Seis años valieron la pena: reseña de “Mil veces hasta siempre” de John Green

¡Muuuuuy  buenas tardes, queridos lectores y lectoras de Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo los recibe esta tardecita de ombligo de semana? No puedo creer que nos estemos acercando más y más a la mitad del penúltimo mes del año, tal vez sí sea cierto que el tiempo está marchando más rápido que de costumbre, o simplemente una parte de nosotros se niega a aceptar que, querámoslo o no, el 2017 va poco a poco llegando a su final, y lo que se hizo, se hizo.

Pero bueno, por fortuna para todos, el mes de noviembre nos trae muchas cosas fabulosas en la agenda, incluyendo el libro del que quiero hablarles hoy, y que, mano en el corazón, llevaba mucho tiempo esperando, se trata de “Mil veces hasta siempre” (en inglés, “Turtles all the way down“), del estadounidense John Green, y perteneciente al sello Nube de tinta que edita Penguin Random House. 

Un primer aspecto a aclarar antes de empezar es el título de la novela, pues aunque todos esperábamos encontrar en su traducción la palabra “tortuga”, lo cierto es que la expresión a la que hace referencia el título original no era tan sencilla de traducir, así que sí, parte del asunto está en tener una metáfora que pierde lógica si se traduce literalmente, así que seamos algo flexibles al respecto, por favor.

El libro llegó a mis manos tras algunas semanas evitando a toda costa cualquier posible spoiler de la trama, sobre todo teniendo en cuenta que con el dólar tan alto había evitado comprarlo en mi Kindle, así que con toda la expectativa del caso me di a la labor de desconectarme de todo y de todos para poder disfrutar esta historia que tanto tiempo llevaba esperando.

En mi lectura pude conocer a Aza, una joven para quien el mundo es una masa enorme de bacterias y peligros. Para ella, cosas en apariencia sencillas de hacer como dar la mano, besar o acostarse al lado de alguien son todo un desafío, pues su mente marcha a mil por hora y la lleva a pensar en todas las posibilidades del contacto humano: ¿y si esa persona que le da la mano no se la ha lavado en varias horas y le pasa sus gérmenes?, ¿y si en la lengua se alojan suficientes bacterias para matarla? Lo que para muchos es un drama excesivo, para Aza es su día a día. ¿Por qué? Pues porque, señoras y señores, nuestra protagonista tiene ansiedad. A-N-S-I-E-D-A-D. Cuanto antes se acostumbren al término, mejor.

La rutina de Aza transcurre entre sus distintas manías y sus constantes esfuerzos por mantener una apariencia de “normalidad”: la fórmula incluye ir al colegio todos los días, manejar a su coche Harold, fingir que se toma sus medicamentos y escuchar a su mejor amiga de toda la vida, Daisy, una loquilla creativa y extrovertida amante de los fanfics de Star Wars. La ya caótica vida de Aza dará un giro cuando un misterio involucre a su compañero de la infancia, Davis, y guiada por la histeria de Daisy, nuestra protagonista emprenderá una búsqueda de pistas que bien podrán llevarla a descubrir el acertijo, o ¿por qué no? plantearse nuevos interrogantes sobre su pasado y el de Davis.

Como ya es habitual en la narrativa de John Green, nos encontramos con un relato lleno de humor adolescente, situaciones del diario vivir juvenil y muchas frases que llegan al alma, de esas que vale la pena atesorar y marcar con post-its para luego releer.

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El talento de John radica en presentarnos personajes complejos, con muchos defectos y altibajos tanto físicos como emocionales, y precisamente esa es la clave, no se idealiza en modo alguno la etapa de la adolescencia, y mucho menos se subestima a sus lectores, simplemente hay realidades y cosas que pasan y así- es- la vida.  Por unos instantes, logramos olvidarnos de nuestras propias tragedias para acompañar a sus protagonistas en distintos viajes de introspección, y ese vínculo que se genera entre el lector y los personajes es lo que permite que todavía recordemos con cariño a personajes de otras de las novelas de Green como lo son Alaska, Quentin, Margo, Hazel y por supuesto Augustus.

Como alguien que ha lidiado con un problema de ansiedad durante varios años, debo decir que me identifiqué con Aza desde el inicio, entendí realmente sus luchas, sus miedos, y el modo tan genial en que John nos presenta a esa “vocecita” que algunos días hace que hasta levantarse de la cama sea una labor titánica, y es que si hay algo que nos muestra “Mil veces hasta siempre“, es que debemos romper con el estigma de las enfermedades mentales y abrir el diálogo para aceptar y apoyar estas realidades, pues en ocasiones resulta muy sencillo juzgar a alguien sin saber los demonios con los que está batallando esa persona, ¡ de seguro hay muchas Aza allí afuera!

Como es habitual en mis reseñas, no pienso decirles cómo termina el libro, sería poco ético de mi parte, pero sí puedo decirles que en esta nueva novela hay giros sutiles que la diferencian de otras novelas de temática difícil como lo son “Buscando a Alaska” y “Bajo la misma estrella“, así que si pensaban que ya lo habían leído todo sobre este autor, tal vez sea un buen momento para reconsiderarlo.

La invitación es a que le den una oportunidad a esta novelita que 1) se lee meeeega rápido, 2) puede propiciar un diálogo cercano y realista sobre las enfermedades mentales, sin caer en ladrillazos técnicos o en victimizaciones innecesarias. Además, el club de fans oficial de John Green en Colombia tiene para todos sus lectores las Semanas de John Green, del 8 al 24 de noviembre, con muchas actividades y sorpresas para los Nerdfighters (fact: así se llaman los fans de John y Hank Green).

