Ayyyy, mamá: reseña de “Liga de la Justicia”

¡Muuuuy buenas tardes a todos y bienvenidos a un nuevo lunes de cine en Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo van esos finales? ¿Los que trabajan van a salir a vacaciones? ¿Tienen frío? Espero que, ya sea en el estudio o el trabajo, todas las cosas se estén dando de maravilla para todos ustedes, que no les dé gripa, y que todo marche bien, a fin de cuentas, luego de tanto esfuerzo, lo que uno espera es ver los frutos de todo eso.

Hablando de frutos, hoy vengo con una pelicula fruto de varios meses de paciencia y de la expectativa permanente del team DC, que en realidad es a quien se dirige esta película, ya sea por tradición o por la curiosidad y esperanza tras el éxito de Wonder Woman. Tristemente, aunque la taquilla del fin de semana no fue la mejor, mi corazoncito fangirlero no podía quedarse sin hablar del tema y de todas las cosas buenas y malas que han surgido al respecto, de allí que desee compartir mis apreciaciones con todos ustedes, así que vamos con el tráiler de Justice League:

Bueno, el desafío para los estudios Warner y DC era enorme, luego de las desinfladas de Suicide Squad y su posterior recuperación con Wonder Woman, lo cierto es que el público no sabía a qué atenerse, pues este experimento podía resultar o muy bien o muy mal, y bueeeeno, juzguen ustedes mismos.

La historia comienza con el desasosiego tras la muerte de Superman, todo un símbolo de esperanza para Metrópolis. En el momento en que una serie de peligros invaden tanto a Metrópolis como a Gotham City, el multimillonario Bruce Wayne (mejor conocido como Batman, e interpretado por Ben Affleck) pondrá en marcha su plan para reunir a un grupo de aliados con el fin de combatir el mal y devolverle un poco de paz a los habitantes de estas ciudades. Para ello, contará con el apoyo de Diana Prince (Wonder Woman, interpretada por Gal Gadot), para quien será todo un desafío salir de su aparente vida tranquila y anónima para salvar nuevamente al planeta de un peligro enorme, y juntos emprenderán una búsqueda por distintas ciudades y personajes para lograr consolidar el equipo perfecto.

En su misión, se cruzarán con Arthur Curry (Aquaman, interpretado por nuestro Khal Drogo Jason Momoa), Barry Allen (el divertido Flash, traído a la vida por Ezra Miller) y Victor Stone (también llamado Cyborg, interpretado por Ray Fisher). Lejos de ser un equipo armonioso o sincronizado, cada uno de nuestros héroes cuenta con heridas y problemas distintos; a algunos, los conocemos más en detalle cortesía de las entregas anteriores del universo DC, y otros, como Aquaman y Flash serán tan solo unos sutiles abrebocas para las producciones que vendrán en los próximos años.

A pesar de esto, seremos testigos del modo en que diversas situaciones lleven al equipo a tener que unirse o unirse cuando el mundo enfrente su mayor amenaza a la fecha, y si bien el resultado final no será el esperado por todos, pues hay uno que otro giro algo wtf, ciertamente logra generar la curiosidad suficiente para ver qué nos depara DC en 2018-2019 por ejemplo, pues tendremos unos primeros vistazos al mundo de la Atlántida, que se desarrollará en pleno en Aquaman, y no solo los humanos estarán en peligro, de allí que nuevas alianzas vean la luz. ¿Podrá esta nueva unión de héroes salvar el día? Solo yendo a cine lo sabrán.

Ahora, algo que hay que enfatizar bastante, son las cuestiones técnicas que, si no soy muy afines al Team Marvel como yo, descubrirán cuando vean la película: no podemos negar los giros que dio la película en post-producción, recordemos que el director original Zack Snyder tuvo que retirarse del proceso debido a una tragedia familiar, y su lugar fue ocupado por Joss Whedon (integrante del Team Marvel y director de varias películas de Avengers) , quien cambió varias tomas y, todo parece indicar, fue el responsable de los momentos TAN incómodos y de humor innecesario que en ocasiones salpican la trama. La verdad sea dicha, estas bromas y momentos “awkward” suelen funcionar en el universo Marvel, de hecho ya estamos acostumbrados a ellos, pero verlos en algo de DC fue bastante extraño, hasta el punto de poder notar qué era de Snyder y qué era de Whedon. El caos narrativo ha sido tal, que varios fans empezaron una petición online para poder ver la director’s cut de Snyder, SIN intervención de Whedon. Debo reconocer que yo amaría ver esa versión, fin.

Aun así, con el dolor del alma debo reconocer que el posible fracaso en taquilla de esta película no puede recaer en un único factor, pues al caos Snyder-Whedon, podemos sumarle un villano que se veía realmente postizo, y el hecho de que en algunas escenas  no se aprovechó al cien el potencial de personajes como Diana Prince, o que tuviéramos que lidiar con los elementos sobreactuados de Flash, que si bien entendemos que buscaba ser cómico, ya resultaba excesivo en algunos momentos.

