Diarios de Filbo 2016: ¡Ahí viene la Nobel!

 

Muy buenas noches queridos cuchurrumís, ¿cómo los trata la vida? Espero que muy bien, luego de que tuviéramos un festivo para descansar, consentir a mamá y leer mucho. Hablando de mamá, ¿le regalaron libros? Yo sí, le conseguí el libro del Papa Francisco y se puso feliz y dichosa…

Pasando a lo que nos concierne, les cuento que esta pequeña colección de posts alusivos a mis aventuras en Filbo venía haciéndose esperar en un rinconcito de mi escritorio, y días y días abría los archivitos y les daba vueltas, porque la verdad es que no tenía idea de por dónde empezar a escribir, así que dije “Bueno, que sea en orden cronológico pues”, lo que nos trae al primer día de los varios que tuve la suerte de pasar en Filbo, ese evento tan sagrado para muchos, satanizado por otros, y es que algo es cierto: esta Feria nos dejó con muuuucho en qué pensar.

Esta primera entrada se la quiero dedicar a la Nobel de Literatura 2015, Svetlana Alexiévich, quien nos honró con su visita desde Bielorrusia. Luego de perder la batalla contra mi jefe y no poder asistir al conversatorio del jueves 21 en la Filbo a propósito de su libro “La guerra no tiene rostro de mujer”, mi última oportunidad estaba en su conversatorio con Martha Ruiz el sábado 23 en la Biblioteca Pública Virgilio Barco con motivo de la celebración de los 15 años de la Red de Bibliotecas públicas Biblored. Viviendo a dos cuadras de dicha biblioteca, era ahora o nunca, y pensaba “así me evito el caos con Germán y llego más tardecito a Corferias”, porque sí, me olía el caos que habría con Germán, pero ya hablaremos de ello más adelante.

Fue así que a las 8:00 am llegué a la Virgilio, con mis ejemplares de “La guerra no tiene rostro de mujer” y “Los muchachos de zinc”, (editados y distribuidos en Colombia por Penguin Random House Mondadori), y aunque el evento no empezaba hasta las  11 de la mañana, no sabía a qué tipo de público atenerme, así que preferí llegar con tiempo. Al llegar me encontré con los estudiantes de grado once del Instituto Educativo Distrital Sevilla, que habían llegado a las 5:00 de la mañana para “quedar de primeros y poder hacer la tarea de literatura”, así que no estaría sola conforme esperaba a que el tiempo pasara. La incertidumbre era total, ¿llegaría mucha gente?, ¿firmaría ejemplares? A esa hora ya se había anunciado la cancelación de la firma de libros de la autora en Feria por cuestiones de salud, así tal vez esta fuera la única opción. Mis sospechas sobre una posible sobrepoblación de lectores-con-ganas-de-Nobel se confirmaron cuando empezaron a llegar buses provenientes de las otras Bibliotecas Mayores de la red (Tunal, Tintal, Julio Mario Santo Domingo), y en ellos cientos de lectores ávidos por celebrar los quince años de la red y por supuesto de escuchar a la Nobel. ¿Adivinen a quiénes dejaron entrar de últimas? Yep, a nosotros, fieles madrugadores de la Virgilio. Al momento de entrar al auditorio, cuya capacidad era de 400-500 personas, el recinto ya estaba lleno en más del 70- 80%. Hubiera llegado más tarde y no habría clasificado a cupo, fin. Aun así, la expectativa era total, y las horas de espera se vieron justificadas cuando con manos temblorosas y el corazón a toda marcha vi hacer su entrada a Svetlana.

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Svetlana Alexiévich y la periodista Marta Ruiz.

 

Ahí donde la ven, esta mujer de contextura pequeña y mirada infinitamente triste, tiene en su haber una infinidad de anécdotas y mensajes valiosos para compartir, y sabía por boca de otros compañeros que la habían podido ver en sus demás conferencias que escucharla era una experiencia fascinante, así que con papel y lápiz en mano me dispuse a abrir la mente y el corazón para lo que Alexiévich tuviera que decirle a su audiencia colombiana. Las frases eran muchas, los sentimientos aún más, así que en lugar de parafrasear lo que pude anotar ese día, prefiero transcribirlo de forma literal, intentando seguir el orden que tuvo la conversación ese día, así que aquí vamos:

“Cada persona es una nueva visión del mundo, un nuevo entendimiento.”

“El hecho de haber nacido en un pueblo pequeño me permitió tener una mirada justa de lo que sucede.”

“No se puede imponer una idea por más bonita que sea…”

“La sociedad debe evolucionar, pero con evolución, no con imposición.”

“La libertad es un camino largo.”

“Putin es el resultado de muchas guerras, pero no la persona, la idea.”

“La guerra sigue, no va a terminar pronto, Rusia quiere ser un gran imperio todavía.”

“La causa profunda de la catástrofe de Chernóbil fue que las personas no estuvieron a la altura de las tecnologías que habían inventado.”

“Mientras más avanzamos y progresamos, mayor es el peligro atómico…”

“Las nubes de Chernóbil llegaron a África, nosotros en Bielorrusia tuvimos este viento de Chernóbil por cuatro años.”

“Cualquier dictadura es un poder de poca cultura.”

“Los bielorrusos somos cajas negras que guardamos la información para otras personas.”

“No se puede llenar a una persona de sólo historias trágicas y terribles. Quiero que mi lector entienda el horror pero el amor y la belleza son herramientas para poder procesar todo esto, para aprender de esto.”

“Cada persona cuenta su verdad y de allí surge su imagen del tiempo.”

“Necesitamos tener una vela prendida en nuestra alma para conservar esa humanidad que nos queda.”

“El hombre es víctima y preso de la cultura de la guerra, cree que es algo normal (…) la mujer, pese a ir al frente, no le era agradable matar…”

“Hay que matar las ideas, no las personas…”

“Nosotros los escritores no somos nada especial, es mi profesión y trato de vivirla de manera honesta.”