Me despido por hoy recordándoles que siempre estoy leyéndolos en Facebook y Twitter, la idea es que juntos sigamos construyendo ideas, sueños y aventuras en torno a la literatura y al cine, ¿me acompañan? 🙂

Espero les haga un bonito clima finalizando el día, que no se me laven con estas lluvias de locos y que reciban muy pronto esa sorpresa que tanto tiempo llevan esperando.

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Lucha. Ama. Sobrevive: cinco claves express para entender las Sagas “Rebelión” y “TGM”

¡Muy buenas tardes, queridos lectores y cuchurrumís de Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo están en este miércoles algo frío pero con pequeños atisbos de solecito? ¿Preparados para morir viendo Stranger Things el viernes? Espero que sí 😀

Hoy, vengo con un miércoles de libros algo flash pero no por ello menos divertido, así que prepárense para viajar unos añitos en el futuro y adentrarse en las sagas Rebelión y TGM (Tercera Guerra Mundial), escritas por la talentosísima Anna K. Franco y editadas por Ediciones B con el sello Blok (que, recordemos, ahora hace parte de la familia Penguin Random House).

1) Un sistema político digno de las buenas distopías

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Ya sea que empiecen sus lecturas por Bios, 2023 o por Rebelión, Alienación y Abdicación,  el común denominador en todas estas novelas es el caos reinante en una sociedad para la que la Tercera Guerra Mundial es/ha sido inevitable. Ya sea antes o después de dicho conflicto, lo realmente importante es que los gobiernos continúan tan ciegos y hambrientos de poder como en la actualidad. Contrario a lo que cabría esperarse, el futuro no es tan esperanzador como podría pensarse, así que prepárense para experimentar el caos y la violencia de una sociedad que sacará lo mejor y lo peor de sí con tal de sobrevivir. Sean bienvenidos al Nuevo Mundo…

2) Personajes para todos los gustos

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Nahier, Lenah, Annie, Alexander, Mike y Kate, son tan solo algunos de los nombres de los valientes y encantadores personajes que encontrarán conforme avancen en sus lecturas.  No planeo hacerles spoiler y decirles en qué libro(s) aparece cada uno, solo sepan que no estarán solos en sus lecturas, por el contrario, se encontrarán con personas tan humanas, sensibles y frágiles como ustedes o como yo. La chispa está en el modo en que dichas debilidades serán usadas a favor o en contra cuando el mundo parezca venirse abajo, y es su misión como lectores abrirles las puertas del corazón a todos ellos y acompañarlos en sus errores y aciertos, en sus miedos y esperanzas.

3) Acostumbrémonos a ver doble

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Los mundos de las sagas Rebelión y TGM están marcados por algunos de los tópicos más conocidos de la ciencia ficción, que recordemos, se pregunta por el futuro y el alcance de los avances científicos y tecnológicos. Por supuesto, estos avances no necesariamente han de traducirse en progreso y avance para todos, de allí que hablemos de distopías, es decir, de sociedades imperfectas pese a su gran despliegue tecnológico y aparente orden social. Temas como la clonación humana, el control mediante agentes químicos y el uso de seres humanos como juguetes militares son algunos de los tópicos que encontrarán en sus páginas.

4) Ohhhh el amor

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No porque el mundo se esté acabando significa que no tengamos tiempo para buscar a esa persona que nos haga ser mejores cada día y luchar contra nuestros demonios. En este caso, el amor será un tema transversal en todas las novelas, una gran base para que todas las acciones y decisiones que se tomen. Una de las grandes lecciones que me dejaron estos libros fue precisamente esa, que gracias al amor se vencen los miedos, se sanan las heridas y se sale adelante, un día a la vez.

A pesar de tener momentos románticos y muchas frases que llegan justo al corazón, más allá de caer en clichés o convencionalismos, las relaciones amorosas que conoceremos en estas sagas son mucho más complejas, pues tanto héroes como heroínas tendrán que aprender a poner en una balanza sus sentimientos y los sacrificios que la guerra les demanda, ¡nada es tan sencillo como parece!

5) Talento de Argentina para el mundo

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Por último, pero no menos importante, quisiera preguntarles, ¿cuál fue el último autor o autora latinoamericano que leyeron? Es muy significativo para mí el hecho de que tengamos a autoras como a Anna K. Franco o Romina Russell apuntándole a este tipo de narrativas tan bien estructuradas y complejas, alejándose del estigma de que América Latina no produce literatura juvenil de calidad, ¡todo lo contrario! sagas como RebeliónTGM y Zodíaco no tienen nada que envidiarle a otras distopías nortamericanas como Los Juegos del Hambre y Amanecer Rojo, así que démosle una oportunidad a nuestro querido continente, yo lo hice y salí gratamente sorprendida.

Espero se animen a conocer estas sagas, a leerlas y comentarlas siempre que deseen en nuestro Facebook y Twitter, ¡aquí estamos siempre para ustedes!

Ojalá estén teniendo una semana muy bonita y productiva, ¡ya pasamos la mitad, sí se puede, sí se puede!