En resumen, Justice League era una película que en verdad esperaba que la sacara del estadio, y si bien puede ser mejor que Batman vs. Superman (hay ciertos atisbos a los cómics originales y momentos sorpresivos y llenos de sentimientos que nos salvan la patria), no creo que logre sobrepasar al bombazo que fue Wonder Woman.

Queda en cada uno de nosotros la pregunta sobre qué hubiera pasado si otras personas hubieran asumido la post-producción de la película, o si realmente estábamos esperando mucho y recibimos más bien poco, pero lo cierto es que esto tal vez nos haga reflexionar sobre lo complejo de subestimar un producto cinematográfico con tantos adeptos en el Team DC, y una tradición del cómic que puede verse ultrajada si sus adaptaciones al cine siguen dejando tanto que desear.

Ahora, quisiera escucharlos a ustedes, ¿les gustó? ¿no? ¿por qué? estaré muy muy pendiente de leerlos en Facebook y Twitter.

Espero que tengan un lindo lindo inicio de semana, ¡recuerden sonreír y tomar chocolatito!

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Seis años valieron la pena: reseña de “Mil veces hasta siempre” de John Green

¡Muuuuuy  buenas tardes, queridos lectores y lectoras de Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo los recibe esta tardecita de ombligo de semana? No puedo creer que nos estemos acercando más y más a la mitad del penúltimo mes del año, tal vez sí sea cierto que el tiempo está marchando más rápido que de costumbre, o simplemente una parte de nosotros se niega a aceptar que, querámoslo o no, el 2017 va poco a poco llegando a su final, y lo que se hizo, se hizo.

Pero bueno, por fortuna para todos, el mes de noviembre nos trae muchas cosas fabulosas en la agenda, incluyendo el libro del que quiero hablarles hoy, y que, mano en el corazón, llevaba mucho tiempo esperando, se trata de “Mil veces hasta siempre” (en inglés, “Turtles all the way down“), del estadounidense John Green, y perteneciente al sello Nube de tinta que edita Penguin Random House. 

Un primer aspecto a aclarar antes de empezar es el título de la novela, pues aunque todos esperábamos encontrar en su traducción la palabra “tortuga”, lo cierto es que la expresión a la que hace referencia el título original no era tan sencilla de traducir, así que sí, parte del asunto está en tener una metáfora que pierde lógica si se traduce literalmente, así que seamos algo flexibles al respecto, por favor.

El libro llegó a mis manos tras algunas semanas evitando a toda costa cualquier posible spoiler de la trama, sobre todo teniendo en cuenta que con el dólar tan alto había evitado comprarlo en mi Kindle, así que con toda la expectativa del caso me di a la labor de desconectarme de todo y de todos para poder disfrutar esta historia que tanto tiempo llevaba esperando.

En mi lectura pude conocer a Aza, una joven para quien el mundo es una masa enorme de bacterias y peligros. Para ella, cosas en apariencia sencillas de hacer como dar la mano, besar o acostarse al lado de alguien son todo un desafío, pues su mente marcha a mil por hora y la lleva a pensar en todas las posibilidades del contacto humano: ¿y si esa persona que le da la mano no se la ha lavado en varias horas y le pasa sus gérmenes?, ¿y si en la lengua se alojan suficientes bacterias para matarla? Lo que para muchos es un drama excesivo, para Aza es su día a día. ¿Por qué? Pues porque, señoras y señores, nuestra protagonista tiene ansiedad. A-N-S-I-E-D-A-D. Cuanto antes se acostumbren al término, mejor.

La rutina de Aza transcurre entre sus distintas manías y sus constantes esfuerzos por mantener una apariencia de “normalidad”: la fórmula incluye ir al colegio todos los días, manejar a su coche Harold, fingir que se toma sus medicamentos y escuchar a su mejor amiga de toda la vida, Daisy, una loquilla creativa y extrovertida amante de los fanfics de Star Wars. La ya caótica vida de Aza dará un giro cuando un misterio involucre a su compañero de la infancia, Davis, y guiada por la histeria de Daisy, nuestra protagonista emprenderá una búsqueda de pistas que bien podrán llevarla a descubrir el acertijo, o ¿por qué no? plantearse nuevos interrogantes sobre su pasado y el de Davis.

Como ya es habitual en la narrativa de John Green, nos encontramos con un relato lleno de humor adolescente, situaciones del diario vivir juvenil y muchas frases que llegan al alma, de esas que vale la pena atesorar y marcar con post-its para luego releer.