“Yo no hago una entrevista, yo escucho sobre la vida.”

“Yo amo a las personas, pero a veces me dan miedo las personas.”

“Mi relación con el poder desde el Nobel no ha cambiado.”

“Las voces son textos.”

“-Cuando se enteró del Nobel, estaba planchando… ¿Cómo cambió su vida?

-¡Sigo planchando igual!”

 Resulta difícil no sentir algo conforme avanza la conversación y afloran temas a los que como colombianos ya nos hemos acostumbrado: el dolor, la muerte, la guerra, pero también la fe, la esperanza y el perdón. Para alguien que ha estado en las ruinas de Chernóbil, en Afganistán,  y que ha enfrentado varios procesos legales por supuesta calumnia y difamación, sorprende el amor profundo que Alexiévich manifiesta sentir por la especie humana y por la vida. Su llamado es a buscar dentro de cada uno de nosotros la humanidad que nos queda, a mantener vivo lo mejor de nuestro ser, y a confiar en que, de algún modo, el mundo que verán nuestros sucesores será mucho mejor que ese en que hemos estado viviendo.

Como literata, esta experiencia resultó conmovedora en más de un sentido. En cierta medida me identificaba con esta mujer, con su deseo de honrar nuestra profesión y nuestro quehacer literario de buscar la belleza y la verdad en lo más oscuro y recóndito del ser humano. Como dije en un post de Facebook de esa misma fecha, la palabra es la tinta del libro de la vida, y recae en cada uno la responsabilidad de lo que hagamos con ella.

Contra todo deseo, el tiempo pasó y cuando menos me esperaba, la conversación fue llegando a su fin, y en medio de una ovación de pie que aplaudía frenéticamente, Alexiévich se retiró del auditorio rodeada de un dispositivo de seguridad bastante amplio y, la verdad sea dicha, algo paranóico.

Saliendo de la charla supe que la visita de la Nobel por la Biblioteca continuaba, y junto a otras  6 personas intentamos acercarnos a la sala VIP en donde estaba tomando unos pasabocas, sin grandes cámaras ni alardeos, sólo con nuestros libros y los dedos cruzados esperando un milagro. La policía y trabajadores de la biblioteca nos vieron, y muy campantemente cerraron las puertas y cortinas para que no pudiéramos ver nada. Por supuesto, a madame Diana Uribe sí la dejaron entrar, renombre llama renombre, c’est la vie.

Sin firma en mis libros pero con muchos pensamientos revoloteando en mi cabeza me fui de la Virgilio, sabiendo que no olvidaría jamás la mañana en que pude escuchar a una Nobel de Literatura.

La velada no acababa ahí, desde temprano me esperaba en la Feria mi mejor amiga de la oficina para entrar juntas al conversatorio con Nanette Blitz, quien fuera amiga de Ana Frank. Dicho conversatorio tuvo lugar en el pabellón de Holanda, simplemente maravilloso.

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Resultaba difícil sollozar conforme la señora Nanette entró a describir el modo en que su vida dio un giro espantoso hasta convertirse en una pesadilla, en la que por supuesto, no faltaron las menciones a Ana, la joven cuyo Diario fue el primer acercamiento de muchos de nosotros a la tragedia del Genocidio Nazi y la Segunda Guerra Mundial. Aunque el Diario lo leí hace muchos años, fue inevitable no llorar cuando Nanette dijo “Ana empezó a escribir en la escuela y siguió en su refugio. Tenía una opinión, una opinión del mundo, hubiera sido una gran escritora.”

Joder, a veces me pregunto por qué la gente buena como ella muere y la gente porquería sigue por ahí…

No los culpo si lloran, yo lo hice en su momento, porque a pesar de lo corta de la conversación, fue latente su invitación a no olvidar jamás ese episodio, pero siempre guardando la esperanza de que nuestros sueños y planes nos lleven hacia un futuro mejor, en el que jamás se repita un horror como ese.

En definitiva, otro momento para atesorar por siempre, y bueno, ya les contaré cómo me va con el libro de Nanette, que por fortuna me pudo firmar después de la charla…

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Habiendo cumplido con mis metas del día, llegó el turno para enfrentar la dura realidad: Corferias estaba imposible, y no era mucho lo que se pudiera hacer salvo huir despavorida. Por fortuna para mí, me encontré con unos amigos con quienes acabé comiendo pizza y arreglando el país.

¿Esperaba caos al llegar a Corferias? Sí. ¿Esperaba que se hubieran agotado las boletas y que Corferias colapsara de modo apocalíptico dejando por fuera a miles de personas? No, en definitiva no.

Aquí quiero decir algo: sí, duele que muchos prefieran ver en vivo a un Youtuber que conocer de primera mano el testimonio de una sobreviviente del Holocausto Nazi, pero sin entrar en polémicas, el problema mayor estuvo en que Corferias no brindó de modo alguno las garantías para que tanto los que iban por un Youtuber como los que iban por otro tipo de eventos y autores pudieran disfrutar de la Feria, y para muchas personas fue el fin de su tradición de ir a la Feria, porque no todos tienen la paciencia para ir al mismo lugar más de una vez y hacer las filas eternas con santa paciencia, todo para enterarse de que el aforo ya no da más y que deben volver otro día.

¿Acaso a futuro se desplazará a autores de mayor trayectoria para dejarle todo el espacio a las nuevas generaciones mediáticas? Aunque todas las generalizaciones suelen terminar mal, no niego que me inquieta un poco el preguntarnos para dónde va la Feria, y si realmente es o no el espacio pertinente para estos jóvenes cuyas “memorias” lideran las listas de más vendidos y llenan de dinero los bolsillos de la cada vez más diversa industria editorial. ¿Es rentable que todo Corferias se llene casi que exclusivamente con el público de un único libro de una única editorial en un día clave para el mercado como lo es un sábado? Ahí les dejo la inquietud para que reflexionemos juntos sobre lo que está pasando…

Este primer acercamiento a Filbo 2016 fue un abrebocas de lo que vendría en días posteriores: muchas emociones, encuentros inesperados y libros, muchos libros para recomendar, así que no se despeguen de Si No Le Gusta No Lea, que esto apenas comienza…

Gracias por compartir esta noche conmigo, recuerden que siempre estoy en Facebook y Twitter para leerlos en vivo y en directo y seguir recorriendo juntos esta autopista salvaje llamada vida. ¡Muchos ánimos que esta semana es cortica!