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Está bien no estar bien: reseña de “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”

¡Muy buenos días, cuchurrumís! ¿Cómo amanecen en este ombligo de semana? Yo siento que casi no me ha rendido, la ventaja de los festivos es que uno descansa montones, pero después hay que hacer en cuatro días el trabajo que sueles hacer en cinco días, ¿no les pasa algo similar?

Hoy, me emociona muchísimo poder compartir con ustedes una reseñita de un libro que llegó a mis manos gracias a Editorial Planeta, y que viene muy bien en este mes en que hablamos de brujas, arañas, zombies y demás cosas que nos “asustan”. Se trata de “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”, de la autora colombiana Amalia Andrade, y en verdad me alegra MUCHO que me acompañen el día de hoy a hablar de esto.

Para empezar, quisiera contarles que tuve el gusto de ver un par de clases con Amalia cuando estudiábamos en la Javeriana. Era un grupo de alumnos bastante interesante, del que salieron nombres bien conocidos en las letras colombianas actuales, como es el caso de la propia Amalia o de su gran amiga y también autora publicada, Alejandra Algorta.

¿Sabía en ese entonces que en el futuro estaría reseñando sus libros? Posiblemente no, pero sí que recuerdo a Amalia como una mujer decidida, muy participativa y creativa. Precisamente, todas estas cualidades salen a flote en su libro, segundo que publica con Planeta (el primero es “Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor, o por otra vida”), y primero que me animaba a leer.

La expectativa era enorme, pues recuerdo las largas filas para sus firmas en Filbo, así como sus tweets sobre Meryl Streep, de manera que una noche, al llegar a casa después de una jornada particularmente estresante en mi oficina, decidí empezar a leer, y lo cierto es que casi no puedo parar. Pero basta de mí, hablemos de nuestro libro de hoy:

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Amalia Andrade con su libro.

¿Qué es el miedo? ¿Es acaso una proyección de eso que callamos y reprimimos conforme crecemos? ¿O es eso que sentimos cuando vamos al cine cuasi obligados a ver una película que sabemos que NO nos va a dejar dormir en paz esa noche? ¿O tal vez, es esa sensación de querer hacerse bolita al llegar del trabajo porque sentimos que la vida es demasiado caótica para nosotros?

Pues bien, en su libro Amalia nos habla sobre el miedo en todas sus formas, partiendo de la humildad de quien ha pasado por momentos bastante duros en su vida, y aun así, en lugar de dejarse ganar por sus temores, prefiere apelar a la escritura como un ejercicio de sanación y de hacerle frente a esos miedos que todos hemos experimentado en algún momento de la vida.

Apoyándose en referentes científicos, pero nunca cayendo en un tratamiento ladrilludo del tema, esta autora nos habla de las distintas clases de miedo, de sus posibles explicaciones, orígenes y formas de afrontarlo, utilizando ese tono dialógico y ameno que tan bien le funciona, y acompañando sus pensamientos y reflexiones de divertidos dibujos (SELENA <3) que más que caer en la parodia, terminan por lograr que todos sus lectores nos identifiquemos con siquiera uno de los temas que desarrolla en sus capítulos.

El libro no solo se queda en teorías o anécdotas de la autora, sino que también cuenta con distintas actividades que nos ponen a pensar en nuestros propios miedos, a dialogar con ellos, de manera que logremos entender si realmente le tememos a las culebras por ejemplo, y no a lo que estas representan (el dolor físico, que nos tengan que amputar un brazo, la muerte).

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Debo reconocer que al comienzo sentí miedo de tener que dibujar o escribir mis miedos de la infancia o de la actualidad. Era como volver a vivir esas noches de llanto y sacudidas nerviosas por temor a que el payaso de It viniera a matarme mientras dormía (cosa que sigo pensando la verdad), pero poco a poco decidí darme la oportunidad de intentar sanar algunas de esas heridas, y aunque sigo negando rotundamente que me inviten a ver la nueva de It, siento que, tal vez, en el futuro podré hablar de todos mis miedos sin tener una crisis nerviosa.

En definitiva, Amalia nos abre el corazón y la mente para contarnos el modo en que distintas fobias la llevaron a negarse algunas oportunidades, y apoyada por los ejemplos de fobias de varios de sus amigos, nos recuerda la importancia de hablar sin penas o tapujos acerca de enfermedades mentales como la ansiedad y la depresión, pues en muchas ocasiones puede suceder que nuestras mentes nos jueguen malas pasadas, y solo hablando del tema y buscando ayuda de profesionales podremos dar una batalla justa a esas voces que a veces nos dicen que nuestros miedos son más grandes que nosotros.

Llegué a este libro con mucha curiosidad y me quedo con la satisfacción de haber disfrutado y reído con muchas páginas, pero también el haber llorado y tenido que parar en algunas otras, y siento que esa era precisamente la idea, el sacar un ratico para uno mismo y poder enfrentarse a esos cajoncitos ocultos en lo más profundo de nuestras cabezas.

En verdad espero que este libro ayude a muchas personas del modo en que sé que ayudó a Malita y me ayudó a mí, además que trae varias cosillas para enriquecer la experiencia de lectura, y unas gomitas de-li-cio-sas.

Si quieren saber más de Amalia, pueden visitarla en sus redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram) y participar del proyecto #MiedoAlMiedo, subiendo a sus redes las fotos de su experiencia de lectura. Aquí va una mía:

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Espero que se hayan divertido en este miércoles de libros, y ya saben, siempre estamos en Facebook y Twitter para todos ustedes.