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El talento de John radica en presentarnos personajes complejos, con muchos defectos y altibajos tanto físicos como emocionales, y precisamente esa es la clave, no se idealiza en modo alguno la etapa de la adolescencia, y mucho menos se subestima a sus lectores, simplemente hay realidades y cosas que pasan y así- es- la vida.  Por unos instantes, logramos olvidarnos de nuestras propias tragedias para acompañar a sus protagonistas en distintos viajes de introspección, y ese vínculo que se genera entre el lector y los personajes es lo que permite que todavía recordemos con cariño a personajes de otras de las novelas de Green como lo son Alaska, Quentin, Margo, Hazel y por supuesto Augustus.

Como alguien que ha lidiado con un problema de ansiedad durante varios años, debo decir que me identifiqué con Aza desde el inicio, entendí realmente sus luchas, sus miedos, y el modo tan genial en que John nos presenta a esa “vocecita” que algunos días hace que hasta levantarse de la cama sea una labor titánica, y es que si hay algo que nos muestra “Mil veces hasta siempre“, es que debemos romper con el estigma de las enfermedades mentales y abrir el diálogo para aceptar y apoyar estas realidades, pues en ocasiones resulta muy sencillo juzgar a alguien sin saber los demonios con los que está batallando esa persona, ¡ de seguro hay muchas Aza allí afuera!

Como es habitual en mis reseñas, no pienso decirles cómo termina el libro, sería poco ético de mi parte, pero sí puedo decirles que en esta nueva novela hay giros sutiles que la diferencian de otras novelas de temática difícil como lo son “Buscando a Alaska” y “Bajo la misma estrella“, así que si pensaban que ya lo habían leído todo sobre este autor, tal vez sea un buen momento para reconsiderarlo.

La invitación es a que le den una oportunidad a esta novelita que 1) se lee meeeega rápido, 2) puede propiciar un diálogo cercano y realista sobre las enfermedades mentales, sin caer en ladrillazos técnicos o en victimizaciones innecesarias. Además, el club de fans oficial de John Green en Colombia tiene para todos sus lectores las Semanas de John Green, del 8 al 24 de noviembre, con muchas actividades y sorpresas para los Nerdfighters (fact: así se llaman los fans de John y Hank Green).

Me despido por hoy recordándoles que siempre estoy leyéndolos en Facebook y Twitter, la idea es que juntos sigamos construyendo ideas, sueños y aventuras en torno a la literatura y al cine, ¿me acompañan? 🙂

Espero les haga un bonito clima finalizando el día, que no se me laven con estas lluvias de locos y que reciban muy pronto esa sorpresa que tanto tiempo llevan esperando.

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Entre editoras nos entendemos: reseña de “El peso específico del amor”

¡Muy buenos días, queridos lectores y cuchurrumís de Si no le gusta no lea!

Un mes que despedimos y uno que recibimos con la angustia de saber que el año se nos empieza a acabar y con la esperanza de saber que todavía podemos cumplir algunas metas y concretar uno que otro sueño pendiente por ahí.

Hablando de sueños pendientes, estoy muuuuy feliz de poder compartir un nuevo miércoles de libros con todos ustedes, de hecho, acabo de darme cuenta de que llevamos unas cuantas semanitas juiciosos con reseñitas de libros todos los miércoles, ¡yippy yay yay!

El libro de hoy llegó a mí gracias a nuestros amigos de Ediciones Urano, que distribuyen en Colombia el sello Umbriel al que pertenece la novela de hoy, llamada “El peso específico del amor” así que sin más introducciones, comencemos:

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Si un día de estos les preguntara en qué consiste el oficio de nosotros los editores, ¿qué me responderían?, ¿que leemos por montones?, ¿que trabajamos con autores? Las respuestas son muchísimas, y para Francesca, nuestra protagonista de hoy, su trabajo como editora es el centro de su vida. Entrada en sus 30’s, los días de Fra transcurren entre manuscritos, autores egocéntricos, reuniones poco provechosas, un director editorial histérico y una rutina que, si bien la mantiene ocupada 25/8, no está del todo mal, si hasta tiene una relación estable con su compañero de apartamento, Edoardo.

En apariencia, la vida de Fra es muy normal, pero cuando llega la noche, todo cambia: su cocina se llena de aromas, ingredientes y sabores, y es que nuestra protagonista casi nunca pega el ojo. Detrás de su vida rutinaria y predecible, Fra está lidiando con un problema familiar bastante complicado, y la monotonía en que ha caído su relación con Edoardo la ha llevado a pasar las noches enteras horneando todo tipo de recetas con tal de evitar estar sola con sus pensamientos.