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Para cerrar el año con bonitos recuerdos: entrevista a Anna Todd, autora de “After”

¡Muy buenos días a todos!

Parece que fue ayer cuando decidi arriesgarme un poco y crear este blog para hablar de aquello que me apasiona y me mantiene cuerda: los libros, la literatura y el running. Pese a ser un espacio que en materia de publicaciones periódicas refleja lo inestable que soy a veces, he querido despedir el año contándoles un poco de una de las experiencias más bonitas que me deja este 2015, y que espero los motive un poco a soñar y a luchar por sus metas y proyectos.

Hoy, en este último miércoles de libros del 2015, quiero hablarles de After. Sí, After, el fenómeno juvenil que empezó publicándose en Watttpad y que ahora llena auditorios, librerías, algunas mentes adolescentes y que atrapa a uno que otro lector algo más adulto, como yo.

La historia de cómo llegaron los libros de After a mis manos fue algo bizarra, y la verdad sea dicha, aún todavía no logro explicar el porqué After me gusta y 50SOG no, pero así es mi cabeza, ni yo misma la entiendo a veces. Lo que sí sé, es que un amigo muy querido del medio me obsequió los primeros 2 libros en la Semana Santa de este año, y me hallé atrapada en sus páginas de romance, drama sin parar y situaciones que ponen a pensar en el montón de basura emocional con la que deben lidiar los jóvenes de hoy en día, porque si hay algo que deja la lectura de esta serie, es que nadie es perfecto, y tal vez eso no esté del todo mal.

Con motivo de la Feria Internacional del Libro de este año, la editorial Planeta decidió apuntarle a un peso pesado de sus listas de ventas, y fue grata, gratíiiiisima mi sorpresa cuando por medio del amigo que me había regalado los libros, me informaron de la posibilidad de entrevistar a la autora de After, Anna Todd, en su hotel en Bogotá como parte de su apretada agenda por la capital y la Feria. Imposible decir que no.

La cita tuvo lugar una tranquila mañana de sábado, y mi nivel de nervios era anormalmente elevado. Debo reconocerlo, por primera vez podía entrevistar a alguien con fines periodísticos, y aunque la nota nunca vio la luz en el medio que me había invitado a cubrir la noticia junto con la editorial, hoy quisiera darle un espacio en este blog. ¿Por qué? porque siento que pese a ser un fenómeno llamado por muchos comercial, adolescente y en apariencia “poco profundo”, algo debe de estar pasando para que día a día más personas deseen leerlo, y con estas ideas en mente llegué a un hotel en el norte de Bogotá, para enfrentarme a mi primera entrevista en inglés, rogando al cielo para que ella me entendiera, y sobre todo, que ninguna de las dos saliera decepcionada de esta oportunidad única.

La primera impresión sin duda alguna fue: joder, esto en verdad está pasando. A veces resulta difícil procesar que esa joven de cabello rubio que tienes al frente, ocupada con su iPhone y preguntando “en qué lugar de por aquí podría conseguir más Sharpies rosados”, es la persona por la que hoy estás haciendo esa entrevista, y que ahí donde la ves tiene millones de seguidores en el mundo y 5 libros publicados, cada uno más exitoso que su antecesor.

Luego de algunos formalismos y de manos temblorosas para ajustar la cámara, empezamos con las preguntas:

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Sigh, desearía postear el video, pero lo tenía en el computador que me robaron…

¿Alguna vez te imaginaste el éxito que tendrían tus libros? ¿Qué pasaba por tu mente en el momento de publicar el primer capítulo en Wattpad?

AT) No pensé mucho al respecto, en ese entonces no tenía ningún seguidor, en Wattpad todos comienzan con cero lecturas y cero seguidores, así que tenía las mismas oportunidades que todos, y mientras escribía el primer capítulo sentí que esto era lo que realmente debía hacer, así que seguí y seguí, y en el momento en que supe que había agentes literarios interesados en publicarlo pensé “¿Qué? ¿Por qué?” fue muy extraño, jamás esperé que se convirtiera en un fenómeno, es algo que todavía me sorprende.

En estos útimos meses has visitado países como España, Alemania, Argentina, y ahora (mayo de 2015) Colombia: ¿cuáles eran las expectativas de su visita a nuestro país?

AT) Viajar por todo el mundo ha sido algo muy intenso, estoy muy emocionada, ni siquiera sabía cuántos lectores tenía en Latinoamérica hasta el momento en que anuncié que vendría de visita, si hay algo que me impacta de los fans de After es su pasión y el cariño que demuestran por la historia y por sus personajes, significa mucho para mi poder el conocerlos a todos.

¿Has tenido alguna anécdota interesante relacionada con los padres y tutores de tus fans? Algunos de tus lectores son bastante jóvenes y son ellos quienes los acompañan a los eventos…

AT) Ha sido una gran experiencia, me encanta cuando los padres me cuentan que antes a sus hijos no les gustaba leer y después de After se acercaron a la lectura e incluso se aventuraron a escribir sus propias historias, y me parece que en el caso de Hispanoamérica los padres son mucho más activos; en Estados Unidos, muchos de los padres solo llevan a sus hijos a los eventos literarios, los dejan allí y después se van, me da la impresión de que aquí los padres están mucho más presentes e involucrados en los gustos y aficiones de sus hijos. Es muy entretenido oírlos decir cosas como “es maravilloso ver a mi hija estar tan feliz por asistir al evento de un libro en lugar de emocionarse por una estrella pop”.