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Un miércoles de libros especial: cinco libros para celebrar el Día Internacional de la Niña

¡Bueeeeeeeeenas noches, mis cuchurrumís!

¿Cómo se encuentran en este congelado ombligo de semana? Espero que justo ahora puedan leerme desde la comodidad de sus cobijas, o al menos, que ya no tengan puestos unos zapatos empapados cortesía de la temporada de invierno que parece que llegó para quedarse.

Pero bueno, para hacerle el quite a este clima de locos, me pareció muy bonito hacer un miércoles de libros express con motivo del Día Internacional de la Niña, una celebración establecida por las Naciones Unidas en el año 2011, y que desde entonces ha tenido por objetivo  “formentar cada año el reconocimiento de los derechos de las niñas y dar a conocer a la opinión pública los problemas excepcionales que afrontan en todo el mundo” (pueden leer la Resolución oficial aquí).

No podemos negar que, como mujeres, hemos tenido que recorrer un camino bien largo y empinado, pero por fortuna para muchas de nosotras, la literatura ha sido un medio para canalizar todas esas desigualdades y denuncias que tantas veces hemos visto en los medios en todas partes del mundo, y aún así, sentido como propias.

Por esta razón, me di a la labor de repasar un poco mis lecturas pasadas y recientes para presentarles cinco títulos que, a mi parecer, nos brindan ejemplos muy bonitos de lo que es ser niña, ser mujer, y el modo en el que dia a día podemos hallar inspiración en cada una de ellas, ¿me acompañan?

Mujercitas” de Louise May Alcott

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Algunas puristas del tema podrán decir que este es un título contradictorio, que el uso de diminutivo es señal de debilidad, pero lo cierto es que, a modo personal, puedo afirmar que Jo March fue de los primeros personajes femeninos que dejó huella en mí por su tenacidad, terquedad y valor para luchar por sus sueños e ideales, sin importarle en absoluto las presiones de su época o si se veía o no femenina. Es una novela bellísima que nos pone a reflexionar sobre la importancia de sentir, de confiar en el instinto y de atreverse a ser sensible en un mundo que a veces te pide no serlo.

“Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Elena Favilli y Francesca Cavallo

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Este es el tipo de libros que, sin exagerar, puede cambiar una sociedad para bien. Si todos los niños y niñas se atrevieran a soñar en grande, al igual que las protagonistas de estos mini-relatos biográficos, muy posiblemente estaríamos en un mejor lugar. Basta con ver toda la historia detrás del proyecto para saber que 1) no estamos solas, y 2) todo es posible con algo de perseverancia, paciencia y unión de muchos corazones. Lo mejor de todo es que esto apenas comienza, ¡ya hay un volumen 2 en marcha!

“La ladrona de libros” de Markus Zusak

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Hablar del modo en que Liesel cambió mi vida daría para un post entero. En medio de la adversidad y el dolor, esta lectora por excelencia pudo encontrar una luz y una razón para seguir buscando la bondad y la esperanza en quienes la rodeaban. Liesel es un gran ejemplo de la niña que reconoce sus miedos y dudas y los canaliza en algo hermoso: historias para alumbrar la oscura realidad de la guerra. Si no han leído esta novela, por favor, POR FAVOR, háganlo.

Pippi Longstocking” de Astrid Lindgren

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Pippi volvió a mi memoria cortesía de mi clase de Historia de la Literatura Infantil y Juvenil, cosa que en verdad que lo agradezco, pues esta pequeña rebelde de medias alocadas y andar confiado es un ejemplo genial del modo en que una autora pudo reflejar en sus personajes la manera en que veía y entendía el mundo. Astrid Lindgren, ganadora del Hans Christian Andersen en el año 1958, además de escritora y editora fue una abogada por los derechos de los niños y activista por los derechos de los animales. Ambos aspectos se evidencian muchísimo en su obra, pues Pippi es una niña libre, segura de sí misma, valiente y empoderada, que a pesar de las dificultades de su pasado sigue permitiéndose soñar, jugar y divertirse, de la mano de su mascota, un monito llamado Señor Nelson, y su caballo. Un clásico que vale la pena retomar.

Matilda” de Roald Dahl

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No podía cerrar esta selección sin mencionar a esta niña lectora que tanto nos ha hecho reír con el paso de las años. Ya fuera gracias al libro o a su película, lo cierto es que Matilda nos recordó que la vida podía ser muy llevadera e incluso divertida si la enfrentabas con un buen libro debajo del brazo, y si algún día llego a tener una hija, en verdad desearé que pueda soñar y sonreírle a la vida del modo en que esta pequeña lo hace.

Y bien, espero que estas niñas que les he presentado el día de hoy los animen a leer sus historias, ¿y por qué no? a recomendarme muchas otras, para eso los estaré leyendo muuuuy juiciosa en nuestro Twitter y Facebook

De todo corazón espero que, si son mujeres y están leyendo esto, sepan que ya sean niñas, jóvenes o adultas, no están solas, y si ya son adultas como yo, por favor intenten escuchar con más frecuencia a la niña que aún está en su interior, verán cómo les volverá a emocionar el sonido de un ave que canta en las mañanas, o el sencillo placer de disfrutar un chocolatico caliente al llegar del trabajo. Si son hombres, pues bien, gracias por apoyarnos y soñar con nosotras. Hay mucho por hacer, pero para eso somos un equipo.