Como si todo esto fuera poco, un encargo de su jefe pondrá a Fra entre la espada y la pared, porque ¿qué puede pasar cuando te asignan editar la próxima gran novela de la literatura italiana, cuyo autor es un divo de primera categoría? Leonardo Calamandrei, rompecorazones y dueño de los afectos de todas las librerías y editores italianos, es la bestia que Fra tendrá que domar en una carrera contra el reloj para publicar su próxima novela, la cual bien puede salvar o condenar a la editorial en que trabaja, y de paso, su carrera.

Leonardo, acostumbrado a que nadie le diga que no y a escribir cuando le dé la gana, sin seguir consejo o pauta alguna, será la cereza que necesite el pastel de Fra para quemarse, y nuestra protagonista terminará enfrentando un sinfín de situaciones que la llevarán a preguntarse por sus planes de vida, sus sentimientos para con Edoardo, y ¿por qué no? por los límites del amor a la hora de entregarse en una relación, pues si hay algo que nos enseña este libro, es que no porque eres editor de novelas románticas significa que tu vida sea una. 

¿Podrán Fra y Leonardo publicar su novela? ¿Cuántas recetas aprenderemos en el proceso? Estas son tan solo algunas de las preguntas que resolverán si se animan a leer esta novela de la autora italiana Federica Bosco, que con un estilo muy personal y cercano termina por presentarnos con algo de humor las carreras de la vida editorial, combinadas con las distintas vidas de sus trabajadores.

Tal vez, el hecho de ser editora fue lo que me permitió conectar de inmediato con la novela, pues ponerse en los zapatos de Fra resultó sencillísimo para mí, en ocasiones me sentía en sus reuniones editoriales o en sus carreras por terminar un proyecto a tiempo, ¡son cosas que pasan todo el tiempo!

Ahora, al entrar en su cabeza nos topamos con un personaje tremendamente herido, con muchas cosas de su pasado que deben ser sanadas, y una necesidad profunda de encontrar el amor verdadero, pero no el de los cuentos de hadas, sino ese que te acepta rota y despeinada, con tus manías y defectos, que toma el control de las situaciones cuando sientes que el mundo se te viene encima y que ya no puedes sola con todo, y eso fue algo que me gustó muchísimo de esta novela,  pues me recordó que, en ocasiones, la simpleza de la vida cotidiana es un material igual de válido y provechoso para crear una historia llena de altibajos emocionales y uno que otro giro inesperado. Eso sí, respiren profundo y llénense de paciencia a la hora de leer los capítulos finales, ¡ya verán por qué!

Sin entrar en más detalles, pues vale la pena que lo lean, quiero cerrar invitándolos a que, como Francesca, reflexionen por un momento en todas esas cosas que hacen de su vida algo especial y único, en esas personas que les recuerdan que los malos momentos de alguna manera tienen que pasar, y que nada puede ser tan malo si tienes algo de chocolate y vainilla a la mano, ¡así que no se olviden de ellas!

Les recuerdo que siempre estamos en Facebook y Twitter para leernos y comentar esas lecturas que nos endulzan o salan la vida, ¡así que los espero por allá!

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Lucha. Ama. Sobrevive: cinco claves express para entender las Sagas “Rebelión” y “TGM”

¡Muy buenas tardes, queridos lectores y cuchurrumís de Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo están en este miércoles algo frío pero con pequeños atisbos de solecito? ¿Preparados para morir viendo Stranger Things el viernes? Espero que sí 😀

Hoy, vengo con un miércoles de libros algo flash pero no por ello menos divertido, así que prepárense para viajar unos añitos en el futuro y adentrarse en las sagas Rebelión y TGM (Tercera Guerra Mundial), escritas por la talentosísima Anna K. Franco y editadas por Ediciones B con el sello Blok (que, recordemos, ahora hace parte de la familia Penguin Random House).

1) Un sistema político digno de las buenas distopías

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Ya sea que empiecen sus lecturas por Bios, 2023 o por Rebelión, Alienación y Abdicación,  el común denominador en todas estas novelas es el caos reinante en una sociedad para la que la Tercera Guerra Mundial es/ha sido inevitable. Ya sea antes o después de dicho conflicto, lo realmente importante es que los gobiernos continúan tan ciegos y hambrientos de poder como en la actualidad. Contrario a lo que cabría esperarse, el futuro no es tan esperanzador como podría pensarse, así que prepárense para experimentar el caos y la violencia de una sociedad que sacará lo mejor y lo peor de sí con tal de sobrevivir. Sean bienvenidos al Nuevo Mundo…

2) Personajes para todos los gustos

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Nahier, Lenah, Annie, Alexander, Mike y Kate, son tan solo algunos de los nombres de los valientes y encantadores personajes que encontrarán conforme avancen en sus lecturas.  No planeo hacerles spoiler y decirles en qué libro(s) aparece cada uno, solo sepan que no estarán solos en sus lecturas, por el contrario, se encontrarán con personas tan humanas, sensibles y frágiles como ustedes o como yo. La chispa está en el modo en que dichas debilidades serán usadas a favor o en contra cuando el mundo parezca venirse abajo, y es su misión como lectores abrirles las puertas del corazón a todos ellos y acompañarlos en sus errores y aciertos, en sus miedos y esperanzas.