 ¿ Consideras que es difícil censurar lo que leen los jóvenes en la actualidad?

AT) No sé si sea difícil restringirlos de leer algo porque, ciertamente, terminarán haciendo lo que quieran de un modo u otro *risas* pero también pienso que en muchas ocasiones los subestiman, no los entienden ni les dan el crédito suficiente por lo que ya saben, por lo que ya comprenden. Actualmente un joven de quince años sabe y entiende de muchas más cosas de lo que sus padres sabían y entendían a esa edad, y no necesitan de tanta sobreprotección, es importante que sepan la realidad de las cosas y del mundo, y un problema muy presente en mi país es que la gente joven es tan sobreprotegida, se le ocultan tantas cosas, y sus padres pretenden que nunca hicieron ni supieron de nada malo, así que al crecer se convierten en adultos que o no están preparados para serlo, o simplemente enloquecen, y creo que a diario se ven en la televisión cosas peores que el hecho de leer contenido sexual en un libro, pero igualmente respeto que como padres estén en el derecho de decidir si desean ocultar ciertos temas de sus hijos o por el contrario comentarlos con ellos.

En el caso de Hispanoamérica, los lectores de After cuentan con una aplicación móvil de lectura interactiva en la que pueden acceder a contenidos exclusivos como imágenes, citas del libro e incluso pistas de audio y vídeo. ¿Qué opinas del papel de las nuevas tecnologías en la transformación y el fortalecimiento del género de la literatura juvenil o Young Adult?

AT) Pienso que se está rompiendo el mito que dice que los jóvenes no leen o que solo quieren usar sus smartphones para hablar con sus amigos. No tienen por qué ser experiencias separadas, el hecho de que la gente se esté adaptando a escribir y leer en plataformas creadas para ello en sus teléfonos celulares demuestra que sí quieren y les gusta leer, solo que muchos no sabían por dónde empezar.

¿Cuál crees que sería el aporte de la protagonista de tus libros, Tessa Young, al mundo de la literatura juvenil en el que ya han dejado huella personajes literarios femeninos fuertes y valientes como Hermione Granger de Harry Potter o Katniss Everdeen de Los Juegos del Hambre?

AT) Hermione es un personaje increíble, jamás podría compararla con Tessa. *risas* pienso que Tessa es fuerte a su manera; si la ponemos al lado del protagonista masculino, Hardin, veremos que él es mucho más débil que ella. Tessa por su parte tiene diecisiete años, es la primera vez que se enfrenta a una relación sentimental seria, y pese a no ser de las que huyen aterradas en medio de una situación, tampoco puedo imaginarla disparando flechas como Katniss.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes autores que algún día esperan ver sus obras publicadas?

AT) Les diría que, ya sea en Wattpad o en alguna otra plataforma de escritura, escriban bastante y trabajen en las actualizaciones de sus historias con frecuencia. Escriban mucho, y siempre escuchen a la gente, pero no se tomen muy a pecho ni las críticas ni los elogios. Si alguien dice “este es el mejor libro del mundo” piensen en ello por dos segundos y déjenlo ir, e igualmente, si alguien dice “este es el peor libro del mundo”, piensen en ello otros dos segundos y también déjenlo ir. Si piensan demasiado sobre las opiniones de un extremo o del otro el resultado no será nada bueno.

Con trece historias publicadas en Wattpad, de las cuales cinco se han publicado en físico, convirtiéndose en best-sellers internacionales, y una de ellas camino a ser llevada a la gran pantalla, ¿cómo quisiera ser recordada Anna Todd en el futuro?

AT) Más que por ser una autora, quisiera ser recordada por motivar a la gente joven a leer. En el futuro quiero seguir trabajando en un proyecto que tengo en mente, pero que no tiene que ver con After, ni siquiera con escribir, sino con ayudar a niñas y jóvenes. En realidad, la simple idea de que alguien me recuerde en el futuro es en sí bastante genial, sin importar el motivo en específico *risas*

Y bueno, esas fueron algunas de las preguntas que pude compartir con Anna en los 25-30 minutos que tuve para entrevistarla ese día. Luego del susto de tratar de pronunciar correctamente las preguntas que tenía preparadas, pasamos al momento de la firma de libros y de fotos.

Ya en la noche vendría el conversatorio en uno de los auditorios de Filbo, pero eso amigos míos, ya se lo dejo a otros para que lo cuenten.

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anna2Experiencias como esta que tuve de poder entrevistar a Anna son un ejemplo de lo loco que es el escenario literario en nuestro país: cuestionamos los gustos de todo y de todos, pero seguimos corriendo a nuestras librerías más cercanas a completar nuestras colecciones, con independencia de si nos mirarán “rayado” por llevar x o y  libro debajo del brazo. La industria editorial sigue produciendo contenidos de toda índole, y no siempre pesan las balanzas colectivas académicas o morales, simplemente elegimos leer algo y asumimos la responsabilidad de dedicarle nuestro tiempo a ese material, que si bien es cuestionable para algunos, resulta agradable para otros.

El ejercicio de leer series como esta, ya sea por pasatiempo, pasión, chismorreo o terapia, es algo tan personal y único, que sin importar las etiquetas o el qué dirán, sigue vivo, más vivo que nunca. Podría asegurar que seguirán surgiendo fenómenos de esta índole, llenando las estanterías de las librerías y dando cabida a clichés y lugares comunes tanto en la mal llamada “crítica” como en la mafia de los fandoms o incluso en la carrera por conquistar la Era Booktube, pero si bien estos fenómenos se pueden observar desde lejos, no está mal de vez en cuando zambullirse en sus turbias aguas. Si no le gusta, no lea, así de simple.