Sé que es un mundo de locos, pero siempre habrá algo que nos pueda ayudar, una razón para sonreír, para mirar hacia adelante, solo hay que saber buscar.

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Entendiendo la angustia de la página en blanco: 5 consejos contra el bloqueo del escritor

¡Muy buenos días, queridos lectores de Si no le gusta no lea!

Me disculpo por haber estado tan perdida del blog últimamente, espero que el post de hoy pueda explicar un poco la situación y, tal vez, ayudar un poco a quienes en algún momento se hayan sentido en esta misma etapa con sus escritos, así que aquí vamos.

¿Les ha pasado alguna vez que han deseado sentarse a escribir, ya sea ficción o no ficción, y simplemente no se hallan? Si la respuesta es sí, posiblemente estén lidiando con uno o varios episodios de Bloqueo del escritor.

Contrario a la creencia popular sobre esto siendo un simple “berrinche creativo”, el término es tan válido como cualquier otro proceso neurológico o psicológico, y fue acuñado por primera vez en el año de 1947 por el psicoanalista Edmund Bergler.

El bloqueo del escritor puede deberse a distintas razones, tanto físicas (una mala postura, fatiga ocular), como emocionales (un duelo reciente, estrés, depresión), y ligado a ese bloqueo puede darse una situación particular, llamada el “Síndrome de la página en blanco”, aquel en el que ver una hoja (o archivo Word) en blanco se generan altos niveles de ansiedad, angustia e incluso terror.

¿Qué nos puede llevar a temerle tanto a un simple pedazo de papel o a un procesador de texto en blanco? ¿Es acaso la presión editorial que nos dice que debemos terminar nuestros escritos para tal o cual fecha, o incluso nosotros mismos que tememos empezar a escribir y no ser lo suficientemente buenos? No pretendo que me respondan, creo que somos tan diversos como la literatura misma, y ciertamente no podemos encasillar nuestros hábitos de escritura, pero si sienten que algo de esto que escribo les aplica, pues genial, ¡aquí los escucho!

En mi caso particular, han sido infinitas las ocasiones en que he abierto WordPress, dispuesta a escribir un nuevo post literario o de cine, y en cuanto tecleo el posible título, ¡BAM! se van las palabras como si de la nada se oprimiera en mi cerebro una tecla misteriosa que pareciera querer bloquear que las palabras fluyan y las ideas formen un texto, ¡joder!

Investigar sobre el tema me ha hecho sentir un poco más tranquila, hasta el punto de poder estar aquí hoy, tratando de retomar un poco las cosas y con la esperanza de “reconectar”. A continuación les comparto unos truquitos que he ido poniendo en práctica y que me han ayudado bastante, sobre todo ahora que he vuelto a escribir cosillas académicas para la U, así que bueno, empecemos.

  1. No te obligues a escribir: así muchos afirmen que escribir es una labor de disciplina y rigor, también es cierto que no hay un tiempo estricto para desarrollar una idea. Si tienes que dejar descansar un texto y retomarlo después de un descanso, así sea de un día para otro, posiblemente lo abordarás mejor. Ahora, caso contrario ocurre si te dormiste sobre los laureles y tienes encima todas tus fechas de entrega, ahí sí, ¡escribe, escribe, escribeeeeee!
  2. No cuentes palabras o caracteres: en ocasiones sentimos que nunca llegaremos a esa meta de 3 a 5 páginas que piden los profesores, o ese capítulo de tu novela que prometiste escribir cada semana; las ideas tomarán lo que tengan que tomar, y si las reduces a una cifra, posiblemente estarás coartando tu propio potencial creativo. Últimamente he evitado a toda costa mi contador de WordPress, porque no quiero pensar en si el post será más largo o más corto que otros posts que he hecho: diré lo que tenga que decir y ya está.
  3. No pienses que eres un fracaso porque tu producción se detiene: muchos escritores como Orwell, Fitzgerald o Pullman han reflexionado al respecto, y la angustia que supone un bloqueo ya sea al iniciar o continuar un texto es en realidad un llamado a respirar, tomar una pequeña pausa e indagar un poco en aquello que puede estarnos bloqueando al escribir. Si es una emoción conflictiva, validémosla, hablemos de ella, o mejor aún, escribamos cualquier otra cosa que nos ayude a descargar la mente, así sea palabras o ideas sueltas. A veces, nos callamos tantas cosas que terminamos callando lo bueno también, y creámoslo o no, ese problema que tuvimos en la oficina o esa noticia inesperada que recibimos llegando a casa por la noche pueden desviarnos del diálogo que llevábamos con nuestros personajes e historias. No hay nada malo en tener un día difícil que luego termina convirtiéndose en una escena triste de un escrito,  incluso, puedes volcar esas emociones en tu historia, haciendo catarsis hasta el punto de decir “hey, mi día fue una mierda, démosle a este personaje una aventura menos miserable que me aparte de todo esto”. A veces, viajar con ellos puede alejarnos un poco de nuestros propios demonios.
  4. Intenta cambiar de formato: este experimento lo realicé varias veces en la Universidad, cuando me pedían que escribiera poesía (género que siempre me ha dado durísimo), y pasaba horas y horas sentadas frente al computador. Un buen día, mi compañera Susana me dijo “siente el papel”, así que apagué el computador y empecé a garabatear en uno de mis cuadernos. Las palabras salieron disparadas de mi esfero, y desde entonces casi siempre boceto ideas en esfero y papel si el computador no me ayuda. Sé que en MUCHOS posts han hablado de lo genial que es llevar siempre contigo una libretica de ideas y lápiz o esfero. Coincido con ellos, no dejemos que las ideas se nos vayan solo porque no tenemos un computador o tablet a mano.
  5. El ambiente cuenta: ¿tienes frío? ¿hambre? todos estos impulsos biológicos pueden distraernos más de lo que creeríamos posible, basta con hallar un lugar cómodo, con música agradable, un buen chocolatito que nos motive y respirar profundo para que poco a poco nos sintamos listos y preparados para escribir.