3) Acostumbrémonos a ver doble

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Los mundos de las sagas Rebelión y TGM están marcados por algunos de los tópicos más conocidos de la ciencia ficción, que recordemos, se pregunta por el futuro y el alcance de los avances científicos y tecnológicos. Por supuesto, estos avances no necesariamente han de traducirse en progreso y avance para todos, de allí que hablemos de distopías, es decir, de sociedades imperfectas pese a su gran despliegue tecnológico y aparente orden social. Temas como la clonación humana, el control mediante agentes químicos y el uso de seres humanos como juguetes militares son algunos de los tópicos que encontrarán en sus páginas.

4) Ohhhh el amor

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No porque el mundo se esté acabando significa que no tengamos tiempo para buscar a esa persona que nos haga ser mejores cada día y luchar contra nuestros demonios. En este caso, el amor será un tema transversal en todas las novelas, una gran base para que todas las acciones y decisiones que se tomen. Una de las grandes lecciones que me dejaron estos libros fue precisamente esa, que gracias al amor se vencen los miedos, se sanan las heridas y se sale adelante, un día a la vez.

A pesar de tener momentos románticos y muchas frases que llegan justo al corazón, más allá de caer en clichés o convencionalismos, las relaciones amorosas que conoceremos en estas sagas son mucho más complejas, pues tanto héroes como heroínas tendrán que aprender a poner en una balanza sus sentimientos y los sacrificios que la guerra les demanda, ¡nada es tan sencillo como parece!

5) Talento de Argentina para el mundo

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Por último, pero no menos importante, quisiera preguntarles, ¿cuál fue el último autor o autora latinoamericano que leyeron? Es muy significativo para mí el hecho de que tengamos a autoras como a Anna K. Franco o Romina Russell apuntándole a este tipo de narrativas tan bien estructuradas y complejas, alejándose del estigma de que América Latina no produce literatura juvenil de calidad, ¡todo lo contrario! sagas como RebeliónTGM y Zodíaco no tienen nada que envidiarle a otras distopías nortamericanas como Los Juegos del Hambre y Amanecer Rojo, así que démosle una oportunidad a nuestro querido continente, yo lo hice y salí gratamente sorprendida.

Espero se animen a conocer estas sagas, a leerlas y comentarlas siempre que deseen en nuestro Facebook y Twitter, ¡aquí estamos siempre para ustedes!

Ojalá estén teniendo una semana muy bonita y productiva, ¡ya pasamos la mitad, sí se puede, sí se puede!

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Está bien no estar bien: reseña de “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”

¡Muy buenos días, cuchurrumís! ¿Cómo amanecen en este ombligo de semana? Yo siento que casi no me ha rendido, la ventaja de los festivos es que uno descansa montones, pero después hay que hacer en cuatro días el trabajo que sueles hacer en cinco días, ¿no les pasa algo similar?

Hoy, me emociona muchísimo poder compartir con ustedes una reseñita de un libro que llegó a mis manos gracias a Editorial Planeta, y que viene muy bien en este mes en que hablamos de brujas, arañas, zombies y demás cosas que nos “asustan”. Se trata de “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”, de la autora colombiana Amalia Andrade, y en verdad me alegra MUCHO que me acompañen el día de hoy a hablar de esto.

Para empezar, quisiera contarles que tuve el gusto de ver un par de clases con Amalia cuando estudiábamos en la Javeriana. Era un grupo de alumnos bastante interesante, del que salieron nombres bien conocidos en las letras colombianas actuales, como es el caso de la propia Amalia o de su gran amiga y también autora publicada, Alejandra Algorta.

¿Sabía en ese entonces que en el futuro estaría reseñando sus libros? Posiblemente no, pero sí que recuerdo a Amalia como una mujer decidida, muy participativa y creativa. Precisamente, todas estas cualidades salen a flote en su libro, segundo que publica con Planeta (el primero es “Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor, o por otra vida”), y primero que me animaba a leer.

La expectativa era enorme, pues recuerdo las largas filas para sus firmas en Filbo, así como sus tweets sobre Meryl Streep, de manera que una noche, al llegar a casa después de una jornada particularmente estresante en mi oficina, decidí empezar a leer, y lo cierto es que casi no puedo parar. Pero basta de mí, hablemos de nuestro libro de hoy:

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Amalia Andrade con su libro.