Espero no se hayan aburrido demasiado con este ejercicio periodístico, que fallido en su momento, sí que me dio muchas satisfacciones y por ello quise publicar en este blog sin importar lo “desactualizado” que pudiera parecer. No quise entrar en detalles de la trama entre Hardin y Tessa por el simple hecho de que ya hay tanto, tanto, tantísimo del tema, que siento que buena parte del debate se lograría únicamente si deciden arriesgarse a leer la historia, ya sea en su versión de Wattpad, o adquiriéndolo en sus librerías más cercanas.

Puedo decirles que en los 5 libros encontrarán drama universitario como para una vida, personajes que amarán y odiarán en iguales proporciones, algo de sexo explícito en medidas justas para sonrojarse y querer ocultar el libro de los ojos de mamá, y un amor que los hará sopesar dos opciones:

  1. Lo evitan a toda costa.
  2. Desean, muy en el fondo de sus almas, poder vivirlo alguna vez.

Por esto y mucho más, After fue de las series que marcó mi 2015, y no temo reconocerlo, es y fue mi placer culposo.

Ya para terminar, me queda la curiosidad por saber qué libros traerá el 2016 a este espacio de Si No Le Gusta No Lea, pero de algo estoy segura: nunca faltarán los buenos momentos y las buenas lecturas si los tengo conmigo.

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Nos vemos en el 2016 🙂 ❤

Y un libro no fue lo que pareció que era: “Cuando Dios era un conejo”, de Sarah Winman

¡Hola a todos! Sean bienvenidos a un nuevo miércoles express de libros en Si no le gusta no lea, ¡uno muy frío por cierto!

¿Les ha pasado alguna vez que hace tanto tanto pero tanto frío que simplemente no pueden parar de temblar sin importar con cuántas cobijas o prendas de más se abriguen? algo así es como me siento el día de hoy, y por fortuna no faltan los buenos libros para amenizar el rato, o en el caso del libro de hoy, pasarlo de forma casual.

Joe y Elly son dos hermanos que desde pequeños han estado destinados a apoyarse y orientarse mutuamente. Cuando sus padres ganan la lotería y deciden irse a Cornualles a abrir una casa de huéspedes, las vidas tanto de Joe como de Elly cambian drásticamente, y tienen que dejar tras de sí a personas muy importantes para ellos, como Charlie y Jenny Penny. 

Jenny, de cabello indomable con olor a papas fritas y una personalidad bastante peculiar, desaparece de la vida de Elly tras años de amistad, visitas a su casa de Cornualles y la promesa de “seguir en contacto”, pero nunca lo hace. Jenny Penny se ha ido de la vida de Elly y nadie sabe si algún día las mejores amigas volverán a reencontrarse. Esto se convierte en una pérdida más para Elly, quien con el tiempo intenta reconciliarse con su pasado y con la ausencia de Jenny Penny y de Dios.

¿Dios?

No, no me estoy poniendo religiosa, es solo que el conejo de Elly recibe este curioso nombre luego de una clase de religión en que la maestra la regaña, así que Elly decide nombrarlo pensando que “si Dios es un conejo, tal vez la escuchará mucho más”.  

Pese a que es de ahí que el libro toma su título, el curioso conejo no tiene un papel particularmente relevante en el desarrollo de la trama. 

Una vez el conejo muere, (que no se preocupen, no es un dato que cambie nada), Elly ve pasar los años por su lado hasta el momento en que Jenny Penny reaparece en su vida del modo más inesperado posible, y tanto ella como Joe y Elly tendrán que aceptar que la vida es una sucesión de historias y momentos que no se pueden evitar o cambiar, solo vivir.

Cuando Dios era un conejo” llegó a mis manos por su portada. Así de simple. Estaba en el stand de Ediciones B en Filbo y decidí comprarlo pese a que el vendedor jamás supo decirme de qué se trataba, y no lo culpo, la descripción que les acabo de hacer es apenas un 20-40% del torbellino de personajes e historias que se cruzan en este libro, en algo que bien podría llamar “el efecto del autor primerizo contemporáneo“,

 ¿Por qué pasa esto?  Porque en su afán de hacer una novela interesante y que atrapara, Sarah Winman terminó por vincular y abarcar muchas cosas a la vez, y con tantos personajes y situaciones que va presentando a lo largo de los capítulos, resulta difīcil ver a dónde quiere llegar la autora con tanta información y  “adornos”,  usando un vocabulario muy elaborado y a veces innecesario, como si a veces olvidara la edad de sus protagonistas, causando así que el libro no me satisfaciera tanto como hubiera esperado que lo hiciera.

Poniéndome editorial, destaco la acertada elección de la portada y la traducción que en muy escasas ocasiones se aleja del “español neutro”, lo cual es muy valioso por estos días. 

En definitiva creo que el título es un arma de doble filo, pues genera curiosidad para comprar el libro, pero a su vez no se corresponde del todo con su contenido.

En conclusión, realmente amaría que alguien me ayudara con su opinión tras leerlo, pues creo que contrastar criterios sería un experimento de recepción buenísimo. Si alguno se anima me avisan.

Gracias por pasarse por aquí en esta fría tarde de miércoles, ¡realmente espero que no se estén congelando como yo! 

Leerlos y que me lean me llena el alma, y como siempre digo,  si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta! 

Diarios de Filbo – día 4: 90.000 apocalipsis, 1 Filbo.

¡Sean bienvenidos a este lunes festivo de Si no le gusta no lea!

Ya sea que me lee desde el trancón de la operación retorno o desde uno de los maravillosos hermanos Latinoamericanos que tenemos (me he enterado de lectores en México, Argentina y Bolivia, ¡muchas gracias por estar aquí, me encanta saber de ustedes!) lo importante es que estamos aquí, juntos, para la penúltima entrega de estas mini-crónicas cargadas de vivencias, humor, y por qué no, algo de malicia.

Ya les hablé de la exploración de los primeros días de Feria, y también de la carrera intermunicipal para llegar a un evento de la editorial en que trabajo actualmente, así que hoy vengo a contarles del día más caótico e incómodo para mí, porque seamos honestos, no todo puede ser rosas y azúcar, ¿verdad?

