede llamarse todo lo Potterhead que quiera, presumir que tiene los libros y que ama la saga, pero hay un valor “agregado” en quienes no tuvimos la suerte de poder ir a una librería a comprar el siguiente libro en cuanto termináramos el primero y así sucesivamente. Para muchos, pasaban meses, años incluso, antes de que las casas editoriales decidieran adquirir los derechos de publicación de la saga, y la verdad sea dicha, es que a veces como lectores nos duele entender que cada proceso editorial tiene su tiempo. No siempre son cuestiones meramente burocráticas, basta con ver a los millones de lectores de G.R.R Martin que, admitámoslo, cruzan dedos a la espera de que “el Gordo no se muera sin haber terminado Juego de Tronos”. Por favor, entendamos que las buenas historias no siempre se construyen en una semana: dar carácter a los personajes, reunir el coraje de asesinar a alguien a quien le has tomado cariño pero que debe sacrificarse por el bien de la historia, así como encontrar la voz necesaria para contar un suceso, no son tareas tan sencillas de conseguir como muchos lectores y editores quisiéramos que lo fueran. Como dicen por ahí, las cosas buenas de la vida toman tiempo.tumblr_mf3r1mjr0R1qz4d4bo1_500
  3.  Las sagas despiertan la curiosidad: en mi caso empecé con Harry Potter, y desde entonces la lista no ha hecho más que crecer, con ocasionales pausas y respiros entre sagas para dar cabida a novelas “sueltas”, pero no por ello menos valiosas. Hay una parte en la mente de todo lector que busca más personajes, más situaciones fuera de control, más amor, más magia, el abanico de posibilidades es tremendo. Una vez se encuentra una saga que enamora, resulta difícil detenerse. Aún así, no niego que también resulta perjudicial caer en los convencionalismos. Si sóoooolo lees sagas de romance paranormal, es posible que para la quinta-sexta ya nada te sorprenda, misma cosa con la ciencia ficción y los demás géneros. ¿Y si lees algo de romance mientras publican el segundo tomo de esa saga de misterio que te tiene mal?, ¿o si dejas “descansar” un poco la novela erótica para leer algo de fantasía que te recomendaron por ahí?
  1. Las sagas nos cambian: una vez, un genio de la expresión gráfica llamado Liniers escribió en una de sus tiras cómicas “Cuando terminas un buen libro no se acaba. Se esconde dentro tuyo.” pienso que tiene razón. Siempre he creído que la literatura en general se constituye en un viaje emocional que, aunque no sabes con certeza a dónde te llevará, planeas llevar a término, y entre ires y venires, cuando menos lo esperas, eres alguien más humano, más cursi, más darks, más enamorado, más desolado, más apasionado, más reflexivo, más triste, más feliz que cuando empezaste el libro. La diferencia aquí es que en el caso de las sagas, ese viaje se prolonga no por uno, sino por varios libros. Cada uno es una nave distinta, un océano con olas cálidas y tormentosas, todo al mismo tiempo. Si al cerrar un libro no sientes un mínimo de /algo/, lo que sea, es que no estás leyendo, simplemente estás quemando tus pestañas con palabras vanas.

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    Las vueltas de la vida, mientras trabajaba en este post preciso y vengo a encontrarme con esta frase de “El Conejo de Felpa”, un libro que leí hace más de 17 años…

  2. Por último, pero no menos importante… Las sagas te ponen a leer. Leer en serio: ¿sabía a los 6 años, edad en que leí La Piedra Filosofal, que pasaría el resto de mi vida metida entre libros? posiblemente no. En aquel entonces ni siquiera conocía los alcances del trabajo editorial, o de las muchas personas que con su trabajo ponían un libro en mis manos o en un anaquel de una librería, no. Lo que sí sabía, es que por primera vez, no-estaba-sola, tenía un compañero de papel que siempre tenía nuevas palabras para mí, nuevos personajes, nuevos momentos de júbilo y aventura. No me enamoré del libro como objeto, sino del libro como amigo, ya el tiempo se encargaría de convertirme en editora, y poco a poco me acostumbraría a verlo como un todo, una sinfonía perfecta en la que la historia se cuenta desde la carátula hasta la contracarátula. Ahora, no digo que el ejercicio de leer se quede únicamente en sagas, eso sería querer abrazar la punta del iceberg sin ver el resto, pero no podemos negar que, gracias a sagas (llámese Harry Potter, llámese Crepúsculo, llámese Lord of the Rings, llámese LoQueSeaQueVengaDespués) muchos, /muchos/ empezamos a leer, y queramos o no, estos libros tan golpeados y odiados por muchos, condenados por otros a las reseñas vacías y sin argumentos que abundan por ahí o destinados a adaptaciones cinematográficas que no siempre les hacen justicia, terminaron por pavimentar los caminos para  May Alcott, Hemingway, Kafka, Borges, García Lorca y Shakespeare. Cada libro tiene su tiempo, y de momento, intento vivir el mío.

Espero este mini post los haya divertido y motivado a darle un abracito a esas sagas que desde sus estanterías los han visto crecer, que se han aguantado el dolor de lomo porque siempre los abrimos en las mismas páginas para leer y releer esas frases que con el tiempo se grabaron a fuego en nuestras memorias, o simplemente para recordar a esos personajes que de un modo u otro aportaron a quienes somos hoy.  Recuerden que en Facebook y Twitter estamos para ustedes, y que mientras haya alguien deseando leerme, aquí seguiré.

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