¿Qué es el miedo? ¿Es acaso una proyección de eso que callamos y reprimimos conforme crecemos? ¿O es eso que sentimos cuando vamos al cine cuasi obligados a ver una película que sabemos que NO nos va a dejar dormir en paz esa noche? ¿O tal vez, es esa sensación de querer hacerse bolita al llegar del trabajo porque sentimos que la vida es demasiado caótica para nosotros?

Pues bien, en su libro Amalia nos habla sobre el miedo en todas sus formas, partiendo de la humildad de quien ha pasado por momentos bastante duros en su vida, y aun así, en lugar de dejarse ganar por sus temores, prefiere apelar a la escritura como un ejercicio de sanación y de hacerle frente a esos miedos que todos hemos experimentado en algún momento de la vida.

Apoyándose en referentes científicos, pero nunca cayendo en un tratamiento ladrilludo del tema, esta autora nos habla de las distintas clases de miedo, de sus posibles explicaciones, orígenes y formas de afrontarlo, utilizando ese tono dialógico y ameno que tan bien le funciona, y acompañando sus pensamientos y reflexiones de divertidos dibujos (SELENA <3) que más que caer en la parodia, terminan por lograr que todos sus lectores nos identifiquemos con siquiera uno de los temas que desarrolla en sus capítulos.

El libro no solo se queda en teorías o anécdotas de la autora, sino que también cuenta con distintas actividades que nos ponen a pensar en nuestros propios miedos, a dialogar con ellos, de manera que logremos entender si realmente le tememos a las culebras por ejemplo, y no a lo que estas representan (el dolor físico, que nos tengan que amputar un brazo, la muerte).

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Debo reconocer que al comienzo sentí miedo de tener que dibujar o escribir mis miedos de la infancia o de la actualidad. Era como volver a vivir esas noches de llanto y sacudidas nerviosas por temor a que el payaso de It viniera a matarme mientras dormía (cosa que sigo pensando la verdad), pero poco a poco decidí darme la oportunidad de intentar sanar algunas de esas heridas, y aunque sigo negando rotundamente que me inviten a ver la nueva de It, siento que, tal vez, en el futuro podré hablar de todos mis miedos sin tener una crisis nerviosa.

En definitiva, Amalia nos abre el corazón y la mente para contarnos el modo en que distintas fobias la llevaron a negarse algunas oportunidades, y apoyada por los ejemplos de fobias de varios de sus amigos, nos recuerda la importancia de hablar sin penas o tapujos acerca de enfermedades mentales como la ansiedad y la depresión, pues en muchas ocasiones puede suceder que nuestras mentes nos jueguen malas pasadas, y solo hablando del tema y buscando ayuda de profesionales podremos dar una batalla justa a esas voces que a veces nos dicen que nuestros miedos son más grandes que nosotros.

Llegué a este libro con mucha curiosidad y me quedo con la satisfacción de haber disfrutado y reído con muchas páginas, pero también el haber llorado y tenido que parar en algunas otras, y siento que esa era precisamente la idea, el sacar un ratico para uno mismo y poder enfrentarse a esos cajoncitos ocultos en lo más profundo de nuestras cabezas.

En verdad espero que este libro ayude a muchas personas del modo en que sé que ayudó a Malita y me ayudó a mí, además que trae varias cosillas para enriquecer la experiencia de lectura, y unas gomitas de-li-cio-sas.

Si quieren saber más de Amalia, pueden visitarla en sus redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram) y participar del proyecto #MiedoAlMiedo, subiendo a sus redes las fotos de su experiencia de lectura. Aquí va una mía:

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Espero que se hayan divertido en este miércoles de libros, y ya saben, siempre estamos en Facebook y Twitter para todos ustedes.

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Un miércoles de libros especial: cinco libros para celebrar el Día Internacional de la Niña

¡Bueeeeeeeeenas noches, mis cuchurrumís!

¿Cómo se encuentran en este congelado ombligo de semana? Espero que justo ahora puedan leerme desde la comodidad de sus cobijas, o al menos, que ya no tengan puestos unos zapatos empapados cortesía de la temporada de invierno que parece que llegó para quedarse.

Pero bueno, para hacerle el quite a este clima de locos, me pareció muy bonito hacer un miércoles de libros express con motivo del Día Internacional de la Niña, una celebración establecida por las Naciones Unidas en el año 2011, y que desde entonces ha tenido por objetivo  “formentar cada año el reconocimiento de los derechos de las niñas y dar a conocer a la opinión pública los problemas excepcionales que afrontan en todo el mundo” (pueden leer la Resolución oficial aquí).

No podemos negar que, como mujeres, hemos tenido que recorrer un camino bien largo y empinado, pero por fortuna para muchas de nosotras, la literatura ha sido un medio para canalizar todas esas desigualdades y denuncias que tantas veces hemos visto en los medios en todas partes del mundo, y aún así, sentido como propias.