Algunos me preguntan por qué fui tantos días a la Feria, y estos mini-escritos esperan enlucidar un poco la cuestión: hay días en que iba a comprar, otros en que iba a saludar a mis amigos y colegas en el medio, y otros, como ese fatal viernes 1 de mayo de 2015, en que iba porque, cuando quiero, puedo ser una amiga decente.

Mi querida Mónica del canal Los Libros de Mamá muy amablemente me hizo llegar a casa una invitación al conversatorio que iba a presentar en la Feria, junto con una copia del libro en cuestión: “Mi Hermanastro: el cuarto de los deseos” de la colombiana Dani Cubides.

Apocalipsis # 1: ¿Qué pasa con el mundo?

Mientras en días previos al evento intentaba ayudar a Moni a no morir de pánico (a fin de cuentas, presentar en Feria es un honor y una responsabilidad enorme), me preguntaba qué demonios podría generar tanta emoción y expectativa por una obra primeriza, cuya autora tiene apenas 17 años y que fue “adoptada” por uno de los grandes Titanes editoriales de nuestra era (Planeta). Digo adoptada porque, al igual que Anna Todd, Dani Cubides es lo que podríamos llamar “una hija de Wattpad”, esa grande y maravillosa plataforma de lectores y lecturas en la que muchos publican sus historias deseando ser descubiertos por agencias y editoriales, y bueno, a la chica Cubides le pasó.

Habiendo recibido “Mi Hermanastro: el cuarto de los deseos” a eso de las 9-10 de la mañana dije “Okay, vamos a leer hasta la hora del evento así no llego tan perdida.”

Ay.

Por.

Dios.

Es aquí cuando advierto que lo que viene a continuación no será bonito, y si sigue leyendo es porque entiende y respeta las diferencias de opinión, ¿okay? Okay.

Bien. La historia en resumidas cuentas (al menos hasta lo que leí, ya que siendo honesta debo admitir que no pude seguir leyendo luego de la página 135, era demasiado horror para mi gusto) : niña adolescente juega a 7 minutos en el cielo y termina teniendo sexo desenfrenado y perdiendo su virginidad con su hermanastro de quien luego se enamora.

Vale.

Me han llamado “estúpida”, “inmadura”, “retrógada” y muchas otras cosas por manifestar mi disgusto por este libro, y quienes me siguen en Goodreads son testigos de ello. Pero lo cierto es que si de Literatura erótica se trata, he leído unos siete libros de Nora Roberts, y también a Sade, quien empezó todo. Tampoco es una afrenta contra Wattpad o sus contenidos, leí los 3 de After que han llegado a Colombia, pude charlar largo y tendido con su autora, y yo misma he publicado cosas en esa plataforma, así que no, no es eso.

Simplemente no pude con tantos lugares comunes, mala redacción y una historia predecible (déjenme adivinar: ¿en capítulos posteriores hay más sexo e incluso un embarazo?)

Sí, sabemos que es importante promover la lectura, y sí, está la posibilidad de que hoy lean cosas flojas y mañana no, así que mientras iba camino a Corferias me preguntaba si con su historia Dani Cubides lograría llenar auditorio.

Pues sí, lo hizo. Y a mí me tocó de pie en el fondo.

Debo dar el mérito también al poder de convocatoria de Mónica, quien muy alegre y emocionada pasó al frente y tomó el micrófono para entrar de lleno en el conversatorio.

 La llegada de los otros 89.999 apocalipsis.

Tras 15 minutos de pie, mis bolsas de compras y mis cansados pies lograron dar con una silla libre en la que no hice más que revolverme y cambiar de posición una y otra vez. Incómoda, eso me sentía. El promedio de edad de los asistentes oscilaba entre los 13 y 17 años, ¿cuánto más podría resistir en medio de tantas hormonas alocadas? Una lluvia insistente retumbaba en el plástico de la carpa-auditorio, y ya fuera por el aguacero o la curiosidad, la carpa seguía y seguía llenándose, y llegó un momento en que no pude más: el espectáculo de preguntas flojas de la audiencia, el ego de una autora que dice “no poder escribir si no tiene el uniforme de colegio puesto” y los gritos histéricos de sus fans ante cualquier mínima cosa que salía de la boca de Dani fueron más que suficientes. Sin pena ni gloria, me retiré del lugar.

El cielo sobre Corferias reflejaba mi humor sombrío con nubes oscuras y un ventarrón tremendo, que de todos modos, seguía sin ser un impedimento para los ríos humanos que entraban por el Arco del recinto ferial. Pese a que no era día de entrada gratis, al parecer, el plan por excelencia del día del trabajo era ir a Filbo, ¿y el resultado? Un nuevo récord de asistencia, se habló de más de 90.000 visitantes, cifra que ciertamente me hizo agradecer el hecho de no estar asándome en un stand.

Camino a casa, a unas tempranas 4:30 de la tarde y en un taxi enviado directamente a mí por la Divina Providencia, mi mente revoloteaba tratando de procesar lo que había acabado de pasar. Si de esos 90.000 yo era la única enferma del ennui Baudelaireano no lo supe y temo que ni lo sabré, pero algo sí estaba claro: la Feria estaba dando un giro temático y de tendencias de 180 grados, y todavía me pregunto si estoy lista para ello o no, ¡habrá que ver!

Gracias por su compañía en este tercer día de mini-crónicas en Si no le gusta no lea, ¡prepárense para una semana de muchos contenidos, gocémonos esto!

Espero sea una bonita semana para todos, y ya saben: si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!

Diarios de Filbo – día 3: chica de negocios

¡Muy buenos /días/ tardes/ noches para usted, querido lector de Si no le gusta no lea!

Espero esta semana lo esté tratando relativamente bien, y digo “relativamente” porque la vida sería muy aburrida sin altos y bajos, ¿no? al menos, intento convencerme de ello.