Espero que estos truquitos les sirvan a la hora de enfrentar ese terror que puede darnos el empezar o retomar un escrito. Ante todo, recordemos que, si escribimos, es para nosotros, no en pro de aplausos colectivos o alabanzas. Si estas vienen, magnífico, y si no, también: lo realmente importante es que nosotros estemos bien con nuestras ideas.

No están solos, sepan que somos muchos en este caminar de plasmar ideas y sueños en palabras, y solo un poquito de esperanza puede hacer la diferencia.

Ojalá se hayan entretenido siquiera una pizca en esta mañana de obligo de semana, cualquier cosa, sepan que estamos en Twitter y Facebook para compartir y opinar 24/7, ¡así que los espero por allá!

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#LaVueltaAlMundoConBooktube: Carta de un adulto a Lewis Carroll, Roald Dahl y Dr. Seuss

Como todos los lunes, una taza de café caliente recibe al empleado en su oficina. Un día más de rutina, sin huevos verdes con jamón o un poco de té para amenizar la velada, solo el conocimiento de que cada día que pasa pareciera alejarlo más y más de las aventuras que soñaba vivir y que había leído de niño. Tras limpiar sus lentes y encender la computadora, el empleado decidió abrir el correo y empezar a escribir frenéticamente mientras ignoraba las amenazas de memorando de su jefe o las preguntas de su asistente sobre si deseaba saber los indicadores económicos para esa mañana. Su carta tal vez no solucionara nada, pero al menos lo mantendría ocupado mientras llegaba la hora del almuerzo. Tras un último sorbo de café, el empleado se aclaró la garganta y empezó a escribir:

Señores Lewis Carroll, Roald Dahl y Dr. Seuss

Escribo con el peso de mis años y de una hipoteca que todavía no sé cómo pagar. Escribo, porque básicamente ustedes me han hecho quien soy hoy, y he llegado a la conclusión de que tal vez eso no sea algo de lo que deba sentirme orgulloso. Empecemos por usted , Señor Carroll, y sus juegos del lenguaje que tanto me impactaron. Todos fuimos Alicia, y juntos caímos por el agujero del conejo blanco. Gracias a usted, he aceptado que no soy el mismo que era antes, y que cada paso que doy puede ser una jugada para derrotar a la Vida, digo, a la Reina Roja. Fotógrafo de vocación, usted me obligó a ver la vida con los lentes de alguien para quien los niños eran todavía un sinónimo de esperanza, de travesura y curiosidad, y me aterra pensar que pudiera hallarme rodeado de ellos algún día, de hecho, preferiría un Gato Sonriente que me recuerde que llorar no siempre soluciona las cosas, o una Oruga que a mis cuarenta y tantos siguiera preguntándome por quién demonios soy, ¡que me corten la cabeza si osara olvidar al bendito Gato y a la Oruga! pero a quién engaño, cualquiera diría que intentar explicar la locura del mundo llevándonos al País de las Maravillas es un sinsentido, pero a veces me sorprendo deseando ir a él. Se me hace tarde, y así como la Liebre y el Sombrerero están atorados para siempre en su fiesta del té, tal vez yo esté atorado para siempre en este escritorio. Sonría para la cámara, señor Dodgson. 

Es su turno, señor Doahl. El otro día me estrellé contra algo invisible, y mi niño interior brincó de alegría al pensar que tal vez me había encontrado el ascensor de cristal de Willy Wonka, y que por fin podría visitar su hotel en el espacio, pero en realidad se trataba de una puerta de Transmilenio, y yo estaba demasiado dormido para percibirlo, ¡maldición! No hay chocolate lo suficientemente dulce para explicar el modo en que sus osadas palabras denunciaron los excesos y caprichos de los niños de su época, ¿o quién no se sintió culpable de encender el televisor sin sentirse Mike Teavee o pedirle algo a sus padres y tener un momento Veruca Salt? Algunos deseamos ser Charlie para tener la fábrica de chocolates más espectacular del mundo. Yo por mi parte desearía volver a las épocas en que un caramelo podía solucionar cualquier cosa (excepto, tal vez, las malditas hipotecas). Al igual que el Señor Wonka, no tengo idea de lo que la gente dice la mayor parte del tiempo, pero creo que es mejor así. Tal vez la respuesta a mis problemas esté en cambiar los chocolates por el durazno gigante de Jim, o el Pepinasco del BAG. Mis triglicéridos lo agradecerían.

Para finalizar, llego con usted, Dr. Seuss. ¿Por qué escribir de criaturitas amigables en un mundo en el que casi nadie lo es? Intenté preguntarle a mi gato y solo me arañó la cara mientras luchaba por quitarse el sombrero rojo que le había puesto gracias a usted. En un mundo de grises (y no lo digo solamente por mi corbata), usted me enseñó que había espacio para los desayunos poco convencionales, y me habló de muchos lugares a los que podría ir, pero sepa que NO he ido a ellos… No despierto al menos. Quise ser como el Lorax, y terminé imprimiendo hojas por una sola cara. Quise tener a mis Cosas #1 y #2 y solo obtuve a un gato y un hámster con complejo de canario…. 