Por esta razón, me di a la labor de repasar un poco mis lecturas pasadas y recientes para presentarles cinco títulos que, a mi parecer, nos brindan ejemplos muy bonitos de lo que es ser niña, ser mujer, y el modo en el que dia a día podemos hallar inspiración en cada una de ellas, ¿me acompañan?

Mujercitas” de Louise May Alcott

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Algunas puristas del tema podrán decir que este es un título contradictorio, que el uso de diminutivo es señal de debilidad, pero lo cierto es que, a modo personal, puedo afirmar que Jo March fue de los primeros personajes femeninos que dejó huella en mí por su tenacidad, terquedad y valor para luchar por sus sueños e ideales, sin importarle en absoluto las presiones de su época o si se veía o no femenina. Es una novela bellísima que nos pone a reflexionar sobre la importancia de sentir, de confiar en el instinto y de atreverse a ser sensible en un mundo que a veces te pide no serlo.

“Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Elena Favilli y Francesca Cavallo

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Este es el tipo de libros que, sin exagerar, puede cambiar una sociedad para bien. Si todos los niños y niñas se atrevieran a soñar en grande, al igual que las protagonistas de estos mini-relatos biográficos, muy posiblemente estaríamos en un mejor lugar. Basta con ver toda la historia detrás del proyecto para saber que 1) no estamos solas, y 2) todo es posible con algo de perseverancia, paciencia y unión de muchos corazones. Lo mejor de todo es que esto apenas comienza, ¡ya hay un volumen 2 en marcha!

“La ladrona de libros” de Markus Zusak

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Hablar del modo en que Liesel cambió mi vida daría para un post entero. En medio de la adversidad y el dolor, esta lectora por excelencia pudo encontrar una luz y una razón para seguir buscando la bondad y la esperanza en quienes la rodeaban. Liesel es un gran ejemplo de la niña que reconoce sus miedos y dudas y los canaliza en algo hermoso: historias para alumbrar la oscura realidad de la guerra. Si no han leído esta novela, por favor, POR FAVOR, háganlo.

Pippi Longstocking” de Astrid Lindgren

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Pippi volvió a mi memoria cortesía de mi clase de Historia de la Literatura Infantil y Juvenil, cosa que en verdad que lo agradezco, pues esta pequeña rebelde de medias alocadas y andar confiado es un ejemplo genial del modo en que una autora pudo reflejar en sus personajes la manera en que veía y entendía el mundo. Astrid Lindgren, ganadora del Hans Christian Andersen en el año 1958, además de escritora y editora fue una abogada por los derechos de los niños y activista por los derechos de los animales. Ambos aspectos se evidencian muchísimo en su obra, pues Pippi es una niña libre, segura de sí misma, valiente y empoderada, que a pesar de las dificultades de su pasado sigue permitiéndose soñar, jugar y divertirse, de la mano de su mascota, un monito llamado Señor Nelson, y su caballo. Un clásico que vale la pena retomar.

Matilda” de Roald Dahl

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No podía cerrar esta selección sin mencionar a esta niña lectora que tanto nos ha hecho reír con el paso de las años. Ya fuera gracias al libro o a su película, lo cierto es que Matilda nos recordó que la vida podía ser muy llevadera e incluso divertida si la enfrentabas con un buen libro debajo del brazo, y si algún día llego a tener una hija, en verdad desearé que pueda soñar y sonreírle a la vida del modo en que esta pequeña lo hace.

Y bien, espero que estas niñas que les he presentado el día de hoy los animen a leer sus historias, ¿y por qué no? a recomendarme muchas otras, para eso los estaré leyendo muuuuy juiciosa en nuestro Twitter y Facebook

De todo corazón espero que, si son mujeres y están leyendo esto, sepan que ya sean niñas, jóvenes o adultas, no están solas, y si ya son adultas como yo, por favor intenten escuchar con más frecuencia a la niña que aún está en su interior, verán cómo les volverá a emocionar el sonido de un ave que canta en las mañanas, o el sencillo placer de disfrutar un chocolatico caliente al llegar del trabajo. Si son hombres, pues bien, gracias por apoyarnos y soñar con nosotras. Hay mucho por hacer, pero para eso somos un equipo.

Sé que es un mundo de locos, pero siempre habrá algo que nos pueda ayudar, una razón para sonreír, para mirar hacia adelante, solo hay que saber buscar.

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El regreso de un clásico: reseña de Blade Runner 2049

¡Muy buenos días, queridos lectores de Si No Le Gusta No Lea!

¿Cómo los trata la vida en esta mañana de lunes? Sigue sorprendiéndome el modo en que este mes está pasando, un día la gente celebra amor y amistad y al siguiente estamos pensando en nuestros disfraces de Halloween y en si iremos o no al SOFA de este año. No lo sé, es muy confuso lo rápido que pasa todo y a veces me preocupa no estar tomando partido en todo lo que ocurre, ¿no les pasa lo mismo?