Hoy retomo para ustedes estos mini Diarios de Feria cuya primera entrega vio la luz hace poco y que hoy continúa con una nueva anécdota para compartir, esta vez desde una perspectiva distinta. Ese miércoles de Feria no iba en plan compras sino en plan corporativo, así que pónganse cómodos y prepárense para una miradita al mundo editorial desde adentro.

Por supuesto, y a fin de conservar mi empleo actual, me abstendré de decir el nombre concreto de la editorial en que trabajo, woopsie :p 

Miércoles 29 de abril, 8 de la mañana:

-No hay boletas.

-Qué demonios… Espera, ¿puedes repetir?

-Lo que oíste mujer, no van a dar boletas para Feria.

Pánico. Indignación, SINDICATO. Palabras que pasan por la mente de un equipo editorial algo acostumbrado al trabajo duro, las metas por cumplir de carácter inaplazable y las ganas de ir a la feria en plan salida de colegio (¡se toman del saquito del compañerito de adelante!).

Está bien, la verdad sea dicha, la que quedó colgada del techo fui yo, ¿no daban boletas a quienes tuvieran stand? a veces resulta difícil entender las dinámicas de quienes deciden qué hacer con las boletas, así que por supuesto, las alianzas estratégicas suelen ir por encima de los equipos de trabajo, siendo entendible que el número de boletas fuera reducido diagonal nulo.

Mismo miércoles, 8:05 de la mañana:

¡Los de X departamento se van a lanzamiento en Feria! Ajáaaaaaaaaa ¡eso explica el tacón!

El suspenso llena al departamento mientras poco a poco comienza a hacerse evidente que sí habían boletas para unos pocos, lo que no había era el estatus del caso para tenerlas…¿o sí?

10:00 am

Gente, /hay/ que ir.

Con esto en mente y sin ganarnos un memorando por sindicalistas, nos dimos a la tarea diplomática de convencer a los jefes de la importancia de llevar a nuestro departamento a la Feria, y más cuando en 2 horas los del departamento X se iban para poder recorrer antes. ¡Si ellos pueden, nosotros también!  O eso era lo que pensábamos, hasta el momento en que la realidad nos aplastó: 

¿Y sus entregas y metas de la semana cómo van?

… Maravillosamente bien, supongo…

12:00-3:00

Mientras trabajábamos como locos tratando de ganarle la carrera al tiempo vimos irse al combo entaconado. Nos habíamos quedado sin la ruta a Corferias y nuestra ida a la Feria parecía alejarse más y más, hasta que a las 3 pasadas recibimos el toque de gracia:

Los que quieran irse para la Feria se pueden ir a las 4. 

¡¡BINGO!!

Ahora la “simple” tarea era llegar hasta allá. 

5:30 

Luego de un viaje en flota, seguido por todo un equipo ensanduchado en dos taxis, ¡Corferias era nuestro!  

Algo que deben saber cuando van con colegas a la Feria es que se exponen a diversas perspectivas: los diseñadores y documentaristas van en busca de tendencias, sus ojos estudian colores, tipografías, formatos; los correctores de estilo se pillarán esa errata que sus colegas no vieron. Los editores, por nuestra parte (tanto Juniors, como Seniors y de Área), vemos el conjunto completo, desde los tipos de papel, pasando por las reseñas de las contracarátulas y las tendencias de contenidos y propuestas temáticas, ¡es un proceso de retroalimentación valiosísimo! 

Ver a mis compañeros acercarse a la oferta ferial desde sus respectivas profesiones fue sin duda una experiencia muy enriquecedora, porque pude ver aún más en contexto el “producto final” de lo que hacemos a diario y que a veces parece perder su norte, pero aventuras como esta fácilmente podrían sentar las bases para una nueva tradición en Filbo: ir con colegas. 

6:00-8:00

Sí, el evento fue entretenido, y sí, el caos a la salida fue el de rutina, pero lo que realmente me dejó este día de Feria fue una miradita a los locos remolinos del entorno laboral en el que he decidido vivir, y del que todavía tengo mucho por explorar y aprender, y espero que ustedes mis lectores me puedan acompañar en el proceso.

Gracias por leerme en otro miércoles de libros de este, mi blog, /su/ blog. Recuerden que en Twitter estoy siempre para ustedes y el lema de siempre: si no le gusta, no lea: y si le gusta, ¡comparta!

Diarios de Filbo – días 1 y 2: la exploración.

Sean bienvenidos a un viernes sorpresa de libros en Si no le gusta no lea, ¿cómo los trata el mes de mayo? ¿listo el regalo para mamá? entenderé perfectamente si la respuesta es “se le hizo una tarjetica y algo sencillo”.

¿Por qué entenderé que en este viernes antes del Día de la Madre estén sin un peso? porque de seguro somos muchos tratando de recuperar el control sobre nuestras finanzas luego de una temporada de compras compulsivas y desmesuradas en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá, un evento que en su edición número 28 dió mucho de qué hablar, y desde este espacio titulado Si No Le Gusta No Lea les traigo la primera de cuatro mini-crónicas, cada una escrita desde una perspectiva diferente y relatando las pericias y locuras correspondientes a días específicos de visita a la Feria.

Cinco días en Feria, cuatro mini-escritos, porque a la Feria se puede ir a pasear, a trollear, o incluso a labrarse un futuro profesional *modo ilusa on*

Por esta razón, quiero comenzar este post hablando del fin de semana para la “sorpresa” y la emoción. En lo personal, era la primera vez en cinco años que asistía a la Feria como una visitante “común y corriente” y no como expositora. No lo niego, trabajar en un stand de Filbo durante los 4 años anteriores fue una experiencia muy bonita, sobre todo porque en el proceso de vender descubrí lo mucho que me gusta recomendar libros a la gente, y conocí a personas que me marcaron y que hoy puedo llamar “amigos y colegas de causa”. Aún así, no se pueden negar las implicaciones en tiempo y salud que esto significaba para mí, ya que al comprometerte con un stand, no puedes permitirte recorrer la Feria como quisieras, y mucho menos participar activamente en la agenda de actividades de “la competencia”, término frecuentemente acuñado por mis ahora-ex-jefes.