El empleado tuvo que cambiar el café por el agua y tomarse un break de su carta. Las manos le temblaban y su corazón parecía acelarado. ¿Por qué no lograba tranquilizarse? Su carta llegaría a oídos de tan nobles señores y quizá sirviera para darle por fin un poco de orden a su patética vida. ¿De eso se trataba, verdad? De orden, no de caos; de madurar, no de tener nostalgia. En verdad odiaba a estos señores, y era hora de ponerle un fin a tan nociva relación. Sí señor, eso haría. De regreso en su escritorio, y luego de una parada técnica, el empleado respiró profundo y estiró los nudillos antes de volver a acariciar las teclas.

Señores Carroll, Dahl y Seuss: tras pensarlo seriamente, llegué a una nueva conclusión, una que merece llegar hasta ustedes por todos los medios posibles. Quise odiarlos por prometerme una vida fabulosa, pero terminé amándolos por darme una infancia que me llevara a ella. 

Dejando caer su máscara de rudeza por unos cuantos segundos más, el empleado se fingió ocupado y profesional, mientras enviaba la carta y silbaba para sus adentros.

Ese día, mientras entraba al cuarto comité de la tarde, nadie se dio cuenta de las medias de colores que asomaban bajo el gris de su traje, o de la colección de libros infantiles que cargaba en su portafolio muy a pesar de sí mismo: Alicia en el País de las Maravillas, Charlie y la Fábrica de Chocolate y Huevos verdes con jamón.

Fin.

#LaVueltaAlMundoConBookTube: vuelo 1 (Destino Panem con escala en Utopía)

¡Muy buenos días, queridos cuchurrumís y lectores curiosos de Si no le gusta no lea!

¿Cómo los trata la vida en esta mañana de miércoles que comienza? Es extraño porque estamos a mitad de semana pero pareciera martes, así que nada rinde, y de repente, ¡caboom! debemos hacer en cuatro días lo que solemos hacer en cinco, pero bueeeeeno, si ya pudimos sobrevivir a los primeros seis meses del año, ¿por qué habríamos de fallar en los otros seis?

Hablando de sobrevivir, el día de hoy vengo con un artículo muuuy especial, y que espero los divierta un poco, o al menos, los deje pensando. Se trata del Vuelo # 1 de la Vuelta al Mundo con BookTube, una iniciativa internacional bien divertida en la que Booktubers, Bloggers, Bookgramers y Lectores de todo el mundo nos unimos para “volar” juntos y compartir en nuestras redes una serie de posts sobre los distintos destinos de esos vuelos, empezando por el de hoy, con rumbo a Panem y escala en Utopía, así que henos aquí, volviendo a hablar un poco de ese tema que taaaaaanto me gusta y me fascina, llamado la distopía.

Para quienes se acercan por primera vez al término, la palabra clave de todo esto puede ser caos, pues contrario a la utopía (el mundo perfecto), y la ucronía (el tiempo perfecto), la distopía se cuestiona por un futuro en el que los sistemas tanto políticos, como económicos e incluso ambientales han entrado en crisis, es decir, hablamos de mundos de cabeza, en los que la tecnología se convierte en un arma de doble filo para el control y manipulación de sus habitantes.

¿Les suena conocido o les remite a alguna novela en sus bibliotecas? No se sorprendan si han leído obras distópicas sin antes conocer el término de distopía, es algo que puede pasar y no hay ningún problema con ello, para eso estamos explicándolo todo aquí.

Ahora que sabemos lo que es una distopía, ¿cómo podríamos sobrevivir a ella? Hoy, quiero invitar a todos los viajeros a que me acompañen a visitar cinco sagas distópicas contemporáneas, para que juntos descubramos sus peligros y reflexionemos un poco sobre el impacto que este tipo de libros puede tener en nuestras vidas.

1. ¿Cómo sobrevivir a Los Juegos del Hambre?

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Cuando las tradiciones del Circo Romano se combinan con las escalas sociales y económicas, el resultado es una sociedad amante de la violencia y sumida en su propia vanidad, hasta llegar al punto en el que la muerte de unos pocos es el entretenimiento de muchos. ¿Estamos en una nueva entrega de Miss Universo? Nope, estamos en el caótico Panem. Mi consejo para sobrevivir a este mundo distópico es el siguiente: nunca menosprecies el poder de los Distritos más humildes. Podrás tener la tecnología y dinero de los Tributos Profesionales, pero la determinación y el coraje que necesitas para sobrevivir a estos Juegos los encuentras en la vida misma, no en un patrocinador. Al ser del Distrito 12 ciertamente no temes al trabajo duro, en realidad, ha sido la única forma de vida que conoces desde siempre, así que si vienes de luchar por la supervivencia desde muy temprana edad, ¿por qué no habrías de hacerlo ante los ojos de muchos espectadores?

Este es tu mundo ideal si amas dar entrevistas y encontrar alimento de forma inesperada, recuerda que en Panem el espectáculo nunca se detiene…

Siempre lleva en tu mochila: un ejemplar de 1984, una perla de Peeta o unos azucarillos de Finnick.