Pero bueno, dejando de ponernos trascendentales, es hora de hablar de nuestra película de hoy, así que pónganse cómodos y disfruten del tráiler que les tengo preparado:

Y bien, para entender la peli de hoy resulta más necesario saber un poco del contexto de lo que fue la primera entrega de Blade Runner en el año 1982. Basada en el libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, esta cinta dirigida por Ridley Scott y situada en Los Ángeles del año 2019, nos presentaba la historia del Agente Deckhard (interpretado por el gran Harrison Ford) , un Blade Runner encargado de “retirar” (asesinar) a los Androides descontrolados creados por la corporación Tyrell.

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La película en su momento fue un fracaso en taquilla y la crítica la destrozó, pero dejó huella en la historia al convertirse en una joya del género de Ciencia Ficción y del cyberpunk, una corriente literaria y cinematográfica que apela al caos de la Revolución Industrial y lo combina con los avances futuristas para mostrarnos que el futuro puede ser caótico y que tanta tecnología no necesariamente significa progreso y orden.

La historia se retoma en Blade Runner 2049, con Scott de regreso en el equipo, esta vez como productor ejecutivo, y Denis Villeneuve en la dirección. En esta ocasión, conoceremos al Agente K (interpretado por el amor de mi vida, Ryan Gosling), un Blade Runner con la misión de retirar a los pocos Androides rebeldes que quedan en medio de una sociedad que ha logrado crear nuevos modelos de estas criaturas obedientes y sumisas, que ya no suponen una amenaza para el sistema de control de turno. En el momento en que K descubre un secreto que podría cambiar para siempre el futuro de los Androides, tendrá que buscar al legendario Agente Deckhart para juntos hallar una solución. Aun así, nadie ha sabido de Deckhart en años, ni siquiera se sabe si está vivo, así que el desafío para K será enorme.

¿Podrá encontrarlo y de paso CONVENCERLO de unirse a su causa? ¿Qué heridas podrán sanarse o abrirse en el proceso? Las respuestas los esperan en las salas de cine (que por cierto, me sigue indignando el hecho de que NO la trajeran en formato Dinamix, wtf).

Poniéndonos algo más reflexivos al respecto, es interesante ver casos como este de Blade Runner: ¿qué puede llevar a una película de ciencia ficción a ser un fracaso en taquilla a la vez que se consolida como un clásico en la historia del cine? Una teoría puede ser que a unos cuantos espectadores les resulta incómodo el panorama futurista que presenta la cinta, y es que seamos claros, podríamos afirmar que uno de los rasgos del cyberpunk es la aproximación y contemplación del cuerpo humano sin ningún tapujo (cosa que en Blade Runner 2049 se hace aún más explícita), y de hecho es un ejercicio bien interesante ver la original del 82 y reflexionar sobre lo cerca o lejos que estamos del escenario futurista que nos proponían en aquel entonces (como hicimos en su momento con Back to the future por ejemplo).

¿Realmente estamos cerca o lejos de vivir en una sociedad con androides? ¿Es válido afirmar que nos acercamos a una era en la que determinadas máquinas podrán hacerlo casi todo por nosotros? ¿Pueden los androides reemplazarnos completamente? Estas son algunas de las preguntas que la ciencia ficción nos plantea en sus diversas producciones, y si le da miedo planteárselas, tal vez Blade Runner no sea el tipo de películas para usted, pero si por el contrario prefiere darse la oportunidad de mirar hacia adelante y sopesar para dónde vamos gracias a nuestras ansias de poder y control de todo y de todos, ciertamente encontrará en Blade Runner y Blade Runner 2049 una reflexión más que válida para empezar la discusión.

Si me preguntan, en definitiva considero que para poder disfrutar a pleno lo que será Blade Runner 2049, debemos remitirnos y VER su predecesora, así que intenten hacer la tarea completa, después me lo agradecerán.

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Con una propuesta visual muy interesante y una estética muy fiel a su original, Blade Runner 2049 tal vez dé una que otra sorpresa en la temporada de premios que se acerca, y quién sabe, tal vez en 2030 nos topemos con una tercera parte, pues si algo nos ha enseñado la ciencia ficción, es que no hay límites a la hora de pensar en el mañana.

Espero que esta reseñita los haya entretenido o siquiera aclarado un poquito la locura que es el fascinante mundo de la ciencia ficción, y por si acaso, recuerden que siempre pueden escribirme sus dudas o comentarios en Facebook y Twitter, ¡ahí los leo!

Bonus: gracias a Blade Runner 2049 fue que pude ver en vivo a Ryan Gosling en San Diego Comic Con, el video lo encuentran en nuestro Facebook. 

Si no le gusta, no lea, y si le gusta, ¡comparta!