Lo cierto es que llegué a esta Feria con un bolsillo medianamente lleno, una lista de “libros que debía o debía comprar” y en el caso del sábado 25 de abril, la siempre grata y divertidísima compañía de Mónica del canal de Youtube Los Libros de Mamá y Esteban del blog Liberando Letras, con quienes nos pusimos de acuerdo para recorrer y comentar lo que ese día la Feria tenía para ofrecernos.

¿Mi primera impresión?

Estoy en casa.

¿Cómo explicar que ya supiera exactamente en qué pabellón y stand iba a estar cada cosa? supongo que tuvo que ver el hecho de haber trabajado en ese recinto, o que Corferias siga creyendo que sus ya habituales instalaciones son pertinentes para el aforo de un evento de gran convocatoria como lo es Filbo.

Noticia: NO ES VERDAD, YA SE QUEDAN PEQUEÑOS. (Más información al respecto en la tercera mini-crónica de Feria que espero publicar pronto, por ahora les aviso que se titula “91.000 apocalipsis, 1 Filbo.”

En medio de un lugar lleno de curiosos y llenándose más y más con el paso del tiempo, decidimos ser “buenos bogotanos” y “buenos Colombianos” y hacer pacientemente la fila para el Pabellón del Invitado de Honor de este año, Macondo.

Sí, leyeron bien. Macondo, el territorio imaginario en que tiene lugar la icónica Cien Años de Soledad de nuestro difunto Nobel de Literatura  Gabriel García Márquez y a quien se le debe en buena parte el lemita aquel de “Colombia: realismo mágico” que invita a extranjeros y locales a viajar por nuestro país.

Si la estrategia turística es efectiva o no, eso no lo sé, pero lo cierto es que la fila para entrar al pabellón era extensa, y varias veces me pregunté si realmente como Colombianos sentimos tanto apego por “Gabo”, o si simplemente nos dejamos arrastrar por la corriente mediática que se encargó de meternos en la cabeza que “Macondo es Gabo y Gabo es Colombia”, argumento que desde lo personal refuto y objeto, pues muchos de los que dicen esto aseguran “amar” a Gabo pero vaya a saber si siquiera han leído algo escrito por él…

Dejando de lado mis obvias prevenciones para con el tema, debo reconocer que la visión interna del pabellón no me decepcionó ni molestó tanto como pensé que podría llegar a hacer: fue interesante el esfuerzo por “validar” a Macondo como territorio, presentando un mapa grandísimo a la entrada, y siguiendo con pequeños “escenarios” que ofrecían diversas experiencias, siendo mi favorita la de los inventos del gitano Melquiades, que con su dinamismo logró atraparnos por unos cuantos minutos.

Toma

Imagen recuperada del sitio web http://macondo.articulados.co/

La gallera como escenario central del pabellón fue una apuesta arriesgada pero que entre cosa y cosa logró funcionar, siendo epicentro de conversatorios y demostraciones gastronómicas bastante llamativas (dato sobre mí: soy una chef frustrada así que la comida es mi punto débil ).

Imagen tomada del sitio web de El Espectador

Imagen tomada del sitio web de El Espectador

Algo que “opacó” en cierto modo la experiencia de visitar Macondo fue su propio “guía”, quien antes de entrar al pabellón nos sorprendió (y no de modo positivo) con la siguiente expresión, y me permito parafrasear un poco:

 “Les recomendamos estar muy pendientes porque adentro el pabellón está muy colombianizado y pues, están robando mucho entonces por favor no descuiden sus objetos personales.”

¿Es en serio?

¿Colombianizado?

Esa simple frase refutaba la esencia misma del porqué de tener a Macondo como invitado de honor, ¿no les parece? pero bueno, tristemente en el país del Sagrado Corazón los hechos a veces acallan a las buenas acciones, y ya sabemos qué pasó en ese pabellón el penúltimo día de Feria….

Lo que quiero que se lleven en la cabeza con todo este cuento es esta pregunta: ¿veremos a Narnia, la Tierra Media o Panem como Invitados de Honor en futuras ediciones de la Filbo? ¿les gustaría y creen que sería válido?

El resto de mi primer día en Feria transcurrió en medio de gratas sorpresas como el libro que me regaló Daniela Sacerdoti,y de momentos amargos como el conversatorio con Muguruza al que ya me referí en otro post y que en definitiva no vale la pena volver a mencionar. Lo que sí vale la pena mencionar es la actividad del domingo 26, cuando pude asistir a un conversatorio con Daniela Sacerdoti y la presentación de Miguel Mendoza, quien oh, cosas de la vida,  fue mi director de tesis en la universidad y ahora tenía el placer de ver “en acción”, debatiendo sobre literatura fantástica y la eterna lucha entre el bien y el mal, ¡una delicia!

Este conversatorio me hizo pensar sobre las posibilidades de diálogo y reflexión en torno a la literatura cuando ambas partes están bien informadas y preparadas para ello. Ténganlo en cuenta, mis pequeños y egocéntricos amigos del medio…

Sin entrar a hablar de los preciosos libros adquiridos durante estos dos días,  ni la SEÑORA campaña que se hizo Penguin Random House con los letreros de madera a la entrada del pabellón 5 (a los que me volví adicta), podría terminar aquí mi primera crónica de Filbo, prometiéndoles que la próxima no será taaaaaaan extensa, ¡que el cielo me libre de aburrirlos alguna vez!

 Les recuerdo que mi twitter @JustReadAndLove los espera para que me hagan llegar sus ideas y comentarios, abrimos 24/7, ¡sí señor!

Gracias por ver a Filbo a través de mis ojos, y ya saben el lema: si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!