2. ¿Cómo sobrevivir al Laberinto de C.R.U.E.L?

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Si tienes nombre de científico y lo tuyo son las maratones y los laboratorios, felicidades, este es el mundo distópico perfecto para ti. Largas jornadas corriendo en espacios cerrados o desérticos son la promesa de esta saga en la que si deseas sobrevivir, debes tener en cuenta dos cosas: la primera es tener siempre contigo un par de zapatos excelentes para correr y trotar, (preferiblemente elaborados con materiales altamente resistentes al veneno de griever) y la segunda es no siempre confiar en las chicas de nombre Teresa (???). Sigue estos pasos y estarás relativamente bien. En este mundo distópico la memoria puede jugarte una MUY mala pasada, sobre todo si crees tener convicciones morales que luego terminarás cuestionando, así que para futuras ocasiones lo mejor es que lleves un diario con todas tus aventuras distópicas y no te dejes confundir por entidades que lleven adjetivos por nombres.

Siempre lleva en tu mochila: una película de George Romero y curitas para los pies.

3. ¿Cómo sobrevivir en una facción de Divergente?

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¿Amas vestir de un solo color y encuentras fascinante dedicar tu vida a una única labor o rutina? Posiblemente seas un Iniciado y estés en el mundo de Facciones de Divergente. Sobrevivir en este lugar puede ser facilísimo cuando estás conforme con tu estilo de vida y no abarcas mayores dudas al momento de llegar a tu ceremonia de Elección, pero ¿qué ocurre cuando no solo deseas que todos sean honestos contigo, sino que también deseas ser valiente para defender tus convicciones y desinteresado en la ayuda a los demás? Oops.  Me temo que ahora eres Divergente y “no puedes ser controlado”,  o al menos, eso afirma la teoría. Para sobrevivir en el Chicago del futuro, la clave es simple: nunca bebas o tomes algo que tú no hayas preparado, y nunca des por sentado que ya has superado todos los peligros que pudieran haber a tu alrededor.

Siempre lleva en tu mochila: un ejemplar de Un mundo feliz y un set de tatuajes de parchecito.

4. ¿Cómo sobrevivir en el mundo de Rebelión?

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Si un día te despiertas y todo a tu alrededor se ve mucho más avanzado que cuando recuerdas haberte dormido, es posible que hayas sido criogenizado para renacer en un futuro lejano. Bienvenido al mundo de la Saga Rebelión, en donde las enfermedades son cosa del pasado y la Tercera Guerra Mundial es tan solo un recuerdo lejano del que no se debe hablar en reuniones familiares. No te preocupes si te sientes un poco viejo o vieja, los tiempos han cambiado y es tu deber ciudadano adaptarte a ellos.

Para sobrevivir en este mundo, debes mantener tus emociones a raya y estar preparado para encontrarte con una persona idéntica a ti en cualquier lugar, eso sí, NO esperes que piense o actúe del mismo modo que tú, ¡nunca hay dos copos de nieve idénticos y mucho menos clones rebeldes que sean dóciles!

Otro consejo que nunca va de más: si todo lo demás falla, resígnate y no te niegues la posibilidad de sentir.

Siempre lleva en tu mochila: maquillaje para cubrir tatuajes y un reproductor musical con tus clásicos favoritos de cuando vivías en el Viejo Mundo.

5. ¿Cómo sobrevivir al Amor Deliria Nervosa?

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Es en siglo XXII y ya quieres tener dieciocho años para poder someterte al procedimiento quirúrgico que te protegerá de caer en las peligrosas redes de esta enfermedad que ataca al cerebro. El día maravilloso se acerca, pero te encuentras pensando más de lo debido en una persona en particular, hasta el punto de no poder controlar del todo tus emociones. Ohhhh no… padeces de Amor Deliria Nervosa…De nuevo, oops.

Para sobrevivir al mal de todos los males, la cura es simple: derriba los muros. Si padeces de esta enfermedad, sabrás lo que significa. Si no, simplemente continúa disfrutando cada segundo de tu existencia, a fin de cuentas, ha sido pensado para que no debas preocuparte por cosas tan inútiles como la esperanza o la autonomía…

Siempre lleva en tu mochila: un ejemplar del Libro de Shhhh y un buso de capota de un tal Alex.

***

¿Y bien?, ¿sobrevivieron a este viajecito?, ¿alguien que siga lidiando con veneno de rastrevíspulas o con secuelas de suero de Erudición? La enfermería de nuestro vuelo queda junto al baño, ¡vayan, vayan, VAYAN!

Ya aterrizados y a salvo de regreso en nuestra terminal Book Air, espero se hayan divertido en este viaje por algunas de las distopías que hoy en día llenan muchas de nuestras bibliotecas, y sobre todo, que no dejemos de preguntarnos si realmente faltan tantos años para caer en un futuro como ese que nos presentan todas estas historias, que entre cámaras, sueros de control, curas y laberintos terminan por mostrarnos la realidad de muchos de nosotros, los seres humanos: somos criaturas con igual potencial tanto para el amor como para la destrucción, y es decisión de cada uno elegir sabiamente qué camino seguir.

Ojalá les haya gustado este primer vuelo de nuestra Vuelta al Mundo con BookTube, les recuerdo que la aventura continúa en Facebook y Twitter donde estamos todo el tiempo con nuevos contenidos y sentimientos, ¡así que sean siempre bienvenidos a visitarme por allí!

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!